El álbum debut de Neighbours Burning Neighbours, "Burning Neighbours", también es el último de la banda tal y como la conocemos, ya que sin esperarlo, Alicia ha indicado que abandona el barco, de ahí que cualquier fan suyo tenga que disfrutar más todavía de su amalgama de post-punk y distorsiones, las cuales captan la atención de otros estilos, inflitrándose el post-rock entre los primeros riffs matadores de 'Trans Youth', donde el bajo potencia las ganas de destrucción del cuarteto, un espejismo que se apaga por momentos para arremeter con más fuerza en su retorno, jugando en esos tiempos muertos con el subconsciente de aquellos redactores impostores con los que se reconocen en directo, provocando alucinaciones varias que coquetean con ese suicidio musical comparable al que la cantante y guitarrista deje 'su' proyecto, todo ello sin lamentaciones y con una sonrisa bajinal final con la que dan pie a 'Familiar Place', provocaciones deformadas a su antojo, donde unos y otros, dejan planear con sus instrumentos una venganza familiar que les arrastra por un barro de estridencias marginales, el cual no pueden quitarse de encima ni a propósito, entrando en su colmena de ruido de abeja donde la miel ya está en su punto y así hacer bueno aquello de 'Always Winning', dream-pop de anunciamiento redentor en el que el tiempo pasa todo lo lentamente que ellos quieren, de ahí que las baquetas azoten su dinámica estructural, haciendo temblar los cimientos en una línea temporal alternativa a la de cualquier humano, incluida la de sus 'Friends', para siempre a pesar de las marejadas a las que tengan que enfrentarse, rodeándose de ellos como el picante que instrumentalmente pone cada uno, acetato sódico de redundancia superlativa, oscurantismo perturbante y radiaciones porosas de sus sentimientos.
.jpg)