Ha pasado el tiempo y Tunic han ido infectando su sonido hasta toparse con un ente sin alma que el hardcore y el punk se han encargado de moldear hasta dar lugar a lo que es su álbum debut "Complexion", via Self Sabotage Records, donde desde el primer momento, 'Nothing Nothing' erradica cualquier posible pesticida que pueda afectar al crecimiento de este germen, basado en Bad Breeding y en una expresión vocal que utiliza el miedo antes que el mensaje, viéndose acompañada de un noise garagero de luces fuzz estroboscópicas que son un bendito sacrilegio para 'Envious', donde David, Rory y Sam, se convierten en bufones de una estrategia viril sin precedentes, sentándo cátedra con la pillería de las segundas líneas en su visión del juego, haciendo que la instrumentación tome sus propias decisiones sin tener que ser una mera títere del montón, de ahí la alevosía oscura que domina a 'Getting Sick', abogando por bailar mientras se descerrajan la piel a tiras, quebrantando la minuciosidad de su alteración sensorial a través de una catarsis que no balbucea ni un ápice, ahogando con ello los conductos auditivos, algo a lo que 'Evan' se suma junto a una necesidad gutural soportable en frecuencia y volumen, que va escupiendo sus inexpugnable franjas de odio en un afán por acercarse aún más al punk de los 70's.
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Shouldies
Shouldies van a protagonizar la primera entrega de 2019 para el sello Graveface Records, un álbum titulado (en principio) "U Die I Die" y que verá la luz el 8 de Marzo, del cual presentaban hace ya un tiempo 'Statue', poniendo así en el candelero al trío de Atlanta formado por Daniel Eberlin (batería programable y sintetizador de bajo), Yancay Ballard (voz) y John Pierce (MicroKORG), instrumentación con la que ejecutan una electrónica que, quitando el brillo esmaltado de ciertos momentos, se llena de una oscuridad post-punkiana que refrendan los vocales de un Yancay que tiene mucho en común con Fenne Kuppens (Whispering Sons) y las horas más bajas de Freddie Mercury, fomentando Daniel la secuenciación ácida de un Mr. Oizo en alza, a la que John se suma para aplazar cualquier tipo de sublevación esporádica que pueda desmontarles el chiringuito, alcanzando un éxtasis hipnótico que se evapora en su última regresión a través de los 90's.
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