Las caras B de "Path", el segundo disco del tejano Will Kraus, están recogidas en "Idyll", un álbum que Terrible Records difunde sólo en formato cassette, y el cual recoge lo que puede definirse como las bases que proceden al desgarre de los temas a los que tan bien acostumbrados nos tiene, tanto en el álbum referenciado arriba como en "End Tomorrow", su primer álbum, soplando 'Fever' los vientos con una orquestación literaria organística que difunde la mayor de las calmas, esa que dicen que se consigue cuando uno mira al mar mientras este se propaga hasta el infinito, pudiéndose asemejar aquí este fenómeno gracias al cuento de nunca acabar de unos ritmos que se condensan, se dispersan y de forma litúrgica, nuestro protagonista se cuela en su interior desde el micrófono, poniendo un toque oscuro del que se contagia 'More' dando forma a un sufrimiento, que se reproduce en el tiempo sin encontrar la luz que lo guíe hacia la paz definitiva que tanto ansía, de ahí que 'Everything' se vea en la tesitura de dejar todo ello atrás y empezar a enmendar los errores cometidos en el pasado reconociéndolos tal y como sucedieron, sin poner excusas que rompan su armonía interior.
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Kraus - Path
Para su segunda aventura en largo, titulada "Path", y de nuevo bajo el manto de Terrible Records, Will (Kraus) comienza muy comedido con 'Figure', un amalgama constante del teclado cuya respiración anaeróbica prepara el terreno a 'Bum', un zasca que se construye desde el auxilio ahogado de la instrumentación, brotando de la nada los recuerdos de su primer álbum, "End Tomorrow", flotando en un ambiente descarnado de shoegaze, mostrando una dureza a través de un rock duro de luces estroboscópicas que brillan con los vocales lo-fieados y reverberados, para estallar en mil pedazos y suponer así una amarga despedida que 'Games' de buena gana, toma como parte de sus cimientos, encontrándose un delay provocador que genera un juego de dobles voces al que Marilyn Manson daría su aprobado, sobresaliendo por encima del mundanal ruido industrial al que la batería ayuda a encauzar su propia paz interior, con la que no conmuta 'Grow', que vuelve por sus fueros, a la par que se muestra descontrolada al erigirse hasta el cielo de los sentimientos, comulgando las altas frecuencias místicas con los riffs de realidad virtual sobre los que 'Reach' fantasea casi babeando por encontrarse consigo misma.
De una forma casi eclesiástica, 'Follow' se planta con un skate rock garagero de tres al cuarto que hace mirarse al espejo a nuestro artista, con unos vocales con ramalazos que recuerdad a los de Diego de The Parrots, alejándose de él rápidamente para dejarse llevar por esa corriente de humo enfermizo que lo lleva mar adentro, remando 'Brief Skin' contracorriente para que la vena de aprehensión mainstream sea lo menos duradera, a lo que ayudan las baquetas plantando el germen del metal como medida de apoyo, aunque lo de volver a la orilla tampoco es cosa de 'Outside', sino más bien de 'See', y esa vuelta al redil de noche y casi ahogado por la larga travesía.
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