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Lifeguard - Receiver / Sun Ra Jane 7"

El futuro es ya y se llama Lifeguard, y su primer 7", formado por 'Receiver' y 'Sun Ra Jane', via Chunklet Industries, muestra la madurez que han ido cosechando con los meses Asher Case (vocalista y bajista), Kai Slater (voz y guitarra) y Isaac Lowenstein (batería, percusión), interpretando en el primero un rock cuyos atributos vocales, se ensañan con el garage experimentalista reluctante que asoma por entre los riffs y los baquetazos, llevados ambos al extremo para meterse en su propia locura hasta el final de sus medios tempos, haciendo perder de vista una rabia ponderada al vacío y concebida a base de connotaciones grunge noventeras que les hace ser una fuerza de la naturaleza, decayendo su tono en una depresión infundada, algo programado para sacar al segundo de los envites del fango de MOURN en el que se hubieran metido, incongruencia solventada cuando ambos cantantes acaparan el micrófono, ya que es ahí donde salpimentan incondicionalmente su sonido más personal, refrendado con una instrumentalidad que grita que lo suyo va de clásicos, como los traspiés a lo Warpaint que deben empezar a considerarse marca de la casa.

Suitor - Communion EP

Agosto supuso el pistoletazo de salida para Suitor, los cuales han trabajado a marchas forzadas para tener listo en solo 2 meses su EP debut, "Communion", donde Emma Shepard (vocalista) junto a Chris Corsi (guitarrista, bajista, teclista y batería), llevan el disco a niveles post-punk, o así se muestra el tema que da nombre al álbum, entonando unos cantes de sirena que se entremezclan con la revisión que la instrumentación hace del estilo setentero que destila, contando con una sobreexposición actual gracias detalles que lo sacan de su zona de confort, volviendo los de Cleveland con 'Spectator' a sus orígenes, aunque el doble juego vocal eleva el tema a cotas de expresionismo abstracto que hace que el pop sea el dominante de la relación, teniendo que llegar 'A Picture With a Hole Inside' para desviar la atención hacia el post-punk nostálgico, eso sí, cargado de un temperamento oral que alcanza cotas punk y momentos que recuerdan a la niña del exorcista, apareciendo en escena el sinte como diluyente de cualquier atisbo de terror que se pueda originar, cargando con ello a NOTS en la cuenta final, algo que crea desgana en 'To Water', aunque la realidad muestra un asedio al rollo que llevan Rats On Rafts, metiéndose en su mundo con un bucle cordal que casa a la perfección con el micrófono.

Donors

Donors vienen de Nashville con la etiqueta del punk y el post-punk como carta de presentación en sus dos primeros EP's homónimos, añadiendo de forma personal que se nota de manera notoria la presencia física de Third Man Records en el ambiente, trayendo 'Game Seven' consigo un rock cuyos riffs muestran la locura incandescente de Control Top así como la sepultura de una decadencia que se hace fuerte al alcanzar un ritmo, el cual engendra una violencia que no tiene razón alguna para manifestarse en público antes de que 'Top' muestre ese garage enrevesado del que el fuzz también participa, obra de su frontwoman, Gabby Herrera, Kathryn Edwards al bajo, Naomi Bartlett a la batería y Linda James Parrott a la guitarra, en sustitución de Joshua Gillis, lo que deja al cuarteto con la etiqueta de riot grrrl band, la cual le viene que ni pintada a 'Hope Yourself', cuyo feminismo y empoderamiento da alas para que 'Always Sometimes Never' vuele sondeando los 70's más catárticos que 'Coins Collect' pueda imaginar, participando de ellos y enfrentándolos entre sí para que la rabia asome al micrófono en formato coro, añadiendo depresión a un estado mental cuya dureza se ve envuelta en una catarsis cordal que bordea el jazz experimental antes de acometer el deceso del álbum con 'Fine Print', que vende cara su resistencia, acorazándose en un búnker sonoro capaz de crear confusión sádica y enajenación a partes iguales, muy al estilo de So Pitted.

