Que la sangre empañe sus fotos, da buena muestra de lo que nos espera de "Beast Must Regret Nothing", primer disco de The Devils para Goodfellas, en el que 'Roar' hace los honores dando un repaso precavido al sonido blues rock del dúo napolitano formado por Erika (voz, batería, órgano) y Gianni (guitarra, perrcusión y coros), cerciorándose muy bien de que las bajas frecuencias reverberen junto al lobo que hay en ellos, el cual se suelta en 'I Appeared To The Madonna', confluyendo su magia garagera con una suerte de psicodelia que es machacada sintéticamente por una sucesión de los años 60, algo que entra en confrontación consigo mismos, de ahí que su respuesta más personal sea volar con el público mientras su tribalismo más primitivo le abre las puertas del infierno a 'Real Man', cuyos riffs cortan el aire a navajazos mientras la cantante rodea con su sensualidad más ida el fetichismo motero que viene de la mano de su productor, Alain Johannes (Queens Of The Stone Age, PJ Harvey,..), entrando en erupción con el punk que acontece 'Life Is A Bitch', viciando el tema de una rapidez que ni siquiera un trilero sería capaz de alcanzar, poniéndose en un nuevo escaparate nunca visto hasta ahora, resolución mortífera para un canto de sirena que tiene más vudú que nunca.
