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Yard Act - Fixer Upper / The Trapper's Pelts

La fuerza de la naturaleza de Leeds bajo el nombre de Yard Act, debuta con el 7" publicado por Zen F.C., un ejercicio de speech callejero en el que sus letras hablan de los personajes que se encuentran en los sombríos suburbios de West Yorkshire, dejando así 'Fixer Upper' las cosas claras al micrófono, o eso hay que dar por sentado cuando ello les relaciona con black midi, ya que su instrumentación les enlaza ahora directamente con NOISY y el montaje futurista que las cuerdas de Sammy Robinson (guitarra) y Ryan Needham (bajo), ejercen sobre un post-punk de corte irlandés que baila R'n'B underground, el cual ve amenazado su hegemonía por la caja de ritmos que George Townend (batería) maneja a su antojo, quien se alia con el frontman James Smth para que no haya forma posible de que su castillo de naipes blindado se pueda venir abajo, acto terrorista que da paso a 'The Trapper's Pelts', cuyo arraigo setentero ahora está más que justificado gracias a la apertura de pista de su antecesora, atrayendo esta el frensí de la eterna juventud de Speedy Wunderground.

Yard Act

Yard Act desprenden el rollo maniaco garagero de las publicaciones de Speedy Wunderground, haciendo coincidir en su single debut, 'The Trapper's Pelts', la disociación temperamental de black midi, la insistencia maquiavélica de Treeboy & Arc, el desacople excéntrico de Black Country, New Road, el estrellato cósmico de PVA y el magnetismo de The Lounge Society, apostillando externamente la extravagancia de The Murder Capital, sacando de Leeds, y por ende de Gran Bretaña, la zona de confort de sus cuatro integrantes, estando en lo más alto el post-punk, llevado en volandas por unas guitarras que la acercan al subsuelo del underground más setentero, mostrando su actitud una correlación con los suburbios de una lírica, obra del frontman James Smith, el cual se muestra anonadado con este mundo mientras entremezcla las primerizas enseñanzas de aquellos que intentan anteponer su criterio y lo que realmente manda en la calle, agonizando la pillería, sin lamentos, ante lo mundano de lo que un día fue West Yorkshire.