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HUMANITIES

Toronto es base de bandas como Vomitface, Dilly Dally o Alice Sails entre muchas otras, teniendo todas ellas un denominador común múltiple, el de no dejar a nadie indiferente y encima gustar, ya sea por el ácido corrosivo de los vocales o por la conjugación de estilos que encierran garage, punk, fuzz, rock, psicodelia, o como en el caso de HUMANITIES, hardcore adulterado analógicamente por el maltrato hacia sus instrumentos, en una reconversión de 4 a 3 desde su EP debut homónimo el año pasado hasta sus dos últimos temas pertenecientes a un split junto a Low Sun para el sello Art Of Uncarved Block, ubicado en la misma ciudad canadiense de la que procede el trío.

Alejandro Cairncross, Scott Birdwise y Mariful Alam son los supervivientes que encaran el futuro haciendo piña con 'Dron War Data Nil', una cenicienta que se mira en el espejo del rock underground de los 80's, con una conversación indistinta que deja que el post se pegue a su música en esa búsqueda del dorado que pretende emular instrumentalmente a muchos de sus ídolos, haciendo que los vocales de Scott, y el fuzz con el que llegan a desfasar, sean la mejor entrada para 'First Things Thirst', más centrada en un garage instrumental y punk vocal que no olvida sus endurecidas raíces, lo que al micrófono se transmite como un guiño a IDLES, haciendo la batería de este paseo triunfal algo más glorioso, de lo que el hablador público parece no haberse enterado.

Alice Sails - Alice Sails

Esto de las nuevas bandas es a veces tan rebuscado que, como en este caso, no hay nada que me haga tener una mínima idea acerca de Alice Sails, quitando el hecho de que su bandcamp los sitúa en Toronto, así que directamente entro de lleno en su álbum debut homónimo, dando la bienvenida 'Too Late Kid', un compendio de garage melancólico que empieza como asesorado por ShitKid, aunque rápidamente las esperanzas de seguir en la misma línea se rompen en mil pedazos, emanando del micrófono una voz de desesperación tonal aguda a la que parece faltarle los dientes, fruto del pogo al que su cantante se ve sometido en 'Drug Lord', con el fuzz instrumental golpeándolo hasta desorientarlo, alcanzando un cuasi grunge que los envuelve en un aura inmortal que exhala el terror que se produce a su alrededor, aunque 'Culture Grins' lo refina gracias a las guitarras, las cuales otorgan una halo de luz dentro de la penumbra en la que el resto sigue atosigado, eso sí, sin dejar de recular en su empeño de alcanzar la mayor de las barbaries, consiguiendo su objetivo con 'Abductor', cambiando las cuerdas por cuchillas, lo que conlleva una decadencia que le baila a la muerte de frente.