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Bracco - Grave

Bracco, como buenos parisinos, eligieron al sello paisano Le Turq Mecanique para dar a conocer "POV", un EP debut de tres temas que engloba perfectamente el punk sintético e industrial de su propuesta, viéndose esta amplificada de sobremanera en su LP debut "Grave", dándose cuenta incluso ellos mismos del lío que han montado a su alrededor contando solo con un bajo, una batería y dos sintes, con los que, como bien claro deja la lírica inicial de 'Fribourg', pretenden amar y hacer bailar al personal, consiguiéndolo al sumar a sus intenciones un noise catártico que las cuerdas exprimen para que el electro no caiga en el olvido, aumentando la tensión emocional con una galopada que las baquetas van golpeando sin piedad, explosión que fractura a 'Stop Dancing', cuya oscuridad tintineante reclama un hueco en la historia new wave y post-punk de los 70's y 80's, concentrándose ambos estilos en dar de comer a un garage que solo aparece para contradecir a su propio título, desoyendo sus propias plegarias, los tonos de alta frecuencia y el tema que da nombre al álbum, el cual intenta, partiendo de la misma base, hacerse con el control mental de la situación, algo efímero teniendo en cuenta la anrquía vivida con su antecesora.

Coeval - EP

Coeval son un trío de Londres que abraza el lado oscuro de una paleta de estilos que su "EP", via Le Turq Mecanique, centra entorno a finales de los años 70 y principios de los 80, sacando 'Chest Rattle' los primeros a través de un post-punk ácido industrial basado en Girl Band, cuyas cuerdas arañan los mástiles de las guitarras de Bene Pooley y Jack Gay, así como las del bajo de Quentin Pierce, desenvolviéndose el primero en las tareas punk de los vocales, y el último, en la programación de unos microsonidos que se visten de un sonido lumínico cuya velocidad se convierte en una interceptación de las mentes que lo escuchan, teniendo así a cualquiera a su merced, utilizando 'In Hesitation' el baile para asentar su provocativa propuesta, ayudados al micrófono por esa combinación del mundo de George Mitchell (Eagulls) con el de Joe Talbot (IDLES), originando una belleza gutural en la que las cuerdas lloran el sacrificio de los vocales.