Holm

En la diversidad está el gusto, y Mikkel Holm-Sikjaer lo demuestra con esta siendo su tercera 'banda' en discordia, Holm, tras Yung y Brooch, la cual hace un año exactamente presentaba su 7" debut "Blood Spitting/Broken Glass", donde la contención sonora era la gran diferencia con respecto a su grupo madre, ya que en él el garage exótico de banalidades ruidistas es la tónica empleada para la supervivencia de un género que también tira del fuzz, energía que se mantiene a medio camino entre ambos en su proyecto en solitario, cambiando 'Hope' la tonalidad por un dream-pop-post-punk que acaricia la oscuridad al abrirse en canal en la lírica, aunque sin caer en el victimismo al entrar esa sonata en la que uno piensa que Two Door Cinema Club van a boicotear todo lo creado hasta ahora, encargándose las cuerdas de pararle los pies y volver a sus orígenes para que la tranquilidad sea la nota casi predominante, aunque es la batería la que tiene la última palabra de ello, y ésta, como bien reza el título, se anima para darle una nota de color a lo que uno se aferra, ya que para verlo todo negro casi cualquier día es bueno, siendo el dolor y los sentimientos la cara visible que tira al abismo el día a día, aunque hay una cara que solo está en uno mismo, y ahí es donde nuestro protagonista saca la furia al micrófono, necesitando de forma ipsofacta que abandone su ser y volver a esa realidad que no solamente vive dentro de él, melodramatismo que probablemente habite en su EP debut, "Dappled", fechado para el 4 de Mayo, via Tough Love Records.

Preoccupations - New Material

El día del tercer álbum de Preoccupations, segundo si uno es muy purista, ya que el primero lo editaron bajo el nombre de Viet Cong (antes de que la censura llegara a sus vidas), ha llegado, volviendo hacer hincapié en un post-punk que ha madurado, macerando la oscuridad en 'Espionage', la cual se llena de destellos alucinogenalmente cordales que preparan la llegada de la voz de Matt Flegel, el cual debe sobrevivir a su propia película de Tarantino, mientras empuña su bajo para luchar contra las guitarras de Daniel y Scott, y las baquetas de Mike, con los 70's como telón de fondo para intentar derrocar a un rey que sale tocado pero no hundido, volviendo con 'Decompose' a su Asia querida, y a sus elementos naturales relajantes que no paran de volver la mirada hacia la cultura azteca y sus preparativos para afrontar la danza de la lluvia con la llamada radiactiva del sinte que Scott ofrece como ofrenda, uniéndose todos a una para llevar a cabo el ritual de bits ochenteros que tiene como objetivo purificarse de cara a que ese amor lleno de pecados imposible se erija en realidad. 

'Disarray' suma una ola de dream-pop con una carga emocional que extermina cualquier tono esperanzador que este pudiera contener en su lírica, culpando a terceros de los problemas que su antecesora y ella misma arrastran, y que tanto les golpean mentalmente, con el tono lo-fieado de estética añeja que visualiza de esa manera un futuro poco prometedor, tirando la toalla ya durante los nuevos tiempo por la visible 'Manipulation' que uno quiere achacar a esos actos impuros que uno comete en plenas facultades, pudiendo ser todo ello un espejismo especulativo, pero ya será demasiado tarde para buscar un 'Antidote' que quizás tampoco sea necesario, todo según como se miren las cosas, aunque se observa un leve endurecimiento de las condiciones de la vida gracias a un industrialismo que aboga por poner los puntos sobre las íes, y así dejar de estar frente a su propio muro de las lamentaciones por culpa de aquellos que se escudan tras un nick, ya que si no lo hacen, saben a lo que se atañen con ese cuadro catatónico que pierde la cobertura y es incapaz de volver a su estado natural.

LUMER

Ayer bdrmm llenaba la portada del blog desde su Hull natal, dejando este espacio parar LUMER, paisanos de éstos solo geográficamente, ya que el cuarteto compuesto por la voz y el bajo de Alex Evans, Ben Jackson a la guitarra, Thom Foster al sinte y Jacob Wardle a la batería, le da más bien a eso que se llama post-punk, muy oscuro en 'Gruel', algo perfectamente válido para enlazar con ese grunge cordal de altas y bajas frecuencias que los hace mostrar la cara de Dr. Jekyll y la de Mr. Hyde, en la que una se corresponde con Bauhaus y la otra con Nirvana, no sabiendo a ciencia cierta cuál es cuál, sin decantarse 'Homicide' por ninguna, pero introduciendo unos Eagulls desquiciados que no saben como anestesiarse antes de coserse los cortes que ellos mismos se han practicados en su propia piel, los cuales manan una sangre a borbotones a través del bajo que le quitan a 'Futile' las ganas de vivir de esa manera, así que por si ella fuera, se decantaría del lado de los de Seattle, agrupándose también los vocales en sus trece de seguir este camino y defenderlo a capa y espada ante 'Pink Noise' si hace falta, la cual quiere cerrar el círculo y volver a sus finales sin pagar el debido peaje, y ahí es cuando lo tiene francamente difícil.

