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Dyatlov - Vessel

That's all folks!!! Este es el final de Dyatlov y "Vessel", via Geertruida, el cassette definitivo para todos y más concretamente, para quienes una vez formaron parte de la banda, léase Jeroen Rijnart, Steffan Hofland, Ruben Middelweerd, Craig Sharp, Bram Nigten, Jeroen Reek, Diego van der Heijden, Bart Hoogvliet, Jim Impelmans y Maud Sztern, entendiendo este último arreón 'Gidazepam' como una orquestación de garage superlativo, en donde las cuerdas son las organizadoras de que el volcán roterdamiano vuelva a despertar de forma postrera a lo King Gizzard & The Wizard Lizard, instalándose el punk reverberado en los vocales como salvación definitiva, más cerca esta en 'Castration' gracias a los ríos de lava underground que recorren su sonido, teniendo tiempo para una dosis de locura psicodélica a cargo de Osees, antes de que el ruido conspiranoico se haga eco de 'Noise Dissolver', caza de brujas de la única banda de la ciudad holandesa que no ha caído en la tentación del post-punk, algo que sellan de manera definitiva en este vertiginoso viaje de electrificación, post-rock y destellos de un filtrado de la pedalería con la que perder la cabeza con ese fuzz endemoniado.

Dyatlov - Dyatlov

El día D ha llegado con la publicación del álbum debut homónimo de Dyatlov, via Spazz Records, presentándose el sexteto con una 'Intro' que descarrila oníricamente hacia el mal oscurantista, una especie de oda instrumental a Osees cuya continuación le corresponde a 'Rubble', la cual gira en su misma órbita impulsando el punk garagero de destilación propia, compartiendo el micrófono y elevando los riffs a la altura del mejor fuzz de la tierra, alcanzando una alucinación demencial cuya carrera de fondo es perfecta para catalizar el post-punk lo-fi de 'Polonium', ofrenda gótica mediante, que genera un cuadro de luces estroboscópicas difuminadas con el humo sintético, navegante por entre la catarsis ruidista que balbucea bajísticamente sin ninguna plegaria eclesiástica de por medio, sin concesiones con 'Nobody', martilleante de forma militar para que el punk que representa, surfee las olas más barítonas, exaltación sinagógica de la juerga más desorbitante y exacerbada, por aquello de las constantes sobrecargas de sonido, llevando sus límites también a los estudios Katzwijm.

Dyatlov - Insect Paranoia & Death Machine/Factory 7"

El rock'n'roll tiene una cara transgresiva cuando se refiere a Dyatlov, quienes vuelven por la senda de su sonido en su nuevo 7",via Spazz Records, dando la nota los antiguos integrantes del ahora sexteto en 'Insect Paranoia', la cual se prepara para un fin del mundo adelentado a su época, poniendo las cuerdas alargadas en el tiempo de Woodstock del 69, al tiempo que la ovación a su Venom particular, permite que este se haga con el control, exponiendo las maldades de sus (ahora) integrantes, el vocalista Steffan Hofland, los guitarrista Ruben Middelweerd y Jim Impelmans, el bajista Jeroen Rijnart, el percusionista Bart Hoogvliet y el batería Bram Nigten, incluyendo al ex-encargado del sinte Jeroen Reek, quien consigue poner la puntilla del fuzz al ambiente ya de por sí caldeado a base de un post-punk, cuyo apogeo reside en sus capas superiores, hardcore, electrificación, synth-noise y unas vocales reverberados que vomitan un estado demencial de si mismos donde el control ya ha escapado a su control.

Dyatlov - Wound Man / Barren Lands 7"

Rotterdam vuelve a quemar sus zapatillas gracias a Dyatlov, banda formada por las cenizas de Beach Coma y Jibber Jabber & The Jams, reuniendo de la primera a Steffan Hofland como vocalista, Jeroen Rijnart como bajista y a Diego van der Heijden como batería, representando a la segunda el guitarista Ruben Middelweerd, y si ya de por sí esto no fuera suficiente, se les une el vocalista y guitarrista de Iguana Death Cult, Jeroen Reek, aquí como teclista, bombazo que queda encumbrado por el buen hacer de su 7" debut, via Spazz Records, en el que 'Wound Man' da la bienvenida con una locura genital cuya sonoridad pone de manifiesto la influencia del grupo del señor Reek, incluso diría que el quinteto aquí se muestra más encabronado con el mundo que sus referentes, transmitiendo con ello lo rudos que pueden llegar a ser, exquisitez que se une al punto exacto de maldad con el que ahondan en su interior para sacar su vertiente lo-fi más repulsiva y querida, amén de un punk reverberado y garage incendiario que se inmiscuye en un huracán psicodélico que obedece a un plan en el que el pogo es el único baile permitido.