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Gloop - Smiling Lines

Gloop se consagran con su segundo álbum de estudio, "Smiling Lines", via Buzzhowl Records y Griomire Records, gracias al azote imperativo de 'Buckets', con el que definitivamente derriban las paredes de "The Tourist", su primer álbum, emparanoiándose aún más debido a esa libertad disociativa de la que ya gozaban, y que aquí actúa con más manga ancha para que 'Your Heart Claps For Me' desfase hasta los límites más inexplorados del punk de METZ, quienes se personan en las oficinas de los ingleses para abrazar su cordura garagera, la cual permanece casi intacta en la instrumentación, pero se pierde completamente en los vocales, sucediéndose la cronometrada a contrarreloj 'Fire', quien en vez de atajar el problema de raíz, echa más leña al fuego para así conseguir un colapso circulatorio adjunto a la subida de adrenalina que brindan las cuerdas y las baquetas, metiéndose en un berenjenal que cada vez se va acercando más a los terrenos de la escandalosa oscuridad de JOHN, teniendo la primera premisa en 'The Tree Swayed', cuyo sonido desafiante tiende a estrechas lazos amistosos nuevamente con Modern Technology, y es que a estos es mejor tenerlos de tu parte y no de enemigos, como a la antideportiva 'A Dance For Michael', que a la mínima es capaz de encerrarte en un muro de ruido del que sobresalen el desquiciamiento del Joker y el olor a sangre derramada por el filo de las cuerdas.

Gloop - The Tourist

Gloop es el trío bien avenido de Baltimore que hace que lo de JOHN, METZ y Modern Technology, sea una tendencia al alza en esto de golpear duro y no para hasta noquear, ya sean cuellos o partes del cuerpo perdidas en los pogos, de los que es partícipe 'A Shrine Built For Two', gracias a buen hacer de Dominic Gianninoto a la guitarra y micrófono, Blake Douglas al bajo y Max Detrich a la batería, los cuales acaban arrancándose la piel a tiras antes de que 'Skunked' entre en juego, la cual hace gala de una chulería ante el dolor impasible de tener que coserse a si misma a base de retales punk, rock, garage y grunge, con los que dinamitan cualquier condolencia que puedan recibir, ya que siguen siendo ellos quienes infringen aflicción a su derredor, atacando 'Salamander' directamente a la yugular con un noise hardcoreado que va de niño bueno, con esas pausas estratégicas en las que la gente se puede unir a los coros, pero ya es demasiado tarde como para no saber de qué palo van.