Allá por junio del 2020 fue cuando Cutters me envenenó con su punk adictivo y hardcoreado, algo que no ha decaído, es más, en el caso de su nuevo single, 'An Ode To Shoplifting', via Legless Records y Drunken Sailor Records, ha aumentado, ya no solo por la participación de sus guardianes, el cantante Savage Garbage, el guitarrista Gaz (Stiff Richards), el bajista Bad Boy Brenny (Polute) y el batería Dirty Bird Donohue, sino por la aportación vocal de Grace Gibson (Future Suck / Blonde Revolver), un extra para alcanzar el estatus benigno de bandas como Cocaine Piss, poniendo así de manifiesto que la rabia también es cosa de los de Melbourne, la cual adornan de riffs maquiavélicos, distorsión y un bendito caos garagero.
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split system
No se puede dejar pasar la oportunidad de propagar el hecho de que split system sean el último supergrupo venido de Melbourne, con Jackson Reid Briggs como vocalista y perteneciente a Jackson Reid Briggs & The Heaters, los guitarristas Arron Mawson y Ryan Webb, de Stiff Richards y Speed Week, respectivamente, el bajista de The Black Heart Deat Cult, Deon Slaviero y Mitch McGregor, batería en No Zu, quienes, conociendo sus antepasados, no es de extrañar que para su single debut, 'Hit Me', via Legless Records, se hayan decantado por un punk garagero que en lo-fi, no le hace ascos a los riffs rockeros que han marcado esa época gloriosa que son los 70's, llevando a rastras la intensidad instrumental a la lírica, y es que solo el título, más que a tomar el té de las cinco, invita a propagar sus tentáculos por entre la gente en forma de un pogo, el cual Amyl And The Sniffers comandan a pie de campo.
Capt Razz
El batería de Stiff Richards, Lochie Cavigan, es quien está detrás de Captz Razz, proyecto en solitario en el que su single debut 'Sunbeam', via Legless Records, da rienda suelta a lo que el llama una mezcla de clutterpunk, country y piston, atacando el segundo directamente a una lírica que propaga los otros dos, adulterando así el egg-punk conocido por todos para emplear a fondo los cuatro cilindros de su motor cordal, y sobre todo baterístico, originando una combustión cuyo movimiento alternativo llega a Thee Oh Sees, coordinado a su vez con una velocidad garagera, flautillas de plástico mediante, con las que lanza el mensaje de seriedad musical y despiporre enajenado al cuadrado, algo que se trae de su banda madre y que en futuras entregas va a seguir siendo su marca de agua.
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