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Warm Leather - Manic Static / Vocabulary 7"

En vez de hablar de Australia, voy tener que empezar a hablar de Oceanía, ya que Nueva Zelanda suma Warm Leather a The Rothmans, Salad Boys y LEISURE, trayendo el trío formado por AT (voz y guitarra), MF (bajo) y JP (batería), un lo-fi que sobrevive al buen hacer del garage, el punk y el noise que envuelve al primer single de su 7" debut, 'Manic Static', que empieza my 'Lonely Boy' de The Black Keys, para a partir de ahí meterse en un entramado vocal de terror depresivo, sangrando de forma irónica sobre el acuerdo final del tema, logrando en él un twist and shout que manifiesta sus intenciones, de ahí que 'Vocabulary' aborde un noise más acorde con lo predicado, metiéndose el trío en un bucle de hooligans desatados en el que reina un grunge que huele a metal que apesta, desatando a su paso una serie de riffs que caen como duros placajes, los cuales se manifiestan por los diferentes pogos con etiqueta de Seattle.

The Rothmans

Nueva Zelanda pilla un pelín lejos geográficamente, pero musicalmente es como si estuviesen aquí al lado, con The Rothmans ejerciendo de padrinos de un sonido que ejecuta un rock capaz de sacudir los cimientos del hardcore, garage, post-punk y punk, este último vocalmente hablando, en hasta el momento dos entregas, los EP's "Astra 2000" y "A.S.L", ambos publicados via trace / untrace records, donde Robert Wilkinson y Johnny Mann se explayan a la guitarra, con el primero también poniéndole voz al proyecto, Tom Monaghan al bajo y Mitchell Innes a la batería, pintando la escena oceánica de un color rojo sangre por el pogo instantáneo saltarín que desprenden temas como 'Sluicings' o 'Sacrificial Dance', dislocando cualquiera de ellos los cuellos de los asistentes a sus directos, gracias a los desvíos emocionales de los estilos que se van alternando dentro de cada unos de los temas que corresponden a su discografía, mostrando un sentimentalismo que rompe en noise instrumental como apoyo logístico a 'Eddies', y que en 'Kingsway' sigue com la misma caída libre sin que 'Opal Astra', por mucho que en sus inicios llegue a acordonar los pensamientos en una región del cerebro para actuar instrumentalmente en las otras, pueda hacer nada por salvarlos de la quema emocional destructora en la que les ha metido la vida.