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Fuzz Lightyear - Zero Guilt EP

Aunque todo estaba preparado para septiembre, el EP debut de Fuzz Lightyear, "Zero Guilt", via Nice Swan Records, llega ahora con toda la carne en el asador, la cual empezó a cocerse durante el festival Left Of The Dial a través de esa aspereza garagera y fuzz, que tanto les caracteriza, llevando la dureza vocal del cantante hacia una intensidad mitológica y grunge estacionaria, que amplifica su poderío entre reverberaciones que se comen al personaje y un post-punk enérgico que mantiene intacta la oscuridad de su fuero interno, vaciándola del sufrimiento al que se enfrenta a través de un headbanging electrificado, del cual se contagia hasta el interludio, ensordecedor hasta perder las formas, recreándose en sus demonios con un toque afrodisíaco.

Left Of The Dial 2025

La premisa del Left Of The Dial antes de acudir a él, era que si se alineaban los astros de la tormenta Benjamin, el rock, el punk, el shoegaze, el hardcore, el post-punk y la oscuridad, iban a ser los ganadores, empezando a ser así desde el jueves con Soapbox y su estado alterado de normalidad, llegando con ellos la exasperación vocal de los de Glasgow, vieja conocida por estos lares, no así su sudoración activa y pasiva, de miradas furtivas, la cuales les dieron el impulso necesario para que la gente perdiera la cabeza con ellos.

Left Of The Dial 2025 - The Names So Far

El verano en Barcelona aprieta, pero donde va a hacer calor de verdad, va a ser en Rotterdam los próximos 23, 24 y 25 de octubre, cuando se celebre el festival Left Of The Dial, ya que a día de hoy, el mismo ya ha colgado el cartel de SOLD OUT, un orgullo para, quienes como yo, somos asiduos año tras año a esta maravillosa locura, la cual, tiene en su line-up nombres como el de Basht., el último grito guitarrero venido de Irlanda, cuya alma acepta ya esos aplausos en los estadios underground para los que está destinada su música, lado contrario al de los belgas Bloed, cuyo heavy metal gutural va a ser un punto nocturno muy a tener en cuenta, y al que espero no emparejen en horario con Bruise Control, aunque a ellos les vaya más el punk Green Dayano, estilo con el que casan a medias Cistern, ya que lo suyo es relajado en el sentido post-punk de la palabra, envenenado este último cuando se trata de Computer, ya que el fuzz campa por alguno de sus temas, siendo parte del ADN de Crowd Of Chairs, por no nombrar el rock alternativo que desprenden, rollo slacker cuando se trata de DBA!, indie si digo Delivery Service, new wave en el caso de eat-girls.

Fuzz Lightyear

La noticia más esperada del año ya ha llegado, Fuzz Lightyear publicarán en septiembre su EP debut de la mano de Nice Swan Records, del cual liberan 'Berlin, 1885', un empuje cardíaco a las bajas frecuencias y a los golpes letales, en donde, como si el espíritu colosal de IDLES los hubiera invadido, se encargan de enrevesar más las cosas a través de las distorsiones, el fuzz cayendo a plomo y la tranquilidad que respira el cuarteto al traerlo a nuestros oídos, convirtiéndose los de Leeds, Ben Parry (voz, guitarra), Alex Calder (guitarra, sinte), Varun Govil (bajo) y Josh Taylor (batería), en una anestesia sideral de carácter vodevil, en la que el punk reivindicativo de Show Me The Body, se instaura en los vocales lo-fi y la lírica ardiente en deseos sangrientos.

Fuzz Lightyear - Visual Effect / My Body

El universo sonoro de Fuzz Lightyear vuelve a alinear los astros del estilismo que brinda su propio nombre, además del garage, post-punk, shoegaze desnutrido de ruido y punk vocal en crudo, en sus dos nuevos singles, 'Visual Effect' y 'My Body', via Nice Swan Records, donde el cuarteto de Leeds saca a pasear en el primer tema, una rudeza incapaz de canalizar la rudeza que lleva dentro, intimidad en la que la rabia genera una ansiedad tal, que ni siquiera con el electroshock de la electrificación, se puede calmar el envalentonamiento que corre por sus venas, y al contrario de lo que se pueda pensar, el segundo tema, recrudece este pensamiento, gracias a esos riffs de las cuerdas, ejercitadas en el noble arte del dream-pop psicótico, ya que sin ese afán de las bajas y altas frecuencias, beberían de un momento de sobriedad en vez de ebriedad mental, a lo que se suma un acoso y derribo venido del noise enajenado por la suma de todos sus elementos.

Fuzz Lightyear

El cuarteto Fuzz Lightyear anuncia su fichaje por el sello Nice Swan Records con la publicación del single 'My Body', aflorando un garage que, a las primeras de cambio, se eleva a los dioses del post-rock en formato lo-fi, las distorsiones y el punk vocal, armonización sonora cuya obra corresponde a Ben Parry (voz, guitarra), Alex Calder (guitarra, sinte), Varun Govil (bajo) y Josh Taylor (batería), quienes tocan las cuerdas y teclas exactas para que a uno le entre el gusanillo del mosh pit y el headbanging, atendiendo al primero en los momentos alterados y al segundo en los épicos, desollando un juego mental que calma a las fieras a su gusto en tiempo y espacio, alterándolas psíquicamente de nuevo a su antojo para abrazar a la vez la realidad y el upside down del que vienen.

Fuzz Lightyear

El arquetipo de Fuzz Lightyear reúne en su música influencias desde los 90's hasta hoy en día, léase Sonic Youth o Show Me The Body, referencias con las que su EP debut gritaba que su música se encuadra en un contexto de garage, grunge y noise, siendo 'Dense Worship' su último bien más preciado, en formato 7"y con un Radio Edit, que desata una guerra cordal, baquetística y vocal, gracias al punk que Ben Parry suelta por su boquita, encerrándose en una suerte de METZ que desbloquea la entrada al infierno que ha preparado el (ahora) cuarteto de Leeds, siendo el saxo ese canto de sirena que invita a convertirse a la religión de un superhéroe, cuyo cambio de nombre musical explota tenebrosamente en su final con un post-rock épico que ya forma parte de su sonoridad, al igual que el shoegaze de 'Carlton Hill', echando fuego por los altavoces en su punto álgido, momento en el que el dream-pop más depresivo se crea su propio espacio, obra a la que contribuye la lírica al hacer acto de presencia, desprendiendo a su vez una chulería tonal, más propia de Marching Church, con la que sacan una rabia esquizofrénica en orden creciente y con la que 'Berlin, 1885' también comulga, no así su expresión corpórea, centrada en una lección de industrialidad que ya divisaba el final del túnel estatal al que estaban sometidos por aquel entonces.