El EP debut de Late!, "Coolest In Town", via Idiotape Records y Tape Source Records, pone al cuarteto de Toulouse formado por Alice (voz), Coco (guitarra), Neil (bajo) y Thomas (batería), en un estatus de rock de intensidad amigable que da tumbos psicodélicos de necesidad psicológica, cuando la tensión se erige en un artefacto arrojadizo con el que experimentar un bienestar, en el que sus indecisiones son llamadas al diablo del grunge, aferrándose entonces este a las cuerdas para atracar los 90's de una forma menos salvaje a la contada, llegando la aglomeración de vocales a lo Menace Beach como receta mágica de una creatividad con la que perder la razón, llegando la agitación subversiva de punk alterada, la cual bebe por los vientos de una locura gritada a propósito, si no es garageada por la implicación emocional que supone el hardcore que llega a formarse a su alrededor, momento en el que el micrófono coge hábitos de encierre psiquiátrico y su sonido hace honor a la portada del EP y al rollo Soft Play entre bambalinas.
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Ronker
El último grito belga que ha llegado a mis oídos (gracias Plattenbau) es Ronker, cuarteto que despliega punk y rock, como armas arrojadizas ante el sufrimiento vocal y el emparejamiento minimalista de este con la instrumentación, llegando la destrucción masiva con ramalazos de energía post-covid a lo Soft Play, los cuales hacen que el micrófono esté a un paso gutural de sus mandamientos metaleros, ensuciando así un marchitamiento interestelar que estalla como un volcán en erupción cordal para convertirse en un clásico del Guitar Hero, lo que hace que metan el miedo en el cuerpo con su rebelión traicionera, orquestando una venganza sin cesar y abierta en canal para sacarse toda la bilis que llevan dentro, entregándose a unas aleaciones nítidas para acometer sus crímenes de juventud y quedar impunes por ello, como si de un tratamiento cognitivo empoderado de armas tomar se tratara.
Gurriers - Come And See
El álbum debut de Gurriers, "Come And See", via No Filter, muestra el potencial que tiene el quinteto dublinés cuando se emplea a fondo, siendo 'Nausea' ese atractivo industrializado, cuya locura psicótica se acerca más a un encarcelamiento sonoro de tratamiento con electroshock, un aviso de que el mal ya está aquí, dejando como regusto demencial ese momento de calma tipo Fontaines D.C., combo intelecto que da paso al rock duro de 'Des Goblin' y al avituallamiento estratégico de NOISY, todo un agitamiento de las cuerdas que garantiza la aprehensión dictatorial, vertida sobre una oscuridad incesante y narcisista, roll de maestros para 'Dipping Out', cuyo sucedáneo de punk atemorizante encuadra a Soft Play en un horizonte muy lejano, llegando este al universo de 'Prayers' como balada marginal de contrastes anómalos temporales, con los que los susurros de penuria se encaraman a lo alto de la botella del mejor licor, escarnio sentimental que se denota a modo de argollas arrastradas hasta un pozo sin fondo en el que la explotación desestresante es un catalizador hacia sus buenas costumbres.
Soft Play - Heavy Jelly
Llámalos Soft Play, llámalos Slaves, el caso es que su álbum debut bajo este nuevo apodo, "Heavy Jelly", via BMG, sigue conservando esa esencia punk primitiva, cordeando 'All Things' una entradilla que pondera el garage por encima del algarabío que se muestra a su alrededor, poniendo así la rabia al servicio de su público, el cual también está deseoso de esa parte zombie degenerativa de su sombra, algo que practica una 'Punk's Dead' bendecida por el mismísimo diablo, un arranque que remueve sentimientos que un día parecieron cerrados para siempre, pero a la lengua viperina de Isaac todavía le queda mucho que decir, a velocidad normal o a la de 'Act Violently', toda una declaración de intenciones de desdichas de la vida que a uno le afectan hasta ese punto de irritación cegadora de la realidad, esa en la que 'Isaac Is Typing...' peca de stoner rock y Laurie de desdichas distorsionadas por la instrumentación que emplea para abrir fuego, viciándose de ello ese mosh pit entregado a su causa, que aquí aumenta la intensidad, aunque también es capaz de bajarla por obra y gracia del headbanging, marcándose un 'Bin Juice Disaster' en toda regla, donde los cuerpos enmudecidos desgastan las zapatillas a base de un rock politizado que encarna un blues novedoso entre sus pertenencias sonoras.