bdrmm

bdrmm es un quinteto de Hull que abraza las melodías como DIIV o Beach Fossils, alcanzando la sublimidad de los primeros y el antisistema de los segundos, todo ello en dos obras cortas que de forma alternativa se han sacado de la manga y han apodado respectivamente, "Crike" y "Yucky", de la mano de su frontman y guitarrista Ryan Smith, su hermano Jordan Smith al bajo, con Joe Vickers comandando la otra guitarra,, Daniel Hull haciendo los coros aparte de encargarse del sinte, y Aaron Moreton, ensalzando y/o relajando los tempos a manos de sus baquetas, ya que no siempre se da el caso de que sea él quien las dome, como en 'Cabbage (hi)', donde el tropicalismo agita la palmera de la batería, que se conforma con visitar los 80's de una forma empedernidamente relajada, saliendo ese dream-pop cordal que solo va a provocar que se sumen más adeptos a su causa, los cuales pueden traerse unas cervecitas y unas olivas para acompañar con 'Everything', mientras sus integrantes se animan con una jam session organizada por cualquier marca de surf, desfilando con ella con el mismo estilo de Zachary Cole Smith en 'Middle Of The EP', sacando una sonrisa maliciosa por el título del tema, apagándose rápidamente en 'Sunshine Girl', maestra de ceremonias de atardecer al que Aaron ya le pide algo más de vitalidad y que ella no cede, de ahí que se toman un 'Day Off' popero para terminar de aclarar las ideas.

'Gcse Bitesize' empieza la reválida con un ritmo que parece atesorar hip-hop en sus entrantes, pero no, ya que el tema voltea por si solo con la entrada de unas cuerdas que tiran de la manta ensoñadora en modo lo-fi, a la que le sale una vena shoegazera futurista que se apoya en el bajo para retroalimentar un ego que empieza a subir con 'D.a.d' y a desfasar con 'Paft, dunk', y esos riffs a los que es imposible resistirse, cuya agudeza visual se percibe mejor en la oscuridad, estando a solas con ellos en una mano a mano sentimental de lágrima fácil, en donde se erigen campeones también a la hora de evocar recuerdos profundos, divisándose no muy allí a los americanos, a los que invitan a meterse de llenos en sí mismos con 'Aw (inter lube)', oda instrumental a un estilo de vida que, a través de un sanador de pacotilla, 'Happy' ve como la psicodelia se la lleva de calle por donde quiere y más, dejándose de existencialismos para buscar sus propias respuestas, tomándose 'Call (u!) Up' y 'Good Night' el tiempo necesario para encontrarlas.

Big Heet

Big Heet son un cuarteto de Florida que arrasó con su primer álbum "On A Wire" a finales del 2017, y que para rematar la jugada, han decidido sacar un par de temas que quedaron por ahí sueltos, bien avenidos en "Suffocation", conteniendo un grado de hardcore-lo-fieado que, con respecto a los que debutaron en largo, estrellan su sonido contra una pared de la que solo se libran los vocales sedientos de punk, aunque si uno rasca la superficie, es capaz de apreciar melodías que no juegan al tuntún, sino que juntas alimentan la carga de poder que se espera de alguien que es capaz de vivir en el mundanal ruido, síndrome de Diógenes sonoro que toca techo cuando al micrófono se aprecia un tono teen que da bastante repelus.

El rollo catatónico guiado por ramalazos vocales de un David Settle que muta en Joe Galarraga, son los comienzos de 'On A Wire', el tema homónimo al disco y que abre la veda dando un respiro de calidad a sus canciones, estas pasadas por el estudio, donde huele a metal gracias a la propia guitarra de David y la de Josh Paul, el bajo de Geoff Perkins y los baquetazos de Ronnie Francisco, sobresalientes estos últimos en una 'Flint' que corre a contrareloj para que el desfase cause mayores desgracias en los cuellos de los asistentes a su obra, con unas subidas cordales que se cortan en lo más alto para no caer en lo fácil, de ahí que 'Yellow Badge' muestre su cara más ruda y antipática, antes de volver por unos fueros bien conocidos por ellos en 'Suitandtie Skin', descalabrando su sonido en esos momentos en los que la descoordinación es un mero espejismo que está calculado hasta el más mínimo detalle.

