El cuarteto de Oakland va en serio con su álbum debut homónimo, no solo por que lo publique Trouble In Mind Records, sino que además, RAYS saben adentrarse en terrenos pantanosos de los que salen indemnes, como en 'Attic', cuya primera imagen que asemeja el cerebro es la de The Parrots en sus inicios, y como si de la madre superior se trataran, la instrumentación es capaz de mantener la calma en todo momento, no así los vocales, que buscan su protagonismo entre la basura y la resaca de la garganta, que se mece sin ganas en las olas del dream-pop.
En 'Dead Man's Curve' el testigo microfonal pasa de manos de Eva a Stanley, manteniéndose él también en los trece de la desolación, haciendo ver, con una orquesta de repetición monal, que hubo tiempos mejores como aquellos en lo que las atracciones de la feria lo eran todo, pero el bajo junto a esas baquetas cargadas por el diablo, establecen un caos del que todos caen en su trampa, rebajándose su efecto con ese no pop no rock con el que 'Lost In A Cage' pretende endiosar a unos Sheer Mag sin mayores pretensiones que las de simplemente manifestarse.

