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Soreness - Nothing / Saturation

Portugal poco a poco va poniendo su granito de arena en la escena internacional garagera, aunque Soreness vienen dispuestos a provocar un incendio para que la gente mire para ellos y el darkwave y post-punk de sus dos primeros singles, 'Nothing' y 'Saturation', obra de David Sabino, el cual se encarga de toda la instrumentación así como de los coros, y Miguel Roque, vocalista y letrista del dúo afincado en Loulé y Algoz, respectivamente, lugares desde donde la magia setentera surge para, junto a una oscuridad aterciopelada en versión lo-fi de los vocales, llenar el ambiente de una pretensión por salir adelante tras una de esa rupturas amorosas devastadoras a las que nos tiene acostumbrado estos estilismos, intentando el segundo de los temas sobrevivir a ello, algo que parecía posible al basar este criterio en la instrumentación, aunque se vuelve algo efímero en cuanto la lírica hace acto de presencia, embarcándose así en el mismo viaje ancestral de bandas como Whispering SonsCoeval, lo que provoca un bajonazo de intensidad con el que la búsqueda de una salida se evapora a la par que aumenta su tendencia a la depresión.

Coeval - EP

Coeval son un trío de Londres que abraza el lado oscuro de una paleta de estilos que su "EP", via Le Turq Mecanique, centra entorno a finales de los años 70 y principios de los 80, sacando 'Chest Rattle' los primeros a través de un post-punk ácido industrial basado en Girl Band, cuyas cuerdas arañan los mástiles de las guitarras de Bene Pooley y Jack Gay, así como las del bajo de Quentin Pierce, desenvolviéndose el primero en las tareas punk de los vocales, y el último, en la programación de unos microsonidos que se visten de un sonido lumínico cuya velocidad se convierte en una interceptación de las mentes que lo escuchan, teniendo así a cualquiera a su merced, utilizando 'In Hesitation' el baile para asentar su provocativa propuesta, ayudados al micrófono por esa combinación del mundo de George Mitchell (Eagulls) con el de Joe Talbot (IDLES), originando una belleza gutural en la que las cuerdas lloran el sacrificio de los vocales.