El quinteto de Auckland debuta en largo con "Chop!", via Holiday Records, enseñando 'Fernoids Attack' que no hay feromona causante de los ritmos rápidos y punk que destilan, sino que estos están hechos a base de sangre, sudor y lágrimas, provenientes de sus cuerdas y las baquetas, las cuales refrendan su feminismo en 'Ladies Night', reivindicación de que ellas mandan ya que todas las noches les pertenecen, eso sí, a golpe de rock y puñaladas garage, aupándose su poderío hasta el punto de verse dispuestas a friccionar cara a cara contra 'Pissing', llevándose el round arrollando con rudeza a su oponente, queriendo, debido a su estado frenético de adrenalina, que 'Stag Dudes' fuera la siguiente víctima, denotando que no existe nada que las vaya a parar, poniéndose el mundo por violencia, ganando vigorosamente otra vez, aunque aquí a los puntos, mientras Lucy ve como al alzar la voz, los demás la siguen para jalear la victoria, celebrándola el tema que da nombre al álbum con un pogo rompe cuellos de esos que azotaban los 70's, en crudo, como los alocados que lo habitan, alcanzando al micrófono una rabia inusitada jamás vista anteriormente.
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Dick Move
Dick Move vienen de Auckland y, acorde con su single debut homónimo, son también el movimiento en la pista de baile al que hace referencia su propio nombre, encargándose de propagarlo a través del micrófono su particular Amy (Amyl And The Sniffers), Lucy Suttor, sumándose la otra Lucy (Macrae) al bajo, junto a Luke Boyes a la batería y las guitarras de Hariet Ellis y Justin Lee, sofocando de aquella manera ese ambiente creado a base de punk cortante callejero cuya lucha encarnizada resuelven por la vía rápida desde Noviembre del año pasado, entrelazándose ávidamente 'Jerk' a los patrones de Judy And The Jerks, digiriendo por ello la cena a base de un pogo hardcoreado por los golpes de un lo-fi que crowdsurfea las palabras de la cantante, en donde el resentimiento campa a sus anchas cuando los hombres parecemos no querer darnos cuenta del mensaje que ellas nos mandan, resolución atributiva que empeora cuando asoma 'Slut/Wife', aclarando desde el título la bilis que va saliendo por los altavoces, la cual está acompañada de un enajenamiento disciplinar igual al que gastan Good Throb, gestando lo que a su forma de ver es la oda de sus enfados, afirmación que a ojos de 'Chop!' suena a rabieta infantil, ya que en esta última queda patente que el mundo básicamente se va a la mierda, eso si no se ha ido ya.
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