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BRUTUS - Paradise EP

Para despedir el año, BRUTUS publica el EP "Paradise", via Unison Drive Records, el cual consta del single del mismo nombre y dos versiones alternativas, instrumental y ::''''''((, todo ello como parte de su contribución a la banda sonora de la serie Putain, desarrollando una búsqueda lírica de acuerdo a la expresividad sintomática del título del álbum, viendo lo que pasa a su alrededor con una sucesión de riffs evocadores que presentan un miedo, el cual se va haciendo más palpable a medida que el tono empleado por Stefanie Mannaerts (voz, batería), alcanza un punto de rabia tal, que, asociado a los disparos cordales de Stijn Vanhoegarden (guitarra) y Peter Mulders (bajo), intenta escapar por esta vía de la tangente de sus pensamientos, pero el poder de la mente arrincona al rock, al metal y al hardcore que destilan, consiguiendo una asociación disociada acorde con el vacío y el ahogo, que dejan en el cuerpo con la segunda de las interpretaciones.

Wishy - Paradise EP

El EP debut de Wishy para Winspear, "Paradise", retrata perfectectamente al quinteto de Indianápolis y la corriente de shoegaze vivida este año, mostrándose Nina Pitchkites (voz), Kevin Krauter (guitarras, bajo, voz), Steve Mariano (guitarra), Paul Cherewick (teclados) y Ben Lumsdaine (batería, percusión), condescendientes con el estilo en el tema que da nombre al disco, donde, tras predominar el pop, el primero se hace con el control absoluto, llevando la confusión y la distorsión a un tema que parecía que no iba a dejar de lado la navidad, la cual desaparece de golpe y porrazo en 'Donut', exhibiendo el verdadero afán alternativo del conjunto, corriendo el rock a su alrededor para aumentar la carga de cada uno de sus golpes y llevarse al público a la pista de baile, seduciendo con sus subidas y bajadas a un grunge canibalístico que se hace con el control total, padeciendo una orden de alejamiento en 'Spinning', por aquello de aclamar su amor por la estética synth-pop ochentera, lo que supone una pausa en el camino con la que 'Blank Time' conjuga al entregarse a una caja de ritmos colonizada por las boy bands, dejando el honor en manos (y pies) de 'Too True', combinación de sus primeros pasos en apariencia y forma, pero jugando aquí la carta del dream-pop depresivo de un (des)amor al que no le cae la condicional en lo que a segundas partes se refiere.