Peter Bibby
El trovador del rock, Peter Bibby, vuelve más desatado que nunca en 'Fun Guy', antesala de la publicación de su nuevo álbum el próximo 31 de mayo, "Drama King", via Spinning Top Records, elevando su discurso caótico de la instrumentación a los vocales, con Slaves aka Soft Play representando los primeros mientras se llena la boca de punk reverberado embebido en un rock calisténico, cuyo aroma añejo, hace posible la intercalación de garage, psicodelia y synth-egg-punk bien encerado para la ocasión, manteniendo esta sintonía a lo largo y ancho del tema para no (de)caer en (de)cadencias pasadas.
Soft Play - Mirror Muscles / Punk's Dead
Hubo un referente llamado Slaves que por sensibilidades con respecto a su nombre artístico, tuvieron que cambiarse el nombre a Soft Play, y si entonces ya llevaban la rabia en el cuerpo, esta permuta forzosa ha contribuido también a elevar su oda infernal musical a los altares del punk hardcore, siendro su muestra más viviente sus dos primeros singles, 'Punk's Dead' y 'Mirror Muscles', donde la primera incluso se contiene más que la segunda, y eso que la descarga cordal y baquetal de Isaac Holman (voz, batería) y Laurie Vincent (guitarra, bajo, voz) se agarra a la ultratumba de la dureza que les ha caracterizado siempre, con la lírica girando entorno a que esta variación de designación ha sido objeto de unas presiones que realmente atentan contra la libertad de expresión, de ahí que la cólera y la ira estén más presentes que nunca, algo que comparte el segundo tema, aquí mirando a los ojos a los ejecutores de la misma manera que lo haría Marilyn Manson, golpeando con fuerza esos cuerpos moldeados a base de esteroides a través de un garage alucinógeno filtrado, el cual aprieta los dientes sin achantarse ante nadie, llevándose una vitoria que ya estaba en su bolsillo sin ni siquiera haber empezado su lucha.
Problem Patterns - Blouse Club
Si la rabia es una seña de identidad que acompaña siempre a Problem Patterns, no iba a ser menos en su álbum debut "Blouse Club", via Alcopop! Records, destacando dicho sentimiento con fiereza, en una 'Y.A.W' comandada por el garage electrificado y el punk vocal, marcas de la casa que relucen entre la oscuridad imperativa que rigen el tema, obligando a los presentes a llevar el headbanging al extremo más cordal para con el resto, un 'Big Shouty' a favor de Cloud Nothings y un respeto que debe coexistir, no ser ganado a pulso como algunos rezan por ahí, y sino, atente a sus consecuencias, reglamentadas en 'Advertising Services' e implementadas en 'A History Of Band Men Part II', sacando Alanah Smith al micrófono, Beverly Boal a la guitarra, Ciara King al bajo y Bethany Crooks a la batería, lo peor de sí mismas, sonoramente, para que las cosas queden claras y que lo suyo no se toque, mostrando partidiarias de 'Lesbo 3000' y la naturaleza de la realidad feminista punk, orgullo que nadie debería cuestionar.
Sex Beat - Call Me
El cuarteto de Berlin Sex Beat presenta su álbum debut "Call Me", via This Charming Man Records, sin tan siquiera dar prácticamente una pincelada del punk y el estilo de Iggy Pop que nos encontramos en él, aplicando el tema que da nombre al álbum un correctivo de finales de los 60's y principiso de los 70's, al tiempo que desplazan a las masas a su antojo entre riffs garageros y una lírica que invita al incendiarismo más brutal, postín para 'Ups & Downs In A Liftboy's Life' y que la bola se siga haciendo más grande, reverencia sistemática de la oscuridad que salpica los límites de su instrumentación, además de utilizar la apatía y el desencanto formales como armas de destrucción masiva, algo que atañe a 'Tillie' de refilón, ya que lo suyo es ganar adeptos con una pose alocada que en ese momento protagoniza un mosh pit suavizado por su presencia, dedicado más al baile y el headbanging, suficiente para agrandar un ego dolido por las formas más que por el romanticismo del texto, de ahí el sobresalto de 'Don't Let The Elevator Bring You Down', rock de antecedentes revitalizadores que cuentan con el beneplácito de 'What Would Hüsker Dü?' y su puesta a punto para que su parte más hardcore los auspicie a lo más alto.
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