Witch Fever - Reincarnate EP

Antes de que su LP debut vea la luz en otoño, toca hablar de Witch Fever, quienes como pregoneras de IDLES junto a Bambara, revolucionaron la Razzmatazz con el doom punk que vierten en su EP debut, "Reincarnate", via Music For Nations, deshojando la margarita el tema que da nombre al álbum con un sonido incendiario, obra de la batería de Annabelle Joyce, las cuerdas de la guitarra y el bajo de Alisha Yarwood y Alex Thompson, respectivamente, tornando el ambiente de un gótico inaprensivo su vocalista, Amy Walpole, concatenando un grunge mal follado con un garage hardcoreado de un linaje que entra en cólera punk al micrófono, mecha con la que 'In The Resurrect' da un golpe en la mesa mientras balancea su dinastía dictatorial con un spoken word con el que cantan las cuarenta a aquellos que intenten hundirlas de una u otra manera, desatando su ira instrumental recién salida del infierno a estos últimos, compaginándolo con las picaduras en alta frecuencia de 'Abject', rock disociativo construido a base de las ironías de la vida, las cuales actúan como ovejas negras de lo vivido hasta ahora, cuenta atrás para que se presente el holocausto aka 'In Birth', dama acompañante de un mundo de fantasía inexistente que remata su invisbilidad con un cortocircuito eléctrico cortante de acidez congruente con la pedalería, pidiendo una mirada a los ojos, que, cuando es correspondida, acelera por autodestruirse metaleramente hasta que 'Initiation' supone ese puñetazo en la boca con el que a uno se le va la cabeza como si de un 'Bully Boy' se tratara, vertiendo sangre a derredor sus miembros cuando las baquetas caen a plomo como forma aventajada de reforzar el caos.

BRAK - Dopamine EP

De Urin y otras bandas llega BRAK, cuarteto con base en Berlín formado por Sonja Aguilar y Wolfie Wolf a las guitarras, Marta Masternak al bajo y Karolina Bartczak en la batería, debutando con el EP "Dopamine", via Adagio830 Records, dándonos 'So What' la pista de que su sonido va a girar en torno a NOTS y su marcianalidad sintética, no encontrando ni rastro del instrumento que da nombre al estilo para que la cosa sea más retorcida, estableciéndose junto con el post-punk y garage instrumentales (marca de la casa de Dream Probe), un punk que azota su lírica y la de sus contemporáneas, categorizándolo 'Smashed Tape' con un toque de noise irritativo que implica su oficialización en el lado oscuro, sufriendo lo suyo al micrófono en un alarde abrasivo del que 'Daddy' se despega a medias, ya que ahora el tormento tiene una criba de rabia a la que se suma el lo-fi, acallando todas las voces de su interior una segunda reválida y 'Kombinowanie', sobre la que instauran un hardcore psicodelizado que hace caso omiso a su 'Dopamine' contractual, ciñéndose sobre ella una histéresis de estrés revolucionado que otora el vaivén de cada una de sus miembros por separado, experimentalidad que paga el plato de los rituales satánicos venidos de su propio ser y encandilados por la actitud de Kim Gordon, por separado y en Sonic Youth.

Tomato Flower - Construction EP

Solo han pasado cinco meses desde el EP debut de Tomato Flower,   "Gold Arc", y ya tenemos  aquí su segundo envite en dicho formato, "Construction", via Ramp Local, donde 'Bug' mantiene la tranquilidad generalizada establecida en sus primeras canciones, a la cual molestan con una experimentalidad instrumental que llena el ambiente de loops bajeros y baterísticos, así como microsonidos venidos de los riffs de guitarra, sonando primitivamente tal y como el estilo de vida que se les supone, centrándose 'Aparecida' en un pop espacial para darle a la lírica el énfasis que merece, banda sonora de una conmovedora vejez que 'Blue' evoca a los 80's y sus primeros pasos, actualizándose a este siglo con un toque de oscuridad que se diluye sintéticamente entre los acordes del tema que da nombre al álbum, trayendo con él un puntito del rock que se le adjudica a Baltimore, teniendo tiempo para fantasear como si Glass Animals hubieran cogiendo las riendas del proyecto, visualización de futuro en la que 'Fancy' considera la ambivalencia de desear el éxito, con idas y venidas cordales de lo que ello supone, de ahí la obligatoriedad que tiene 'Taking My Time' de no acobardarse ante la adversidad, sin problema ninguno de mostrar su cara más lastimera y cambiarla por una alegría contagiada que les lleve en volandas angelicales hacia su profecía.

