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Lying Down - De Rigueur

Lying Down aparecen de la nada para, desde su base en Brisbane, comerse un mundo donde garage, rock, punk y fuzz, se entremezclan en lo que es su álbum debut "De Rigueur", publicado gracias al sello francés Hidden Bay Records (mismo que pago tributo a Tom Knights de Lunar Quiet), empezando con el tema que da nombre a la banda y que a Lachlan Airey, Siena Hart, Conor Claffey y Alistair Taylor, les vale para ir poniéndose a tono, a través de una introducción industrial que centra su pose en la electricidad de los riffs de sus cuerdas, para, y de la nada, volcar sus vocales a lo Joe Galarraga (Big Ups), con un desgarre punk mayor al de Nueva York, a imagen y semejanza del escaso valor que se le da a su lírica, tristeza a la que sucumbe en sus primeros compases 'Late Morning', levantándose con una ola de noise creada en base a las distopía de la instrumentación, para despeñarse por el barranco del grunge y descubrir así las maldades que están dispuestos a hacer para ser entendidos.

'Betty And Barney' templa la situación con un rock maniatado de pies y manos, por lo que basa su poderío en su fuente de inspiración vocal, esta vez a dos bandas y sin que sirva de precedente, donde la una le hace ver al uno que toda su palabrería se puede traducir en angustia, entendiendo por ello que 'A Door' no vea la luz al final del túnel del desamor, ni siquiera al principio, cayendo la depresión en una corriente instrumental que corta las venas de sus muñecas con precisión milimétrica, viendo como su último 'Breather' es suficiente para levantarlo del suelo ante la posibilidad de esa muerte real que a punto les ha llegado a costar, seducido por un stoner rock que aviva el punk de sus adentros al darse cuenta de la magnitud de sus actos, los cuales deben ser medicados para caer en el olvido de 'Remember', y así ver todo desde una perspectiva que parece imaginaria, y con la que 'Pure Gravy', juega casi noqueada para hablarse a si mismos en tercera persona en lo que supone un acto de reprocharse sus propios errores.

Lunar Quiet - Cold Spell

Lunar Quiet vuelven con su primera (y esperemos que no última) cassette, para rendir homenaje a Tom Knights, vocalista y guitarrista del cuarteto de Brighton que fallecía a principios de año (justo después de hacer su presentación en Octubre), a través de "Cold Spell" (via Hidden Bay Records), una pieza de arte, que a parte de incluir el single de dicho nombre junto a la ya conocida 'Endless Migraine', incluye un fanzine repleto de fotos y arte del mismo, con la promesa del resto de integrantes de que la recaudación irá a parar a la caridad, así que otro motivo más para amar a la banda.

El también letrista ha dejado una huella que perdura en el tiempo y lo seguirá haciendo mientras el dream-pop, shoegaze, post-punk, grunge y ruido generalista, perdure en sus temas, los cuales llevan un punto de decadencia que ahora se torna nostálgico, pero con una sonrisa en la cara al ver el derroche de fuerza estilísitca que los mismos condensan en su minutaje, y es que ver hecho realidad aquello imaginable de ver a DIIV envuelto en un ruido infernal que atemorice su pop ensoñador es motivo de celebración, llevándose la palma los vocales del propio Tom en clave post-punk con los que seguro que a George Mitchell (Eagulls) se le forma un nudo en la garganta.

Estés donde estés Tom, GRACIAS!!!

Lunar Quiet

Inglaterra es el foco de la música independiente, en donde el hazlo tú mismo es el pan de cada día de las miles de bandas que salen como setas por toda su geografía, centrándome hoy en Lunar Quiet, un cuarteto de Brighton que tiene un año de vida, aunque no ha sido hasta los seis meses cuando se han sacado de la manga dos singles que ponen tierra estilística de por medio entre sí.

La estética oscura de Lena Pilshofer (vocales y bajo), Ben Thompson (guitarra), Tom Knights (vocales y guitarra) y George Miles (batería) devora el shoegaze de los primeros compases de 'Endless Migraine', haciendo honor a su título si uno no está acostumbrado a estos lares, aunque el post-punk cercano a Eagulls de los vocales de Tom, quitan hierro al asunto, ya prácticamente indoloro cuando DIIV se cruza en su camino, y quizás sea esto lo que provoca la rabia microfonal que los lleva de nuevo a la distorsión reverberada y de ahí al muro de My Bloody Valentine.