El fuego que pueda producirse en el sur de Londres no tiene origen en el Brexit, sino en el segundo álbum de shame, "Drunk Tank Pink", via Dead Oceans, empezando por encender la llama 'Alphabet', placaje en la sien que nos vuelve a poner en su órbita post-punk-garagera, aquí a lo Preoccupations, hasta que Charlie, al micrófono, nos muestra el camino del punk, orquestando un menú, que para rematar la jugada, se saca de la manga unos riffs que hacen que todo se vuelva maniaco diabólico, algo de lo que 'Nigel Hitter' se aisla gracias a la retroalimentación insana de su álbum debut, elevando el paso de la chulería cuando dejan que los vocales se aprovechen de todo el espacio temporal, tramando un desbordamiento filosófico capaz de envenenarles mientras los arroja a las fauces de su imaginario Kill Bill, enseñando 'Born In Luton' su pureza instrumental, resaltada ésta por un enjuiciamiento bucólico depresivo de sus sentimientos, atrapando en él sus mayores pesadillas en un intento por salvar su alma, alcanzando un noise nirvanero, grungeado y fuzzeado, hasta que les estalla en la cara.
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shame - Songs Of Praise
Shame acaban de reventar el mercado con "Songs Of Praise", álbum debut del quinteto, via Dead Oceans, que viene a refrendar todo aquello que la banda empezó a proponer a finales de 2016 con sus singles "The Lick / Gold Hole", consistente en una actitud que pone al frente del poder a la clase obrera, pero 'Dust On Trial', con sus riffs diabólicos está ensemismado en un amor que por mucho que el desea, no está llegando a buen puerto, lo que les hace ser igual de políticamente incorrectos que en sus directos, con una voz del más allá que solo encierra humo, de ahí la rabia de Charlie a lomos de su micrófono, pidiendo a gritos su propio encierro por la incontinencia de sus actos, capaz de todo y de nada, aumentando el vendaval a su alrededor gracias a las cuerdas de las guitarras de Sean y Eddie, las del bajo de John y las baquetas del otro Charlie, rozando una épica moral manchada de unas lágrimas que 'Concrete' trata de secar, dejando el cantante de escuchar las voces de su cabeza para mantener una conversación consigo mismo, decodificando sus sentimientos amorosos, abundando en ellos soledad, remplazo, miedo a lo desconocido, anhelo de escape y el estar herido, tanto que estalla para tener el efecto de una pastilla y así dejar de seguir cuestionándose cada paso dado, tocando fondo en 'One Rizla', consiguiendo aquí la instrumentación que su discurso victimista suene peor de lo que en realidad es, afligiendo por ese daño interno que le hace ser frío como el hielo, así que con su silencio, el rock de trazas fuzzeras se suelta la melena hasta ahogarse con su propia electricidad, haciendo escala las cuerdas en los mismo sueños que DIIV.
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