Jayne County - Man Enough To Be A Woman

La autobiografía de Jayne County, "Man Enough To Be A Woman", explaya las vivencias de quien tiene más que celebrar que lamentar, y eso que ser una persona travesti en los 70's y trans en los 80's, no debía ser nada sencillo, aunque la sensación que dejan las diferentes décadas por las que transcurre su vida, es que a día de hoy hemos retrocedido mucho en lo que a libertad se refiere, tanto diurna como nocturnamente, incluso me atrevo a decir que hasta artísticamente, no llegando a superar ni primero de contracultura.

De los escándalos y la locura tan particular de las Maricas Chillonas a toda una señora que ha recorrido el mundo a través del teatro y la música, codeándose con Andy Warhol, David Bowie, Debbie Harry, los Ramones, New York Dolls, manteniendo esa energía, la cual representa una lección de palabras mayores, que no se le acerca ni por asomo a la exageración del maquillaje empleado en cualquiera de sus actuaciones, siendo querida por propios, extraños y todas las bandas que se posicionaban a su favor discográficamente.

Throwaway - Hand That Takes

El debut en largo o en corto de Throwaway, "Hand That Takes", via FPE Records, es una de las sorpresas del año para quien suscribe, y es así porque el proyecto de Kirsten Carey computa una locura estilística que es un orgasmo en sí mismo, representando la 'Intro' un fin del mundo garagero en el que los vocales está para pedir caramelos en Halloween, dejando de lado esa dulzura no fingida en 'Glitch Mob' para convertirla en un punk reivindicador que mete el miedo en el cuerpo con la mirada, con tiempo para concentrar sus fuerzas en una furia que se sale del radar con un art rock de 8 bits quasi satánico que clama una venganza cobrada en 'Kyubabe', sombra de ojos acorazada por un cinismo embebido en riffs de tres al cuarto que no quieren mostrarle al mundo su mensaje, dejando que su caída doom a los infiernos sexuales sea la voz de la experiencia de una 'Cute Frankestein' venida a más por el énfasis hepático de ese noise a cargo de ella misma a la guitarra y la ayuda extra que recibe de amigos como Ami (voz) y las baterías intercaladas de Jonathan Taylor y Oliver Dobrian, quienes nos lavan el cerebro con unas '(News Bulletin)' que anuncian el apocalipsis godzillístico de su enfrentamiento con 'DINOSAUR.', cortando el aire del ambiente el rapapolvo de post-punk desviado en el que los gritos recuerdan a los de Julia Kugel-Montoya (The Coathangers), sentimentalismo perdido al querer conseguir su 'Six' pack particular, hablando el alcohol por ella desde un mundo exterior en el que parece ponerse en la piel de su otro yo, más mezquino, fantasía en la que su ser acaba definitivamente perdido a los pies de 'Outro'.

ENOLA

Post-punk en solitario es la aventura que propone ENOLA en su single debut para Our Golden Friend'Strange Comfort', atrapando su oscurantismo lírico el clasicismo del estilo, aunque la modernidad de Fontaines D.C. se hace con el control total del mismo, creándose idas y venidas en las que nuestra protagonista mira hacia un tiempo y lugar ya pasados, casando perfectamente en esta ecuación su debut como Enola Gay, donde el pop, en su verión más indie y dance, daba a forma a un EP debut que se aleja del estado pospandémico actual, sentando las bases, desde su Australia natal, de una época que invita a la intrepidez, desesperanza y rebeldía, poniendo sus recuerdos las dudas rítmicas del tema, sintiéndose con fuerzas para filtrarlas vocalmente y poner de manifiesto las sensaciones que habitaban en ella hasta hace no mucho, las cuales ojalá se hayan marchado para siempre, quedando solo en pie esos flashabacks que origina el spoken word a lo Grian Chatten y los gritos de asalto a su propio capitolio emocional.

