El festival por excelencia de París, Supersonic Block Party, es un éxito de público, de salas y lo más importante, el cartel, ese que en su primer día hizo que disfrutara de the Yummy Mouths, donde el rock de altura y garage multiverso, invitan al baile desde esa base divertida a la que se le acoplan los vocales, encendiendo la llama festivalera para recibir así a Ringards, cuyo espejo sonoro no evoca duda ninguna, Fat White Family en sus comienzos más prometedores y sus derivaciones aka Insecure Men y Warmduscher, momento de relax para enfocar el torbellino que supuso Jools, quienes auspician en directo sus canciones, sacando siendo su nervio vocal femenino y masculino, una fuerza bruta de la naturaleza que condiciona al punk a ser más punk y al hardcore a ser más hardcore, siendo Night Swimming su ying o yang, por aquello del contrapunto por su dream-pop llevado a la máxima calidez, en donde todo está acompasado a unas bajas revoluciones que por momentos, comparten también con adele dazeem y siempre con Ladylike, dejando la revolución para Soft, la nueva banda que dará de hablar en las próximas semanas y meses, así como snake eyes, quienes salieron por la puerta grande con esa puesta a punto de dos, la cual suena a terremoto salvaje orquestado por un mayor número de miembros que juegan en otra escala.
La segunda jornada había que empezarla con Packaging, cuyos integrantes elevan al cielo lo orgánico, llegando a él con una referencia clara como es la de Tame Impala, mostrándose evocadores y alegando una sala de multicapas, con la que convergen en solitario hacia el rock, ese que está en el ADN de Oral Habit, y el cual refrendan en directo más allá del estudio, dejando que décadas como los 60's y 70's, tengan la última palabra, momento de calmar las aguas con Hotgirl, llegando con su hit por bandera y marchándose con la semilla plantada de la que es una banda que tiene mucho más que mostrar, explorando su electrónica universos emplazados en el soul y el R&B, al tiempo que la rompen con ramalazos de garage, recogiendo el guante el shoegaze de cruush y emplazándolo con un amalgama desinteresada de cuerdas, batería y la voz de su cantante, dispuesta a gritarte al oído si es necesario, de ahí que la bajada de rpms de Blood Wizard, se antojara necesaria antes de la llegada de THEATRE la rompieron con su envolvente de voz inmensa y acompañamiento al alza, dispuestos al servicio del post-punk garagero.
El último día tocaba empezar viendo un ratito a The Klittens y ese pop condicionado por la amalgama de microsonidos que lo vuelven bailable a rabiar, de ahì que se me antojara una segunda ronda de cruush, la cual me llevo a disfrutar de sobremanera de The New Cut y su manejo del post-punk de sangre gótica, elocuente con su ser mientras se volvían locos entre guitarrazos y un ruido ensordecedor, que no perturbaba lo más mínimo a los vocales, un logro contrario al de los autralianos Bean Magazine, cuya apuesta de surf rock basa parte de su éxito en el efecto auditivo que ejerce su voz sobre su estilismo, siguiendo con un carisma que hace que te acerques a ellos por dos singles y te quedes por su set entero de diversión, lo mismo que ocurre con La Sécurité, aquí a base de egg-punk artístico, con el que su cantante no dudó en arrastrar al público a un mosh pit originado por ella misma, haciendo que su línea sonora de estudio ganara adeptos mientras el desgaste de las zapatillas iba en aumento, pasando algo parecido con el plato fuerte de la noche, Cowboy Hunters, quienes se metieron al respetable en el bolsillo a base de interactuar irónicamente con él, soltando entre medias un tsunami de himnos generacionales que hacen brillar su futuro de forma demoledora, cerrando el festival con el postre envenenado de Flooding, cuyas aguas reposadas, aunque tensadas, se envenenan con el punk hardcore que reflejan cuando Mr. Hyde llama a su puerta, mostrando por un breve periodo de tiempo, aunque intenso hasta decir basta, que todo se ennegrece en su ser y les hace estallar de la misma forma que lo hace una bomba atómica.


