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Monument - Abyss

El quinteto de Suiza Monument, enjaula sus pensamientos y su buen hacer en su álbum debut, "Abyss", via Hummus Records, entonando 'Ocean' cantos de sirena cuasi litúrgicos, con un deje Damon Albarn que va pereciendo en paralelo a la lírica, dominando la depresión por encima de la razón, alzándose esta última en sus compases finales al son de unas cuerdas que buscan la distorsión como método de huída a lo conocido aka tema que da nombre al álbum, cuyos ramalazos psicóticos se mimetizan con las ganas de libertda que demuestran, contando una historia que de principio a fin tiene que ver con el sentimentalismo amoroso, retorciéndose de dolor 'On My List' ante los escarceos post-punk, electrificados e impopulares, que elevan el realismo diplomático invertebrado a aras de una guitarra española que navega las marejadas prácticamente en acústico, momento zen para abrirse de nuevo en canal con 'Prism', volviendo el terror lúgubre y casi irónico, que más impresiona al respetable, dejando que el rock sea el protagonista y las salidas de tono instrumentales las antagonistas, tensión que aumenta hasta hacerse más mental que física, experimentalidad que arranca el motor de su puesta a punto más orquestal.

Monument

La hostia que Monument dan con 'Abyss', via Hummus Records, solo es comparable a la de 'Bodies', single de iniciación de los suizos Jules Martinet, Yann Chx, Arno Cuendet, Tom Guex y Clément Grin, quienes expresan en el primero su experimentalidad sintética desde una perspectiva ochentera, en la cual se refugian unos vocales casi eclesiásticos, tras los cuales, a medida que el ambiente se pone depresivo, sale un rock con el que dibujan la BSO de Stranger Things, avistando sus altas frecuencias la pérdida frente a una oscuridad ennegrecida en lo-fi que se ciñe sobre ellos, atrapándoles y soltándoles en el segundo tema, tomando el control subidos en un pedestal cuasi metalero que no pierde las buenas costumbres del noise, aferrándose a las cuerdas ante el descalabro emocional que, por momentos, da el susto, llegando el hardcore que perfectamente podría estar en manos de Show Me The Body, aunque rápidamente es suavizado por una espacialidad interstelar que en manos de la lírica, les devuelve a su estado original.