Motel Mozaïque'17

Cuando Mouses tocaban en Bélgica un día antes, el contador del festival del Motel Mozaïque tenía que esperar al Sábado para que este empezara a funcionar, y lo hacía con The Sweet Release Of Death, o lo que es lo mismo, un noise triturador de pasiones que viven de unos vocales que viven a matacaballo entre el emo-pop y el punk más reacio a ser juzgado, haciendo de la bestia una bella a la que escuchar con los oídos bien abiertos, ya que el ataque al corazón puede que venga en cualquier momento y no puede pillar a nadie por sorpresa.

Roelie Vuitton, el hombre con el apellido de modelo de bolsos de su primo Louis, se decanta, desde su Groningen natal, por un ritmo incandescente que aglutina trap, hip-hop, rap y future R&B de nueva ola, con una voz, la suya, perfecta para el multiestelismo de él y de sus tres secuaces, bajo, batería y teclados, con'Groot Hart' ejerciendo de obra maestra bien conocida por el público holandés, donde 'Super Nintendo' hizo valer ese estribillo pegadizo que incluye su propio título en él, para meterse aún más a la gente en el bolsillo, terminando de rematar la jugada y parapetarlo con 'Warm'.

El sol hace más fácil este tipo de conciertos, y con lo visto anteriormente, Animistic Beliefs ya tenían el camino allanado, pero para alisarlo del todo ellos debían poner su granito de arena, y lo pusieron en práctica a través de un live de culto solo apto para los más sibaritas, retorciéndose su estilo consigo mismo gracias al dúo que jugaba con esa ventaja que da el ser local, haciendo sonar toda su cacharrería para elevar su electrónica al hipnotismo comunitario, y vaya si lo lograron, ya que los microsonidos que componen su paleta artística se tradujeron en momentos de made in Border Community, yendo de ahí hacia delante hasta alcanzar cotas más duras, con un final apoteósico en el que los sintetizadores modulares funcionaron a tiempo completo entrando de lleno en un loop que parecía recaer en un minimal techno que quedó a al gente con la miel en los labios.

FISH

FISH son un cuarteto londinense que se va moviendo por el underground más selecto, de forma local, rodeándose de bandas de su calaña para mostrarles su particular sonido, ese que mezcla a los primerizos MOURN con arrebatos de punk que desvarían en un grungito premeditado por parte de la instrumentación, tal y como ya apuntaba la versión demo de 'Wished'.

Asha y Louis compartiendo micrófono y guitarra, acompañándolos Patrick al bajo y Lincoln a la batería y a la armónica, son los causantes de que la intensidad vaya decayendo, para así ejercer su papel de machaca cerebros en la lírica, lo que afecta a 'Daily Routine' en sus inicios, aferrándose a Warpaint por ello, pero sin dejar por el camino su marca de juventud, latente cuando Asha al micrófono se transforma en Raphaelle (Braids), lo que choca con 'Drive Slow', donde la madurez mostrada va marcando la oscuridad de la palabra Comfortable repetida en modo Cough Syrup Kids, la cual solo se ve acorralada por los riffs de guitarra en acústico, lo que lejos de enfrentar a las cuerdas, hace que se conjuguen animando a nuestra cantante a hacer lo mismo con su voz y dejar todo en el aire, sin un final apacible para ninguna de las partes.

Negative Scanner - Negative Scanner

El álbum debut homónimo de Negative Scanner, via Trouble In Mind Records, es una odisea que mayormente concentra en su haber garage y punk, bien representados ambos en 'Ivy League Asshole', primer envite donde Rebecca Valeriano-Flores muestra la ferocidad que puede condesar al micrófono, y la guitarra, siendo esta última maltratada para conseguir unos riffs que también son obra de Tom Cassling, con Nick Beaudoin domando su bajo al tiempo que Matthew Revers calienta el ambiente a base de baquetazos, lo que aprovecha la vocalista para mantener a raya a la instrumentación y eregirse en protagonista en un primer plano de ordeno y mando al que 'Criticism' todavía se somente, pero no sin dejar un fuzz escondido que le vale a Savages para asaltar la banca mientras el rock permanece inalterable para disfrutar así de la llamas garageras que rodean el espectáculo riffero que se monta a su alrededor, acercándose 'Low' con el mayor de los respetos, con un post-punk que todavía sigue con un quemazón interior que no logra traspasar la barrera de su piel y propagarse al exterior, cayendo en vano los intentos de la lírica por auspiciar el espíritu combativo esparcido por las cenizas de sus antecesoras.