El inicio del verano lo pone Liily y su EP homónimo, via Flush Records, asomando radicalmente 'Imitate' mientras su instrumentación desfoga un rock bañado en oscuridad, lo que recuerda la faceta más cruda de IDLES, delicia construida a base de riffs, baquetazos y punk vocal, los cuales supuran distorsiones a altas frecuencias, materializándose así una industrialidad atónita y jamás escuchada hasta ahora, de ahí el caballo desbocado que es 'Boom Boom', un erte dentro del álbum que no se puede aguantar soltar la rabia que lleva dentro, hardcore propagandista para con 'More', cuyo rollo de Fontaines D.C. de nueva era golpea la sien de la experimentalidad, entrando todos al trapo como raperos incandescentes y extraviados del centro psiquiátrico más cercano a la vida, delicia que saborea la sangre de sus manos en ese 'Taller' de 'Motivation', donde sus vidas cruzan a Gorillaz con el brit-pop de su alter ego, Blur, entrando en un bucle martilleante que enciende las luces del micrófono a su antojo, descargando su parte más metalera, incendiaria y propagandista, desde su fábrica de ideas, llamada al headbanging y a rebelarse, aunque haya que 'Swallow' saliva dos veces para que la fogata no se les vaya de las manos.
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Liily - I Can Fool Anybody In This Town EP
Si no me falla la memoria, desde el "Gist Is" de Adult Jazz que no volvía a sentir algo especial por una voz sacada fuera del circuito punk, garagero, psicodélico o post-punkiano, siendo el culpable Dylan Nash, cantante de Liily, que deja su impronta en su EP debut "I Can Fool Anybody In This Town", via Flush Records, demostrando en 'Toro' la valía al micrófono de la que hablo, al tiempo que su equipo de reparto no se queda corto de miras, donde Sam De La Torre a la guitarra, Charlie Anastasis al bajo y Maxx Morando al mando de las baquetas, clavan un rock meteórico con llamamiento directo a FOALS, deslizándose Sam con un dream-pop caramelizado propio de DIIV cuando el estallido multicolor no se encuentra en horas decisivas, recargando una batería que aprieta para levantarse y volver a ese estado de excitación en 'The Weather', mostrando una rabia aún mayor para intentar curar con la misma medicina los síntomas de su antecesora, aunando alucinaciones patológicas y sci-fi que van ganando la partida a un ritmo diabólico de tintes metaleros que pretende hacerse con el control, así que antes de que eso pase, 'Sepulveda Basin' vuelve a la velocidad del rock más primigenio, y desde ahí, se lanzan a una carretera atestada de huecos oscuros vacíos que deben ser rellenados con un pop de miras más allá que lo que su propia definición indica.
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