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Optic Sink

Aunque no nos hayamos dado cuenta, Natalie Hoffmann (NOTS) lleva cotejándonos un par de años con su proyecto alternativo Optik Sink, del cual ha dado buena cuenta a través de varias demos que tendrán su momento álgido cuando el 2 de Octubre vea la luz el álbum debut homónimo al nombre de la banda, y recalco banda, ya que este disco es una colaboración junto con el percusionista Ben Bauermeister (A55 Conducta), pero antes de que todo esto pase, el dúo presenta como punto de partida oficial 'Personified', ejecutando la formación una especie de devocore y egg punk sintéticos, con aires de grandeza hacia lo que es la formación madre de ella, que degeneran el tema a un post-punk viciado por una caja de ritmos y un teclado, ambos distributivos, capaces de llevar los vocales de ella hacia un lo-fi reverberado en el que se dibujan unos intentos que no consiguen llegar a donde otros si parecen llegar, retrato de la sociedad americana actual, y eso, unido a la velocidad del tema por encontrar un cambio ya, debilita a lo humanos frente a las máquinas, a las que, la versión inacabada de 'Vanishing Point', echa más leña al fuego, con una dominación extrema de las texturas electrónicas más tajantes del underground, aunque su viva voz palia dicho efecto con un autocontrol verdadero capaz de fulminar de un plumazo lo aquí escuchado, imponiéndose la parte de productor de él, la cual en 'Soft Quite Life' se vuelve a llevar por goleada, así que para que la tensión entre el humano y la máquina caiga del lado del primero, habrá que esperar algo menos de dos meses y como último recurso, siempre nos quedará la desconexión manual del cableado.

CONTRAST

Contrast son cuatro amigos, que se juntaron por el amor al skate y la música escuchada a un volumen más que considerable, lo que entre una cosa y otra, les ha llevado a acabar siendo un grupo, que en el 2014 publicó su EP debut, "Less Than Zero", en el cual dejaban bien claro su amor por ambas cosas, escenificando las largas tardes montados sobre sus tablas intentando virguerías con las que vacilar al personal mientras sus cuerdas iban riffándose el dream-pop, shoegaze y noise, con el que Nathan Brown, James Thomson, Jack Crook y Thomas Smeets, azotan Melbourne, dejando entrar por su ventana el calor veraniego que inunda parte de su música.

Ahora, dos años después, el cuarteto vuelve por las andadas, o casi, ya que 'Livewire', el primer single de lo que será su álbum debut, está tocado desde una oscuridad que hace más atractivos la ola de riffs post-punkianos y dream-poperos que vician el espacio-tiempo, con unos vocales que gozan de una pequeña reverberación que estiliza la percepción inicial, dejándose cubrir poco a poco por una cortina de humo que es corrida por 'Vanishing Point', para desenmascarar la estabilidad emocional que pueden llegar a transmitir, traspasada de generación en generación a través de unas cuerdas que permiten seguir soñando a lo Terry vs. Tori, con una voz quebrada que mantiene los pies en el suelo.