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FAKOMA - FAKOMA

Colonia se engalana para recibir a sus nuevos héroes locales, FAKOMA, cuyo camino de espinas por fin les permite enseñarnos su álbum debut homónimo, el cual será publicado en acetato a principios del año que viene, y sobre el que pende un hilo de animadversión garagera, contemplado en 'Police Man', por cuyo interior, los restos de psicodelia del día anterior todavía se vislumbran borrosos por la conjugación de sirenas en primer y tercer plano, al tiempo que un sonrisa ensangretada pone de manifiesto el hardcore vocal de la noche, algo que auspicia más si cabe al punk vocal de 'Trunk', encontrando entre su electrificación no-fi, un duelo que sobrepasa cualquier límite de aberración y que para más inri, va creciendo como un demogorgon que explota al divisar a 'I Don't Think' a lo lejos, vomitando este la sangre que antes les cautivaba, encontrando en el universo de Osees, Ty Segall y sucedáneos, la inspiración militar con la que 'Straßenschlacht' va a cerrar las calles, dejándose de ambientes navideños y apostando por la agresividad embebida de buenas acciones para hacer el mayor daño posible, de ahí su incursión maldita en el lo-fi de la oscuridad que le dota a uno una nueva 'Internet Identity', con facilidades para llevar a cabo sus planes y propagar su mensaje sin ser descubiertos entre ordas de riffs esotéricos cuya güija apunta siempre al mismo modelo de sociedad.

Wasted Shirt - Fungus II

Lo de Ty Segall ya no tiene nombre, banda en la que participa, éxito asegurado, tocándole ahora el turno a Wasted Shirt, donde él (guitarra, bajo y vocales) y el miembro activo de Lightning BoltBrian Chippendale (batería y vocales), se reparten los honores del álbum "Fungus II", via Famous Class, primero, espero, de una larga lista, y es que el grito inicial de 'All Is Lost', más propio de Scarlxrd, así como la locura premonitoria garagera cordal, hacen que uno quiera más de este apocalipsis a imagen y semejanza de un pogo que termina de reventar las estadísticas cuando el bajo entra en juego, el cual provoca más taquicardias gracias a esos riffs que llaman al desorden mental y que no muestran ningún pudor al asociarse con 'Zeppelin 5', cuyo efecto tormenta casa perfectamente con Tarantino y un público entregado que canturrea sus anuncias tribales más deshonestas con el ritmo que le imprime el dúo, pero para cuando los primeros acaban su show alternativo (o eso parecía), los primeros buscan con ahínco la caída a los infiernos pasada por una corriente eléctrica de alto voltaje que choca con los ideales de 'Fist Is My Ward', oda a (Thee) Oh Sees, visita que se conjuga con el recuerdo permanente de los anteriores proyectos del californiano y la mezcla de estos, con un punk al micrófono que mendiga radiaciones electromagnéticas comulgantes con la desmesura psicodélica de una instrumentación desbocada hacia los caminos inescrutables del diablo.