La imagen principal de este post refleja mi humilde homenaje a Beto, uno de los cofundadores del Canela Party, durante ese pitote del tercer día, pero empecemos primero por el jueves, donde Me And The Bees mostraron un pop baladí que tuvo tiempo para reivindicaciones y cobrarse facturas pendientes, antes de que le diera las prisas al final por mostrar el rock que llevan dentro, lo que supuso ver a Man/Woman/Chainsaw con una subida de tensión, la cual también mostraron con las canciones de sus dos álbumes, con las del primero sonando más potentes y las del segundo, más emocionales, carrusel perfecto para encarar la puesta en largo de Geordie Greep, el líder la la banda en pausa black midi, haciendo gala de una intensidad y un control milimétrico, con los que orquesta la música, característica en común con Melody's Echo Chamber, quienes son conocedores que sus clásicos eclipsan al resto, algo que comparten con Basement, cuyo álbum de este año ha traído de vuelta a las masas ese prime noventero suyo que llevaba en barbecho ocho años, y aún así se marcaron un vini vidi vinci de unos Friko que tenían la papeleta de sustituir a UMO, logrando meterse al público con un directo contagioso y una rotación de instrumentación ejecutada a la perfección, de ahí a unos Maruja que estuvieron a su altura y llevaron al público a donde quisieron, llegando así a la nota disonante de la noche, Baiuca, presentándonos ellos y yo para gustarnos, insinuarnos y emplazarnos a seguir viéndonos por los festivales de Galicia, siguiendo con otro debut para mí, Speed, quienes no sabían que se iban a encontrar y al final, disfrutaron mucho más que alguno del público, suponiendo además el aperitivo perfecto para el cierre épico de este año, Prostitute, mejor álbum debut del 2025 y cuyo single final 'All Hail', supuso el clímax soñado.
El pistoletazo de salida del viernes corrió a cargo de Gazella, y contrario al pensamiento de quien abre tiene que sonar calmado, los valencianos rompieron las reglas y dieron una clase magistral en términos musicales y técnicos, con Adrián mostrándose excelso a la guitarra mientras utilizaba el mástil de esta para tocar el teclado, tonito extra para ver a FUET! y quitarme una espinita clavada con ese vendaval con el que conectaron a raudales con el público, de ahí a Weird Nightmare, que en disco me dejan con ganas de más, quizás sea por esperar un METZ 2, pero en directo lo cubren todo con ese rock garagero que con pico y pala sacaron plata, ya que el oro fue cosa de Mannequin Pussy, su estilo, lírica y speech, casados con su sonido y actitud para mostrar una barbaridad de directo, llevándose la medalla restante High Vis, cuyo post-punk y el recuerdo de Eagulls, calibraron una noche para el recuerdo en la que La Paloma se me atragantaron, me desvirgué de Rufus T. Firefly con buen sabor de boca, y aunque sus pijamas invitaban a cerrar ahí el día, quedaban dos tótems como eran Mala Gestión y MДQUIИД., con los primeros apostando todo a un casino de viernes para que los portugueses dejaran constancia machacona de su seña de identidad hasta que tocó el reloj se produjo un coitos interruptus que dejó la fiesta a medias.
La jornada final empezó consagrando a Amor Líquido con sus temas de ayer, hoy y mañana (ya que su nuevo álbum verá la luz a finales de septiembre), con una energía que, al principio, les faltó a Joseluis o en este ocasión, Joselvis, aunque fueron a más hasta ponernos en el mood perfecto para ver a Sandré y disfrutar de su punk infestado de buerrollismo catatónico, que hace buenos los estribillos directos a la yugular y convertirse así en una apisonadora, esta en la actitud de una Karen Dió, donde además de tocar sus temas, hizo lo propio con cover brasileños y hasta el 'Asereje', llegando a Wavves y un set en el que intercalaron sus must y nuevos temas, suficiente para quedarse en la cresta de la ola, no así ni Nation of Language ni Carolina Durante, así que las pilas estuvieron cargadas para la traca final con unos excelsos Deafheaven, poniendo el screamo en su sitio sin penalizar ningún tema, lo mismo que Upchuck, premio además al mimetizarse con la fiesta en su show, con Las Petunias yendo a degüello directamente con su rabia puk y sus melodías pop, dejando para Chalk un show de 10 en el que ganó el post-punk cibernético frente al sonido synth, alfombra roja, mismo color de la pastilla de Matrix que tomaron Cervatana, y que casa a la perfección con su psicodelia futurista y kraut rock, con voz quejía de feria arrepentida de haber abierto sus puertas de par en par ante el arrollador huracán de tradicionalismo que se le vino encima al Recinto donde se celebró el festival.


