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Yore - Yore

Tras hacer su presentación oficial hace dos meses, Callum aka Yore, vuelve al terreno de juego para presentar su álbum debut homónimo, via FLAT FIVE Records, en el que suma diversas colaboraciones vocales que complementan su faceta instrumental, donde el dream-bedroom-pop es el camino a seguir, con 'Sally Out' recibiendo una oleada de electrificación cordal a la que el micrófono dota de una reverberación psicodelizada que se hace cargo de su alma, obra de Mellah & Nuha Ruby Ra, siendo esta última quien rebaja la temperatura de las brasas del primero, aunque el garage enrevesado que alcanza la instrumentación, hace que sus esfuerzos caigan en vano, encontrándose en 'Shade' con una aliada en su lucha, Black Cold Buffalo, la cual, aparte de tener el mismo tono característico de Raphaelle (Braids), lo lleva a su punto de congelación, perfecto para recibir a 'Hawing', cuyas aguas termales son el contraste navideño a los copos de nieve que van cayendo, gracias a la incorporación de Rakel Mjöll, quien sabe tornar los tempos para que la magia sea perpetua, como Katie Drew, razón que obliga a posponer a 'Bon Mot' el hacer piña con King Gizzard & The Lizard Wizzard, enmienda a que se acoge también Milan Monk en 'Open Lights'.

Yore

A veces la suavidad de un susurro adornando el dream-bedroom-pop instrumental de Callum Brown (batería de Ulrika Spacek), es suficiente para disfrutar de un tema que rebosa sentimentalismo, en su último caso a través de, 'Open Lights', la cual viene acompañada de los vocales de Milan Monk, constante que mantiene con lo promulgado hasta ahora, 'Shade', 'Bon Mot' y 'Hawing', donde las encargadas del micrófono son Kezia (Black Gold Buffalo), Katie Drew y Rakel Mjöll (Dream Wife), respectivamente, dando rienda suelta al amor en el primer caso, eso sí, desde la perspectiva de quien tiene en su mano el micrófono, ambientado por un nuevo día que se va abriendo paso, ya en femenino, por una luz cegadora reverberada que tiene algo de R&B en su interior, la cual lucha por sobrevivir a la gran ciudad con un ego subido por las altas frecuencias soñadoras que lo mantienen todo entre algodones, algo que Katie psicodeliza para poder llegar hasta un rock garagero que sabe que su sitio es quedarse en segundo plano, siendo su función la de aumentar la paleta de colores de un sonido que se queda con lo bueno de DIIV y se ve acentuado con las extensiones que Rakel otorga con su parte, añadiendo una sensualidad para nada buscada, de la que nuestro artista se da cuenta e intenta poner su granito de arena despejándola el camino para que termine de brillar como se merece, quedando una paz interior que el próximo 4 de Diciembre terminará de eclosionar cuando su álbum debut homónimo se publique gracias a FLAT FIVE Records.