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Fontaines D.C. - Dogrel

Después de volver loco al mundo entero con su 7" "Too Real", el quinteto irlandés debuta en largo con "Dogrel", via Partisan Records, entrando en faena una 'Big' que enfatiza todas sus virtudes de grandeza, eso a pesar de que para su cantante, Grian Chatten, 'su' Dublín no se lo ha puesto siempre fácil, compartiendo este sentimiento sus compañeros de reparto, que enrabietados, muestran un rock que garagea hasta caer a los abismos, relanzándose a base de esos baquetazos obra de Tom Coll, que se enredan en un fuzz psicotrópico que enarbola sus sentimientos, de ahí que no se deje llevar por las facilidades de las cuerdas, las cuales eligen aleccionar a 'Sha Sha Sha' sin atropellos, tirando de momentos poperos hechizados por la oscuridad del anochecer en la que transcurren los hechos, pero dejando entrever que estos ocurren al tiempo que la única realidad que existe es la del enamoramiento, algo 'Too Real' para quien viene de dejarse literalmente la piel en una noche de pasión de esas que dejan marcas, con el percutor puesto en el noise que atormenta con un nerviosismo incontrolable asentado en el estómago, plagado de un fuzz que emana lava de sus ser, desmadrado en las formas de contagiar al resto un envenenamiento cuya terapia es propagarse hacia el exterior.

Fontaines D.C. - Too Real 7"


El quinteto irlandés vuelve a hacer acto de presencia con dos nuevos temas repartidos en un nuevo 7", "Too Real", de nuevo a través de Partisan Records, y con el primero de ellos, homónimo al título del álbum, dando la cara bajo una introducción de esas a las que Cloud Nothings nos tienen mal acostumbrados, y que va sumando componentes a su ecuación hasta que rompe una explosividad rockera garagera cuyas cuerdas buscan los emplazamientos vacíos de sonido para jugar con el espacio-tiempo con la técnica Pong, momento en el que  la voz de Grian se manifiesta para juntar en la lírica revolución y dinero con el estilo ácido de Jason Williamson en Sleaford Mods, resultando letalmente punk cuando la psicodelia instrumental implosiona junto a su voz, volviendo 'The Cuckoo Is A-Callin' a la parte sesentera y así mostrar la cara más amable del grupo, dándole un toque folky a esa historia amorosa, donde las cuerdas elaboran el canto del cuco y el sonido de su revoloteo.