Shooting Daggers - Athames EP

La rabia es el espejo del alma del EP debut de Shooting Daggers, "Athames", via New Heavy Sounds, siendo 'No Exit' la auspiciadora de todo el revuelo queercore con el que se las etiqueta, cayendo a plomo la voz y las cuerdas de la guitarra de Salomé, las del bajo de Beatrice y las baquetas de Godinha, reverberando al micrófono su punk, que del muro de ruido ya se encargan sus amplificadores, entrando por la puerta grande 'Liar' en el universo ukhc, donde superheroínas como ellas vienen a contarnos y gritarnos los abusos que se producen en las calles, poniéndose el feminismo a la altura de una realidad cuyas consecuencias todavía pesan en 'Manic Pixie Dream Girl', dilucidándose Slaves por entre las altas frecuencias para que se vea la sangre de sus garras líricas, abriendo los ojos para ver la 'Carnage' a su alrededor, entonando una locura transitoria de la que logran levantarse para hacer más sangre si cabe, celebrándose entre el público con pogos en su honor, fiereza supeditada a un hardcore donde los fantasmas del pasado y del presente se enzarzan en una lucha terrenal en la que el mensaje, vocales rotos, visceralidad retorcida y post-rock mediante, es que 'We Will Live' y nadie ni 'You Can't Kill Us'.

Burden Limbs

El juego que se traen Burden Limbs en el single que da nombre a su álbum debut, 'It Can Never Been Satisfied', el cual verá la luz el 26 de agosto a través de Glasshouse Records, traspasa la lógica musical de sus seis componentes, Chad Murray como vocalista y guitarrista, Sam Birkett y Edmund Dable-Heath al bajo, Rory Dickinson al bajo y a la batería en directo, Omar Zaghoauni al mando de teclados y sintetizador, así como Gareth Watkin encargándose de la guitarra, loops y drones, quienes atrapan en conjunción al personal, metiéndoles a todos ellos en una burbuja sectaria en la que sobresale de forma enturbiada la actitud vocal de TRAAMS y el estilismo instrumental de The Wytches, estos últimos enfatizados cuando la lava de punteos experimental gana a su parte jazzística, volviendo una y otra vez a ese trance casuístico al que arremeten con fuerza para así lograr un noise ácido cuya parte sensorial acumula más psicodelia que la que King Gizzard & The Wizard Lizard jamás podrán desprender.

GLAAS - Qualm

Ya tardaba Berlín en darnos un supergrupo como GLAAS, el cual está formado por miembros venidos de Useless Eaters, Clock Of Time, Idiota Civilizzato, Exit Group, Lacquer ,y comprendido por el vocalista Alexis Zakrzewska, el guitarrista Seth Sutton, la bajista Raquel Torre, Cosey Mueller al sinte y Jan Hellmich encargándose de las baquetas, debutando en largo con "Qualm", via Static Shock Records, entonando 'Concrete Coffin' una liberación sintética a lo NOTS en la que por detrás, las alucinaciones ruidísticas y reverberadas de los vocales, crean un imperio anarquista cuyo fondo de armario tira de post-punk cordal y baterístico, enajenación mental para 'Acid Rain Dance', que hace bueno el dicho de dar cera, pulir cera, una suerte de oportunismo acelerado que rebobina hacia el hardcore endiablado de una señal senoidal que plantea una guerra de 8 bits analógica con 'I'm The Problem', sin rival para unos Bad Breeding que van a degüello, además de rematar la jugada con un apolillamiento oscurantista que pone a cualquiera de vuelta y media, sin tiempo para que el punk se apiade de los vocales mientras ejecuta reminiscencias lo-fi que vierten el caldero de los sueños por el desagüe y los bañan en una explosión estroboscópica que no muestra respeto alguno por allegados como 'Empty Head'.

Humour

La banda de Glasgow Humour aterriza de pie en el universo musical con el single 'yeah, mud!', via So Young Records, una suerte de post-punk acelerado por los miedos que pueda traspasar la lírica, los cuales, cuando se producen, se ven atropellados por la instrumentación, varada a su vez en un rock que marca el sendero de los recuerdos, vívidos y en primera persona, alucinógenos ante su presunción de inocencia para evitar que se repitan, intentando no cruzar esa línea roja en la que el teclado se vuelca para cambiar las tornas, provocando una ensoñación que no muestre el reflejo de esa persona que no desean ser y con la que seguramente van a tener que rivalizar quieran o no, poetización consejera del vocalista Andreas Christodoulidi, quien detona con un tono Squid-esque capaz de alimentar el monstruo experimental de sus posteriores creaciones.