El LP debut de Ulrika Spacek para Full Time Hobby Music, "EXPO", libera a los londinenses de la incómoda carga del cambio de sello, siendo esto quizás el porqué de que el álbum tiene una imperatividad sonora manifiesta, la cual cuida los detalles y armoniza a la perfección su mundo analógico y digital, proveyendo conjuntamente realidad y ficción, en una obra que es posible gracias a Rhys Edwards (voz, guitarra, piano, teclado), Rhys Jenkins (guitarra), Syd Kemp (bajo), Joseph Stone (teclado, piano, guitarra, saxofón) y Callum Brown (batería, percusión), quienes llevan al oyente a un mundo tropical de obviedades sonoras que no necesitan ser reverberadas grandilocuentemente a lo Animal Collective, ya que las suyas mantienen la constante seductora de las diferentes culturas que exploran, las subidas y los altibajos vitales, así como el disfrute de un presente perpetuo.
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Ulrika Spacek
Una de esas bandas que siempre tiene algo que ofrecer es Ulrika Spacek, y su nuevo single, 'Build a Box Then Break It', primera degustación de su álbum debut para Full Time Hobby, "EXPO", previsto para el 6 de febrero, conserva ese rollo tan suyo de calma psicodélica, el cual unen en armonía con la determinación exploradora de nuevos universos sonoros de Radiohead, transmitiendo la visión de tomarse el tiempo necesario para verse uno mismo y cambiar de rumbo si es necesario.
Ulrika Spacek - Live To 388, NYC
Uno de los hechos más icónicos del año pasado, ha sido disponer digitalmente del "Live To 388, NYC" de Ulrika Spacek, via Oysterland Recordings, grabado en cinta en Nueva York con una Tascam 388, y el cual desde 2018 solamente estaba disponible en vinilo en sus conciertos, un lujo ahora abierto al alcance de todos, en el que temas de sus álbumes "The Album Paranoia", "Modern English Decoration" y el EP "Suggestive Listening", tocados en directo, se revuelven entre secciones improvisadas, las cuales van poniendo la alfombra roja a los diferentes temas que aquí se dan cita, evocando a esos tiempos pasados en los que su álbum debut supuso una revolución que acordonaba al post-punk que desprendía y el cual no estaba exento de distorsiones que agudizaban el ingenio de su oscuridad para volver a ella de cualquier manera, no dudando en expandir el minutaje en pos de una experiencia inmersiva a la altura de las circunstancias, obrando de igual manera el art rock alternativo, el garage desollado y los fulgores de shoegaze embebidos en los otros dos discos, volviendo así los agradecimientos a Rhys Edwards (voz, guitarra), Rhys Williams (guitarra), Ben White (bajo), Joseph Stone (guitarra, sinte, órgano, violín) y Callum Brown (batería, percusión).
Yore
A veces la suavidad de un susurro adornando el dream-bedroom-pop instrumental de Callum Brown (batería de Ulrika Spacek), es suficiente para disfrutar de un tema que rebosa sentimentalismo, en su último caso a través de, 'Open Lights', la cual viene acompañada de los vocales de Milan Monk, constante que mantiene con lo promulgado hasta ahora, 'Shade', 'Bon Mot' y 'Hawing', donde las encargadas del micrófono son Kezia (Black Gold Buffalo), Katie Drew y Rakel Mjöll (Dream Wife), respectivamente, dando rienda suelta al amor en el primer caso, eso sí, desde la perspectiva de quien tiene en su mano el micrófono, ambientado por un nuevo día que se va abriendo paso, ya en femenino, por una luz cegadora reverberada que tiene algo de R&B en su interior, la cual lucha por sobrevivir a la gran ciudad con un ego subido por las altas frecuencias soñadoras que lo mantienen todo entre algodones, algo que Katie psicodeliza para poder llegar hasta un rock garagero que sabe que su sitio es quedarse en segundo plano, siendo su función la de aumentar la paleta de colores de un sonido que se queda con lo bueno de DIIV y se ve acentuado con las extensiones que Rakel otorga con su parte, añadiendo una sensualidad para nada buscada, de la que nuestro artista se da cuenta e intenta poner su granito de arena despejándola el camino para que termine de brillar como se merece, quedando una paz interior que el próximo 4 de Diciembre terminará de eclosionar cuando su álbum debut homónimo se publique gracias a FLAT FIVE Records.
The Stroppies
Lo que nació en 2016, el 27 de Octubre de este mismo año se convertirá en el álbum debut homónimo de The Stroppies, pasando eso sí, por la vicaría de Tough Love Records (Ulrika Spacek, Lød, Brooch,..), toda una proeza de la banda australiano inglesa, ya que el pop no es un estilo que el sello de Londres tenga entre sus filas, y 'Gravity Is Stern', su primer single, lo basa casi todo a él, aunque las cuerdas van haciendo unos cuantos altos en el camino para desvelar una suciedad escondida entre el polvo soñador que cohabita en el ambiente, lo que también va provocando que la tranquilidad palpable hasta ahora, no permanezca impasible a los cambios del quinteto formado por Angus Lord, Claudia Serfaty, Stephanie Hughes, Rory Heane y Adam Hewwit, pasando entonces de las Girlpool del segundo LP, a las del directo, soltándose la melena en pos de una jam session que solo conserva la sensualidad gramatical de los vocales a dúo.
White Bleaches
White Bleaches se presentaron el año pasado con su EP debut homónimo, dejando claro que lo suyo forma parte de ese cártel garagero que asola la costa, en este caso, de su Melbourne natal, dándole también un sentido setentero al que no le importa embriagarse de los sesenta más psicodélicos, dejándose llevar más que flotar por un solo de guitarra de esos que marcan época, acercándose vocalmente a los 50's de la manera en la que lo hacen The Parrots, despuntando ('Bad Character') y manteniendo la calma cuando corresponde ('Ease The Pain'), con 'The Door' poniéndose la máscara de Ulrika Spacek, bailando entre los muertos, lo que los lleva a un estado de psicodelia alucinante para sus sentidos, los cuales, flipándolo entre estroboscopios calmar su sed de altura con 'Psychic Vision', balanceándose su música al son de los platillos de la batería, potenciadores de esa percepción de que todo lo que los rodea está protegido bajo el manto de King Gizzard And The Lizard Wizard.
Y esto es así en parte gracias a Stu Mackenzie, culpable de la grabación y mezcla de este EP y de su primer vinilo autoeditado en formato 7" este mismo año, y es que lo de compartir ciudad hace que Anthony, Hugh, Jack y Tyler den todavía un paso más al frente en lo de sacar parecidos entre ambas bandas, con 'Mystery Child' e 'In The Night', creando el primero una catarsis que va de menos a más, lanzándose al vacío de los riffs en solitario sin paracaídas, con los vocales calmando unos ánimos que vuelven a los puntos de desfase anteriores en cuanto dejan de hacer acto de presencia, ayudando los coros a mantener esa delgada línea de separación que se rompe al penetrar las cuerdas y las baquetas con los tanques del noise hecho poesía instrumental para, en el segundo, dejar que el descontrol se apodere de la pista de baile, agitándose las cabezas al son que marca la única tecla del teclado que es reproducida, sobreviviendo la misma al rock del CBGB y los condescendientes vocales de altas horas de la madrugada.
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