Lemones - Parasites By The Trashboard Side EP

Lemones son un trío que, desde Bruselas, enseñan al mundo como ser DIY en todas sus variantes, con Maarten Raskin y Paul Boudelau tocando una especie de guitarra y bajo llevadas al extremo por ellos mismos, acompañándoles Steven Bertels con una batería analógica de aspecto futurista a la que suma otra convencionalmente electrónica, definiendo un sonido para su EP debut "Parasites By The Trashboard Side", que dentro de lo experimental, ellos puntualizan como skronk, añadiendo noise y garage junto a unos vocales rudos, que hacen de 'Young Professionals' una reivindicación en toda regla de su disconformidad actual con la sociedad, con una arenga que ya quisiera para sí Show Me The Body, convirtiéndose en una pieza de arte minimalista que propone un sonido que juega con la estratégica posición los micrófonos para albergar las cuerdas en primera plana, sacándose el ritmo uga chaka uga uga uga del 'Hooked On A Feeling' de Blue Swede mientras derraman sangre por el escenario para recibir a 'Lightbulb', acción de sinceridad lírica para ellos mismos, aumentando la oscuridad de su propuesta y así hacer mella en lo atropellado de su fuzz y ese bombardeo onírico que remueve su conciencia de tal forma, que al final no necesitan de la luz para tomar su propio camino.

'Gutter Party' se cree Mayumana con el veneno de Beekeepers recorriendo sus mentes, todo ello en un estado militarista que provoca un movimiento corredizo de tierra venido a más por las bajas frecuencias de sus cuerdas, buscando con ello la violencia y el anarquismo, una celebración para ellos, a la que se une 'Collective Stupidity', rebajando la contienda de una forma afrogaragera para abrazar una locura de esas que aumenta el ritmo cardíaco y uno se halle al punto del colapso.

Civilian - More Like ET EP

Civilian es un cuarteto de California que solo entiende la música a través del punk vocal y del garage instrumental, y en eso anda su EP debut "More Like ET", formalidad tras una "Demo" que no sacaba a la luz todo el jugo musical que si exprimen aquí el cantante Esu Vomita, el guitarrista Zach, el bajista Taylor y el batería Oscar, con 'Unstable Times' desquitándose de todas sus pesadillas a través del micrófono, rozando el límite del encierro voluntario en un hospital de salud mental que sepa tratar el punk antológico impulsivo de armas tomar, siguiéndole muy de cerca una instrumentación que azuza para que, a través de un fuzz envuelto en llamas, Esu se vacíe por dentro junto a él, adornando 'Distant' el cambio mostrado ante las autoridades, para que sean éstas las que dictaminen su no ingreso, haciendo ver que el desamor es la obra de su preocupación, girando los pensamientos sobre ello a una velocidad endiablada, esperando en vano que 'Young Stigmata' voltee la situación, pero la estaca clavada de su antecesora provoca una sombra que se alarga en el tiempo, aunque consigue encontrar su propio rincón de pensar y amenizar los daños ocasionados, aunque las formas todavía siguen quedando lejos de 'Dirty Development', que no esconde su admiración sobre unos Bad Breeding que entran en escena para exasperar aún más el anti-.sentimentalismo que se les supone, dándose 'Too Hip' de bruces con Dream Probe y su versión punk de 'La Vida Es Un Carnaval' de Celia Cruz, usando también el castellano para terminar de arrimarse sin contemplaciones al mismísimo diablo, en ese folclore que desarrollan, equitativamente abrumado por la descarga energética de barritas disuasorias de un futuro que de momento se ve muy negro.

