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Burden Limbs - It Can Never Be Satisfied

El ascenso meteórico de Burden Limbs copa otro hito al publicar su álbum debut, "It Can Never Be Satisfied",via Glasshouse Records, donde el sexteto (que llega a la decena con las intervenciones), tempera la lógica del single que daba nombre al álbum en 'Shallow Grave', obra divina cuasi religiosa que contiene la respiración cuando los vocales se pierden en la oscuridad y su apocalíptica neblina les muestra reverberados y con una intensidad sonora que celebra más que oficia, alternativa solemne que enfunda en las cuerdas el don de la psicodelia electrificada para atraer a su ser la buena nueva que es 'How Many Times Must I Reset?', cuyas plegarias son delayadas y elevadas en frecuencia para mostrar la búsqueda de una salida al caer a los infiernos de la ansiedad y la depresión, balanceo dictatorial que también se mimetiza en 'Flesh Prison', saliendo su Demogorgon particular envuelto en hardcore y post-rock electrificado, y encontrar así su particular paz zen en 'Flutters', donde todo lo vivido parece una pesadilla imaginada más que vivida, aunque el tono vocal nos desmiente esta posible creencia.

Burden Limbs

El juego que se traen Burden Limbs en el single que da nombre a su álbum debut, 'It Can Never Been Satisfied', el cual verá la luz el 26 de agosto a través de Glasshouse Records, traspasa la lógica musical de sus seis componentes, Chad Murray como vocalista y guitarrista, Sam Birkett y Edmund Dable-Heath al bajo, Rory Dickinson al bajo y a la batería en directo, Omar Zaghoauni al mando de teclados y sintetizador, así como Gareth Watkin encargándose de la guitarra, loops y drones, quienes atrapan en conjunción al personal, metiéndoles a todos ellos en una burbuja sectaria en la que sobresale de forma enturbiada la actitud vocal de TRAAMS y el estilismo instrumental de The Wytches, estos últimos enfatizados cuando la lava de punteos experimental gana a su parte jazzística, volviendo una y otra vez a ese trance casuístico al que arremeten con fuerza para así lograr un noise ácido cuya parte sensorial acumula más psicodelia que la que King Gizzard & The Wizard Lizard jamás podrán desprender.