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Left Of The Dial Festival 2022, The Names Of The Days

Como manda la tradición, el festival Left Of The Dial se ha convertido en una peregrinación anual de esas a las que uno no puede fallar si realmente vive en el underground, ya que aquí no hay cabezas de cartel propios, si no que cada cual se busca los suyos propios, juntándose a primera hora del jueves nombres como Mush, cuyo egg-punk garagero luce en contraposición a Lucy Kruger & The Lost Boys, cuyo inconfundible estilo made in Björk no hace que ĠENN se achanten lo más mínimo, quienes cuando quieren sacan su lado The Coathangers, o Gurriers, añadiendo más leña al fuego a la escena irlandesa, ellos con un dream-pop de armas tomar que tira a Rats On Rafts, gran descubrimiento al igual que el post-punk caleidoscópico de Soup!, siendo los siguientes de mi lista Kyoto Kyoto, aire fresco gracias a una experimentación de rock progresivo que vende su alma al diablo de Hallan o RIFLE, ambos platos fuertes de una noche que termina por calentarse con Die Verlierer o mis favoritos, Cucamaras.

GEISHAS OF DOOM - Sick Music For The Sickest People Vol. 3

La expansión de volúmenes de GEISHAS OF DOOM es exponencial al añadido de miembros que interpolan, encontrándonos ante el Volumen 3 de su "Sick Music For The Sickest People", dejando Pieter Holkenborg las baquetas en manos de Daan Wopereis, encargándose el primero así del micrófono, guitarra, sinte y percusión, obrando su magia comulativa en '(Here Comes The) Snakestorm', rapidez punk geriátrica que bien le vale a 'Pirate Hook' para encumbrar su locura e impregnarla de un carácter garagero, al cual le falta el aliento para recrear todo el potencial que su instrumentación desea desenbainar, regalándonos los oídos 'Nobody Is Bleeding' un pase de oro lo-fi, interpretativo con la psicodelia y creativo con los tempos de las cuerdas, sobrevolando un pogo cocinado a fuego lento, que es como mejor sabe, para que, contrariando a su título, sí corra la sangre en cuanto 'Avoid The Fall' se pone a tiro.

GEISHAS OF DOOM

La espontaneidad instrumental del (ahora) cuarteto GEISHAS OF DOOM, mete a cualquiera en una jam session sufragada gracias a una complejidad estilística hecha a imagen y semejanza de un punk garagero, fantasmal, lo-fi y ruidoso, que se divide, a día de hoy, en dos volúmenes, titulados ambos "Sick Music For Sicker People", avasallando 'Powers That Be' en el primero de ellos con una lava que se lleva por delante todo lo que pongan, con unos riffs propios de Woodstock del 69 que siguen acuchillando el resto de cuerdas cuando las principales no han hecho más que empezar, de ahí que la locura se apodere de 'Manic Thoughts', siervo catalítico de un espíritu setentero que líricamente, vomita y escupe sus ideas en dos tiempos, por si la primera vez no ha calado hondo, obra de un Jeroen Ligter al que apoya Pieter Holkenborg en la sombra, encargándose ambos indistintamente de la guitarra y la batería, dejando que Jan Petit haga lo propio con el bajo, para 'Send Them All To The Hell' sin retorno, quedándose allí también 'The Best I Can', superlativa y envenenada a partes iguales, buscando pogo y crowdsurfing para terminar de desfasar, entrando también al trapo, 'Dead End Path', poniéndose siniéstramente post-punkeros al micrófono, protagonista total de un remanso de paz rockero, el cual, en silencio, torna sintéticamente hacia el caos, entrecortando sus palabras para que la psicodelia activa de 'Nowhere To Go!', tenga un efecto psicotrópico maleducado y de reverberación trashiana.