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Mandy, Indiana - URGH

Claustrofobia sonora es el adjetivo que se le puede dar al álbum debut de Mandy, Indiana para Sacred Bones Records, "URGH", ya que Valentine Caulfield (voz), Scott Fair (guitarra), Simon Catling (sinte) y Alex Macdougall (batería), le dan una vuelta de tuerca a casi todo lo escuchado de ellos anteriormente, ya que, aumentan el grado de perturbación mental con el que juegan con el oyente, la sangría de experimentalidad llevada al extremo, las formas de apuñalamiento estruendoso y la electrónica sobrecargada, convirtiéndolo en el recetario empleado en un disco no apto para todos los oídos, aunque una vez dentro, la desidia desaparece para convertirse en una regalía de todas aquellas referencias acumuladas con los años, tocadas en una rave francesa de noches de gafas de sol y días de ojos cerrados.

set dressing

El proyecto set dressing se enmarca en el universo de Mandy, Indiana, sin atribuirse el mismo a ninguna persona en concreto, y donde los de Manchester dejan de lado el terror sonoro para concentrar sus esfuerzos en una ambientación de época clásica envolvente, que juega con los tubos organísticos de diferentes frecuencias bajas para hacerle a uno vibrar el corazón, antes de soplar los vientos de las altas frecuencias, encargándose el xilófono de poner la paz necesaria entre ambos en su single debut, 'class valedictorian', publicado a través de Fire Talk Records.

The Null Club

El guitarrista de Gilla Band, Alan Duggan, presenta su propio proyecto, The Null Club, cuyo primer single, 'Slip Angle', cuenta con los vocales de Valentine Caulfield (Mandy, Indiana), desarrollando un híbrido entre las bandas madres de ambos, en donde la tensión industrial que veneran, se revoluciona electrónicamente hasta poder ser la banda sonora de cualquiera película de terror que se precie, gracias también a la maquinaria taladrante, esa modulación constante a altas y bajas frecuencias, el efecto de mosquito cautivador, así como su convivencia a su vez con una alarma acoplada a la pista de baile, con la que llegan al clímax en conjunto con un drop que les devuelve a la casilla de salida para darnos otro repaso que descubre su cara de rave technoide sin fin, plato fuerte de un EP homónimo que llegará a las cubetas el próximo 4 de abril.

Mandy, Indiana - ... EP

La industrialidad es un bien preciado que Mandy, Indiana pule en su EP debut "...", via Fire Talk Records, presentándolo de forma grandilocuente 'Bottle Episode', donde el francés de la vocalista Valentine Caulfield se asocia con el terror estilístico instrumental antes de procurar que el techno ponga su ataque en jaque, desatando la locura cuando Scott Fair (guitarra) y Liam Stewart (percusión) obran su magia en pos de la garra caractirística de Girl Band, saltándose cualquier alarma que pueda apagar este incendio mientras se retuercen con contínuas reverberaciones, consiguiendo así que el empuje de 'Nike Of Samothrace' desvirtúe su sello hacia un rock que no recula ni ante el generador de señal ni el apocalipsis de ruido blanco que se produce tras de sí, aguantando el envite al micrófono por mucho que los gritos del Joker les acompañen como demencia de un sonido que esta puesto para adulterar la realidad en pos de 'Alien 3', engendro paranormal de la noche que secuencia sus bpms con los del señor Daniel Avery, quien se encarga de su transformación hacia el Berghain más oscuro, alfombra roja para el remix del segundo de los temas aquí tratados, metronomizado de forma clásica como respuesta al momento revival que representa.

Mandy, Indiana

Un concentrado de CEREMONY east coast y Girl Band, da lugar a Mandy, Indiana, trío de Manchester formado por sus miembros fundadores, Scott Fair y Valentine Caufield, al que se ha unido Liam Stewart a la percusión, para parir temas como 'Berlin', punto perfecto para enmarcar el origen de este universo suyo concentrado de oscuridad, y viviente, la mayor parte de su tiempo, en el Upside Down, desde donde obran una industrialidad coreada en spoken word por la cantante, en su francés natal, para provocar el contrapunto al caos que se perpetra a su alrededor, obra más bien de Housewives y lleno de obscenidades fuzz, garage y psicodélicas, estridencias que no la frenan para atraer simpatizantes a su causa, incluso se permiten ponerse un chupito de rock'n'roll sesentero antes de llegar a la catarsis de los dublineses, reverberando la magia negra del micrófono para así doblegar su último aliento antes de dar la bienvenida a 'Pashto' (de las llamas), visualización efectiva gracias al muro de ruido en constante aceleración, graves mediante, que los obligan a estrellarse ante una experimentalidad de tintes electrónicos, esperándoles la pista de baile para una orda de desfase mayor a la primera ola, estallando con ello un pogo que roza los límites de la humanidad, al tiempo que la locura hace mella en nuestra Harley Quinn particular, cuyo juego mental termina por manipular el loop sinusoidal acoplado en 'Nike Of Samothrace', via Fire Talk, añadiendo una post industrialidad que se muestra más afilada por aquello de pasar por la trituradora de la distorsión, en loop, sus características elevaciones sonoras.