El sexteto de Brooklyn, Catcher, debutan en formato EP con "30 Million Windows", un repaso contencioso de hacia donde dirigen sus tentáculo sonoros, encargándose 'Skipdrag' de hacer el día de noche a través de un post-punk sónico de incrustaciones fuzzeras, que la hacen girar sin control sobre sus recuerdos apocalípticos, embriagándose de ello también gracias al estrujamiento vocal de Austin, por lo que todo acaba en un noise catalítico capaz de enfurecer a las cuerdas y hacer que su vida de cuento de hadas no lo sea tanto, catarsis existencial para 'Rubberneck', la cual tiene que lidiar con todo ello a un ritmo vertiginoso al que el violín, pone además en una coyuntura de tensión dolorosa y cebada en grunge depresivo al micrófono.
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