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VICTIME - Mon VR De Rêve EP

VICTIME es un trío que viene de Québec y que, a diferencia de sus colegas de profesión canadienses como Basement Revolver o Majid Jordan, utilizan el francés como lengua oficial para comunicarse en "Mon VR De Rêve", su EP debut, el cual han desarrollado de forma DIY, con amigos cercanos que han ayudado de una u otra forma a que la publicación de su álbum sea toda una realidad, reuniendo una retahíla de estilos bien agrupados y distribuidos entre la voz y el bajo de Laurence Gauthier-Brown, la guitarra de Simon Provencher, y la batería de Samuel Gougoux.

'Tout Est De Ma Faute' es la primera en convertirse al expresionismo gracias a un arranque abstracto garagero que encaja las piezas de sus instrumentos hasta llegar a un post-punk que descarría en fuzz, pilotado por unos vocales que tienen el rollo de Missy Elliot en 'Get Ur Freak On', en una versión que llama al punk, fácil viendo todo lo que sucede detrás de ella, 'C'est Beau, Bon Pis Fin', oscuridad con reminiscencias en los riffs a Preoccupations, con una intríngulis que deja un mal cuerpo  hasta que en la parte final todo se vuelve más arisco, ayudando el deje Sheer Mag de los vocales a calmar la situación.

Basement Revolver - Basement Revolver EP

Basement Revolver es un trío de Canadá que sorprende en su EP debut homónimo con una experimentación en la que el rock, shoegaze y garage se ven envueltos, con 'Words' trayendo de vuelta a los The Cranberries de los mejores tiempos, aunque esta vez la banda la forman Chrisy Hurn al micrófono y guitarra, Nimal Agalawatte al bajo y al sinte, y Brandon Munro, el cual se encarga de que la sangre siempre llegue al río a través de sus baquetas y los platillos, teniendo momentos vocales que colocan a Raphaelle (BRAIDS) en el punto de mira del reverso del tema, cambiando de tercio 'Johnny', con un discurso más poppy, pero que al igual que Speedy Ortiz, los desgarros del rock llegan con la instrumentación, dejando entrever que los destrozos originados por éste, se producen por aquello de auspiciar a una lírica que más que nunca necesita salir del paso contando con todos los apoyos posibles, de ahí que de cara al final el ruido se apodere de su cordura, todo ello para hacer que el río de los malos sentimientos aleje cuanto antes este cauce que solo lleva al estancamiento.

Todo momento duro tiene su réplica con otro de hacer autocrítica, y 'Lake, Steel, Oil', llega para hacer justicia personal con ella misma y con su historia, limpiándose por dentro con un shoegaze reverberado que literalmente se come la voz para dejar todo lo que ya ha hecho daño atrás, afrontando 'Family' con una libertad que deriva en un garage tocado por la varita mágica de My Bloody Valentine, conteniéndose a la hora de liberar con ello todo el noise que corre por sus venas y que tiene un deje de guitarras a lo Preoccupations, aunque el post-punk ni olerlo.