Slim Customers

No es novedad que una banda venga de Londres, lo que es novedad es que viniendo de la capital, el sonido sea tan extravagantemente sucio, característica básica para entender a Slim Customers, los cuales tienen 1 LP conseguido a base de juntar canciones desperdigadas a través de los años, y 1 EP, "Mortlake Milk" y "Demon Piss", lanzados hace 3 y 2 años respectivamente, encerrando el primero una grabación en baja calidad para resaltar lo honesto de su propuesta, brillando con luz propia un rock ('A Girl That Can Kill') que tira hacia un garage vertebrado a través de la electricidad de las cuerdas, divulgando también un blues añejo ('Pretty Girl') al que se le ve cómodo en esa faceta de distinguirse del hilo del disco, ya que rápidamente vuelven al lugar del que nunca debieron salir con 'Living In Paradise', menospreciando el oído humano para su propio regozijo ambiental, un prank en toda regla que necesita salvaguardar su integridad del rock de los 70's con el que empiezan a mover las caderas, refinamiento hipnótico que se repite en 'Train Song', aunque aquí son los 50's los que rigen los movimientos endiablados del cuerpo, lo que en 'Crowd' se transmite al cuello gracias a esas baquetas que sostienen en alto el discurso del mismo, donando para la ciencia el grunge que 'Slow' va soltando en píldoras controladas por el sistema médico, recetado una de ellas por álbum, así que con ese digusto, 'Vinegar' enferma del corazón y se desmotiva a tumba abierta, resaltando la puta vida  que los bajos fondos del garage le hacen llevar, y aunque la cosa debería cambiar, 'Just In Time' se enclava en la miseria de The Parrots y una Australia ficticia, que no le ponen la suficiente garra como para salir del hoyo cavado por ellos mismos.

Wax Chattels - Stay Disappointed 7"

El que un sello como Captured Tracks te fiche, ya es sinónimo de escucha obligatoria, y tras hacerlo, uno sabe que el trío de Auckland formado por Amanda Cheng (coros y bajo), Tom Leggett (batería) y Peter Ruddell (voy y teclado), va a despuntar, no solo con el single que, en solitario, rige su primer 7", "Stay Disappointed" (co-editado por Flying Nun Records), sino por el álbum homónimo que l8 de Mayo inundará las cubetas del mundo, en donde el post-punk acelerado seguro que va a perder el conocimiento por su caída al fango del punk vocal y el garage instrumental, que inunda por completo el tema que nos ocupa, rezando la lírica del mismo que nadie va a poder ayudarles, con la carga irónica del que tampoco la quiere, azotando eclesiásticamente las frecuencias del teclado, que replicándose en dos bandos, consiguen que su sonoridad capte de segundas toda la atención, como ocurre con el otro adelanto de su álbum,  'In My Mouth', cómplice de su antecesora al sacar de quicio al personal su parte sintética, provocando una sacudida bluesera de geriátrico que afila sus dedos y la obliga a estar en permanente tensión, abandonada a su suerte por un instante para hacer una subida al Tourmalet, que instrumentalmente se ayuda de un ruido creado de los sudores de Tom y la acidez de Amanda, haciendo que los jugos gástricos ya no saben en qué dirección apuntar cuando llegan a la cima.

Co-op

Los canadienses Co-op se refugian en un post-punk arraigado en los bajos fondos, esos en los que para entrar hacen falta un par de ibuprofenos, ya sea por el lo-fi de su primera cassette, titulada homónimamente, o por la segunda, donde la limpieza del estudio choca con unas cuerdas que viven en una depresión constante de aspecto bucólico y desangelado, lo que en cierta manera, se podría aplicar a todo el conjunto, con 'What Is Said' abriendo dicha ceremonia, donde la oscurantez setentera de los vocales de Evan Gray, choca de forma disuasoria con respecto a las frecuencias de las cuerdas de su guitarras y las del bajo de Liam Shiveral, poniendo Stefen Ursulan la cordura temporal a través de sus baquetas, llegando al punto de ver como Preoccupations se mimetizan en ese entorno de melodía de la familia Addams, creado a inconsciencia por el pitido post accidente que arrastra 'Don't Turn The Page' en sus inicios, con las luces de un devenir en donde lo mejor es vérselas cara a cara con el destino, pintándolo de un negro mate con las últimas fuerzas que parecen quedarles, pero la vena Ought corrompe cualquier atisbo de decadencia en la desgracia, aquí y en 'The Last Time', trayéndose el son de los 50's para bailar durante un amanecer que dispersa el conglomerado de estrellas a la par que calienta el ambiente a base de riffs que encierran el sentimentalismo que Jimi Hendrix provocó en Woodstock del 69, afrontando 'Golden Hand' su particular love & peace con la voz encarnada de un Lois en solitario que busca salir de la nublada oscuridad de su cueva, pero las constantes acometidas de la tormentosa instrumentación en 'No Witness', lo hacen del todo imposible, más si cabe cuando se le junta 'Perimeter'.