El directo en el Mabgate Bleach en su Leeds natal con el que Pop Vulture nos sorprendieron el año pasado, nos mostraba al trío formado por Sam Curwen y Luc Gibbons al micrófono, también bajista y batería, respectivamente, así como el guitarrista Jacob Tresidder, ataviados de un post-punk cuya furia contenida hardcoreada se corresponde con la de KEG o Viagra Boys, mostrando momentos de la industrialidad de Girl Band, y también de calma, las cuales relatan pesadillas vocales que jamás debieron de ocurrir, atisbando la distorsión, los riffs y el noise, un reclamo popular con el que la ciudad que los vio nacer va a pernoctar de madrugada, dando por vencedora a su proclama sus puñaladas a altas frecuencias, encadenándolo con una perdida de dientes que torea al sudor del pogo que se organiza a su alrededor, emprendiéndola a golpes con una peregrinación a lo que es un punk garagero de armas tomar, algo en lo que no pretende convertirse su single debut, 'False Alarm!', donde suman a Ben Udin a la guitarra y percusión, desarbolando con él el protagonismo de Yard Act para dárselo a Squid, Delivery o Geo, estímulos que propagan lo que es el egg-punk de The Krimis o The Cool Grenhouse en sus momentos más íntimos, mostrando el Dr. Jekyll que habita en su interior, en consonancia con una lírica que desgrana la resistencia a las cosas que ayudan a salir de la rutina y la sensación ingenua de no saber a dónde acudir.
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The Krimis
Aunque el nombre de la banda tienda a plural, lo cierto es que The Krimis es el proyecto en solitario de Max Muller, cuyo single debut 'Dull', marca el inicio de lo que en otoño supondrá su EP debut, "Buzz", a publicarse a través de Polaks Records y rds rec. hh, con un sonido que se podría calificar como el egg-punk de The Cool Greenhouse, aunque aquí el de Stuttgart utiliza las cuerdas de su guitarra en vez de una caja de ritmos, confiriendo esto al tema una intimidad que centra sus progresos en un post-punk cuyo deslizamiento de dedos hace que rock y dream-pop se sumen como etiquetas, sucediéndole un lo-fi que casa perfectamente con el día a día rutinario que contemplan montones de jóvenes, resumiéndose su libertad a una continua presión que no puede acabar en casa porque la tranquilidad que uno necesita no se encuentra en ese lugar que para sobrevivir, debes compartir con otras cuantas personas, aunque la instrumentación sabe que un día esto cambiará... para mejor.
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