Bad Waitress - No Taste

Tras debutar con el EP "Party Bangers Volume:1", el cuarteto de Toronto presenta su primer largo, "No Taste", también via Royal Mountain Records, expandiendo Kali-Ann Butala (voz y guitarra), Katelyn Molgard (guitarra), Nicole Cain (bajo) y Eva Moon (batería), su contorno de rock y punk, avisando de manera autónoma 'Rabbit Hole', curvándose así sus excentridades cordales en busca del aplomo de esos riffs elevados frecuencialmente, capaces de copar los puntos álgidos de un alarmismo que debe tomarse en serio, Slaves mediante, junto a la continuista 'Yeah Yeah Yeah', la cual toma el relevo final de su antecesora para psicodelizar, garagear y setenterizar su inocencia, atrapando a su vez un sentimentalismo stoneriano que desborda en metal cuando 'Lacerate' aporrea su puerta para derribarla, acometiendo con ello una agresividad vocal cuyo estado de trance es el punto a donde pretendían llegar con este disco.

'Strawberry Milkshake' denota una relajación de cara al público con la intención de que este se confíe, ya que a la mínima, vuelven por sus fueros de caos e incontinencia instrumental, desatando un juego de idas y venidas cuya locura fantasmal logra apoderarse de las migajas de una 'Manners' que se debate en duelo fuzzero, echando el guante de paso, a ese estado mental de pérdida con el que controlar sus actos, manejando los hilos de 'Delusions Of Grandeur' para darse un respiro en formato Warpaint, debilidad que tampoco reprime 'Standards', avistando solamente un último aliento noisero y crudezas infiltrados, idóneo para dar alas a 'Live In Reverse', aunque su entorno popero todavía esconde las cartas de la partida de póquer que parecen querer llevarse de calle, violentándose de nuevo con ello en la mente '12 Years Old', un exceso de ILL que no se ve venir por el retrovisor y que 'Restless Body' crucifica al poner el freno de mano, acción que les va a permitir agrandar una leyenda que no ha hecho más que comenzar.


📷  Kate Dockeray