Sniffany & The Nits - The Unscratchable Itch

Había muchas ganas de escuchar el álbum debut de Sniffany & The Nits, "The Unscratchable Itch", via PRAH Recordings, ya que la banda dimana de revolucionar el 2020 con una actitud punk venida de los bajos fondos de Londres y cuyo primer single, homónimo al título del álbum, refrenda y escupe la misma lírica envenenada y a la que la pandemia parece no haber afectado, exceptuando sus formas finales, ya que las mismas perseveran en una locura garageada, fuzzeada y psicodelizada, con la que 'Chicken Liver' se sigue excusando a través de un mensaje que se protege de los riffs de Matthew y Max, gracias a los baquetazos de Owen, desgranándose en cada final para coger un aire que sueltan a las primeras de cambio de 'Good Boy', atacando cualquier atisbo de redención incluso cuando parecen estar en su momento más bajo, vuelta la burra al trigo en 'Piggy Bank', la cual mantiene su habitual velocidad de crucero para que su ira cautive a quien ose ponerse delante de los altavoces, entendiendo 'Clam Chowder' que un toque fantasmal y una máquina de humo es lo que necesitan para que el futuro juegue a su favor.

Dejando Josephine el título de condesa de Transilvania de lado, '1000 Hours' reverbera sus deseos de soledad encubierta con lamentaciones que se propagan por todo el estudio sin posibilidad de mejora instrumental, perdiendo la cabeza con un ritmo repetitivo que traspasa la metodología de los vocales, deleitándose con ello 'Frogs Legs', encendiendo un fuego metalero cuyas brasas vuelven a su redil estilístico, amén de idas y venidas que se reclinan para darnos lo nuestro, noventeramente hablando si es 'Pearl Rope' la que suena, entrándola las prisas para dejar claro su postura como mujer, al tiempo que se desarrolla junto a un post-punk orgánico que no se guarda nada, al igual que 'Grandma', aunque aquí la voz de la frontwoman honra la de aquellas que aquí no pueden gritar, dejando una vez más que 'Dolly' se exprese como quiera, con un deje que va de los 80's a los 70's más barriobajeros, permitiendo, igualmente, que las luciérnagas dejen volar sus intrumentos una última vez.


📷 Maria Cecilia