Dead Tenants - LP II

El primer envite en formato acetato de Dead Tenants, aka "LP II", lleva la firma corporativa de Buzzhowl Records (en cassette via Already Dead Records), y viendo lo que hasta ahora ha deparado el sello inglés, se presume y se confirma que el trío de Queens se pone a la altura de METZ desde los primeros compases de 'Outrun', con una de cal y otra de arena, mimetizados en el bajo y la guitarra, o viceversa para el que así lo quiera, mostrándose en contraposición para que el ritmo vaya urdiendo en un rock conceptual que tira del ostracismo abstracto de los 90's al micrófono, acentuando una progresión que mata las limitaciones de la timidez y se asienta en la experimentación Beekeepersiana de 'Rubbed Out', la cual está puesta al servicio de una multitud que pide una locura aún mayor, recreándose esta con el mismo punteo de guitarra que es capaz de recorrer toda la escala musical en pro de provocar unos niveles de alteración todavía más electrizantes, consiguiendo su hito con 'Not Walking', la cual comparte sus mismos principios básicos, lo que genera un bucle introspectivo que se cela de su anterior compañera de viaje, y lo resalta con unas altas frecuencias de esas que hacen pupa en los oídos.

Doug Tenant a la guitarra, Alex Capraro al bajo y Alex McKendry en la batería, son los encargados de provocar las alucinaciones que atienden a las plegarias instrumentales de 'DTCD I', centrándose sus riffs en cometer crímenes de Estado y ocultárselos a 'Reset', cuya excitación por ello es más que evidente, aunque ella opta por el exterminio desde abajo, con un empache de electricidad que causa picos de pánico, aumentando estos a cada segundo que los dedos se deslizan por entre las cuerdas, machacando con un final que hace relamerse a 'Marginalia' por la controversia stoner generada, lo que hace que su voltímetro los muestre en su máxima carga, lo que no supone un impedimento para jugar con la cercanía y lejanía a dos voces, las de Doug y Alex, temiendo perder la cabeza por entre la intríngulis que recorre su lírica, dejada a un lado para caer en un socavón que augura el peor de los presagios sonoros, ese que conmuta noise y anarquía.

'Cornered' sabe de sobra que la locura ya se ha instaurado en todos los tendales eléctricos de la ciudad, así que no existe mejor motivo para crear un efecto desollinador de trasvase de voltios que se pueden oír y sentir, lo que les permite crear una abominación superlativa cuyo aviso es que esto solo acaba de comenzar, secundándolo 'Cheapskate', la cual se basa en aquello de darle al tema el mínimo resquicio instrumental para que todo se salga de madre, no necesitando de cuentos chinos para ir a degüello, como tampoco lo hace 'Asterisk', cuya abrasión se concentra en torno a un calor que vive más en su interior, derrumbándose por completo para evitar fugas que puedan llegar a convertirse en lo que finalmente es 'DTCD II', un apocalipsis esculpido a fuego lento para terminar de traicionar el sistema establecido, dejándose de habladurías innecesarias por el camino para así causar mayores estragos.


📷 Walter Wlodarczyk