Surfbort han caído como una losa sobre mis oídos, haciéndolos un placaje en toda regla gracias al punk endemoniado que gastan en su primer EP, "Bort To Death", en formato 7" gracias a Hozac Records, comprimiendo todas sus patologías a lo largo de cuatro temas con los que simplemente una frase, les lleva a la locura, y para muestra, 'Hippie Vomit Inhaler', donde escupen una crudeza sonora que se alimenta de la sangre que, las cuerdas de las guitarras de David Head y Alex Kilgore, crean a base de una receta casera y que es aliñada por la voz de Dani Miller y las baquetas de Sean Powell, echando más leña al fuego al materialismo explosivo 'Back To Reaction', cubriéndose de las llamas con un sonido que ha perdido parte de su masterización, pero superando a su coetánea en cuanto a responsabilidad civil, en este caso con respecto al sector femenino, llamada a que un no! es un no!, movimiento sísmico seguido de cerca por 'Bed Bugs', anticipándose a las promesas en las que facilmente un@ puede caer sino echa el freno de mano a tiempo, lamentaciones que narra 'Hideaway' en primera persona, levántandose a la par que se pone firme para así seguir con su vida garagera llena de noise transcendente, tal y como debería haber sido desde el principio.
Mostrando entradas con la etiqueta Surfbort. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Surfbort. Mostrar todas las entradas
Surfbort - Surfbort 7"
Surfbort es un cuarteto de Brooklyn que utiliza la provocación para ello, con fijación por Donald Trump, donde sus camisetas rezan 'Donald Trump is my sex slave' (Donald Trump es mi esclavo del sexo), o el vídeo de 'Trash', donde su no agrado se hace patente a través de vómitos sobre él. El single citado abre la caja de pandora contra el sistema, reflejando a través de un muro de ruido expuesto a la oscuridad de las guitarras de Charlotte Wemberley y Matt Picola, conduciéndolas SS Powell al extremo de una perversión, que tiene su máximo con el punk al micrófono de Charlotte y Dani Miller.
'Slave' empieza con una penitencia religiosa que empuja al stoner a hacer acto de presencia, animando al incivismo y derrocar el toque de queda a través de un garage DIY que, aunque intenta echar el freno, de la adrenalina soltada le resulta imposible, recuperando un estado de destrucción masiva que erige a las dos féminas a llamar a la revolución de 'War', uniéndose sus componentes a base de una base infernal electrificada que se descarga a base de unos gritos sacados de cualquier película gore.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

