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Fat Sun - Fat Sun EP

Fat Sun son un cuarteto de Fort Lauredale (Florida), que acaba de editar su EP debut homónimo bajo el manto de Ghost Drag Records (Plastic Pinks, Timothy Eerie), poniendo más carne todavía en el asador de lo que supusieron sus tres primeros singles, recogidos con el nombre de "Teaser", donde el lo-fi de las grabaciones caseras salteaba entre el rock, los solos de riffs estratosféricamente largos y los 70's de alt-rock de bigote, donde también asomaban por ahí fuzz y una psicodelia vocal que  no son seña de su identidad, recogiendo el guante 'How It Goes', canción a la que seguro procesa Björk dados esos paisajes cambiantes que viven gracias a las cuerdas de Preston Small y Jesus Arteaga a las guitarras, y Daniel Zerbo al bajo, no perdiendo la coherencia en ningún momento por obra y gracia de Franco Ruiz en la batería, añadiendo los guitarristas sus respectivas voces hacia el final del tema para calmar unos ánimos que empezaban a tensarse por la oscuridad instrumental que estaba cogiendo el tema, ayudando ellos relativamente, ya que la sensación de tener varias criaturas alrededor se acrecenta cuando se hacen cargo del micrófono, pero la música amansa a las fieras, y eso es lo que da la estocada definitiva, aunque algunos resquicios se perciben todavía en 'Mayor Burns'.

Timothy Eerie - Heterochromia EP

Timothy Eerie, que en principio puede sonar a one-man band, es un trío afincado en Orlando formado por el cantante y guitarrista Casey, con Tom al bajo y Mike a la batería (aunque esta formación puede variar indiscriminadamente e incluir a algunos amigos más), los cuales se juntaron a grabar canciones en la habitación de uno de ellos por mero entretinimiento a principios de 2015, y a mitad de 2016 estrenaron su EP debut, "Heterochromia" (editado por Ghost Drag Records), el cual definen como pop psicodélico perfecto para coquetear con las drogas, y es que los 60's, de un modo u otro, siempre están presentes en los cuatro temas de los que consta el álbum.

'Back Burning Boy' enjuicia todo lo dicho anteriormente con la viva imagen de ver a Temples en Woodstock del 69 contemplando como Jimi Hendrix despliega toda su magia en directo, con los ecos de la dosis de LSD empezando a reverberar los sonidos, flipándoselo el tema con una mirada subversiva al entorno que lo rodea, pero el efecto llega a su fin en 'Great Depression', con la que el percal se empieza a ver más que negro, con alarmas iniciales que denotan el exceso al que uno ha sido sometido, necesitando la tranquilidad espiritual que da lo instrumental y acústico, aunque la instrumentación implora una nueva dosis y poder volar libremente como hacía en su predecesora, lográndolo e incluso elevando su música a los cielos, haciendo que cerrar los ojos sea una opción más de disfrute de las cuerdas.