El álbum debut homónimo de Meadow, via Cherub Dream Records, plantea un ruido catatónico con el que desperezar la rabia de un grunge que recorre todo su fondo de armario, incluida una desidia vocal hipnótica que desgarra sus sueños al darle el poder a esas cuerdas desorbitadas, las cuales provocan un magnetismo de pirados diagnosticados, cuya fuerza mayor deambula con saliva en la boca para que la doblez de su sonido no se acerque a la del fentanilo, a la par que alaridan una venganza perturbadora.
