El quinteto de Estrasburgo PALES debuta para No Wave At Sea con el EP "Crush", sacando los dientes del rock y los colmillos del post-punk, en una 'Piece Of Meat' que muestra la corona del desprecio por el oído humano, al cual dotan, en su máximo apogeo, de distorsiones y ruido desquiciante, siendo este último sentimiento compartido por la calma que lo sigue, intrigante a la par que utilizada para allanar el camino garagero que se va sucediendo, apaciguado este en un 'Uppercut' que se hace con el control de su autopista sonora, sin pasar tan siquiera por boxes, siendo una obra de arte sonora que ataca, además de con las mismas armas que su predecesora, con un punk que se va abriendo paso a dentelladas cordales en 'Superstar', un aliciente más para una pareja de baile que tiene su acompañante más directo en la voz de su cantante, de origen Dr. Jekyll y profundidad reverberada Mr. Hyde, manteniendo la intríngulis entre uno y otro, hasta que la coraza de 'Dangerous Dance' se rompe efeverscentemente cuando su madonna se aferra, como compañeros de viaje, a esos golpes de fuzz y rabia industrial, que no hacen más que avivar el fuego incendiario de su propuesta.
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PALES - Piece Of Meat / 1518
Los franceses PALES presentan el directo de los dos primeros singles, 'Piece Of Meat' y '1518', que formarán parte del EP que verá la luz en 2025, lo que además, supondrá su debut para No Wave At Sea, proponiendo en ellos un rock que se nutre de la tranquilidad del post-punk, aunque a medida que discurre el tema, se suman la tensión que ofrecen el garage y sus variantes distorsionadas, desatándose vocal y cordalmente, con unos riffs culpables de alcanzar el exabrupto de esa rebelión contra la depredación masculina que se da al micrófono, saliendo por los altavoces una rabia de brutalidad inconmensurable, de la cual también se hace eco la segunda canción, yéndose esta a terrenos de industrialidad y ruido, sin medias tintas, golpeando ambos la puerta de la sien para atravesarla con la crudeza que aporta ese baile de almas caídas, haciéndose eco así, desde el título, a la fiebre que estalló en su Estrasburgo natal en julio del año al que hacen referencia, poniendo la primera piedra de una rave entregada al frenesí cardíaco de cuerpos poseídos que deambulan por esa delgada línea entre el cielo y el infierno, viéndose al final de forma clara, que no hay división posible.
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