El anuncio del nuevo LP de FACS, "Wish Defense", via Trouble In Mind Records, coincide con el regreso a la formación de Jonathan Van Herik (bajo, guitarra acústica), lo que trae consigo que el sonido del single que da nombre al álbum, recluta una evolución (con)centrada en ese post-punk selectivo que despliegan, al que adornan con la parte heavy del rock, sonando sus cuerdas estilísticamente con su broche, pero viéndose aumentadas ahora esas distorsiones lacerantes, apoyadas en sus otros dos pilares, Brian Case (voz, guitarra, teclado) y Noah Leger (batería, percusión), sublevándose para conseguir que el poder se proyecte también en los vocales, consiguiendo un efecto dominador que, en la instrumentación, alcanza cotas de fuzz y garagismo perpetuo.
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L I T H I C S - Tower Of Age
Tercer envite de L I T H I C S, ahora deletreando su nombre para acabar diciendo del tirón el título de su LP, "Tower Of Age", publicando por primera vez a través de Trouble In Mind Records, cambio de tercio que a la vocalista y guitarrista Aubrey Hornor, al guitarrista Mason Crumley, al bajista y guitarrista Bob Desaulniers, así como al batería Wiley Hickson, no les afecta para seguir tirando de su minimalismo instrumental y conseguir que el punk sosegado siga barriendo su sistema frecuencial, colándose también en 'Non' un devocore que saluda al personal y se ve agrandado por las pausas que buscan fuzz con ahínco, temática alejada de los principios de 'Hands', cuya repetitividad encalla, rock mediante, para que el concepto cale hondo, aceptando varias explosiones de noise garagero y cobertura psicodélica, que desaparecen dejando el rastro de los vocales como punto de partida para volver a la carga con su orquestación, desplegando Bob una emergencia médica en formato bucle tapeístico que a 'Beat Fall' le llega como un requerimiento social para que la gente tenga tiempo de recapacitar, advertencia que los riffs suben de tono y que suponen una interconexión analógica capaz de expropiar sus costumbres.
Negative Scanner - Nose Picker
Tras su debut homónimo en largo en 2015, Negative Scanner se presentan con "Nose Picker", de nuevo via Trouble In Mind Records, una joya de altos vuelos que empieza a encender al público mientras espera un cruce de declaraciones que ponga a todo el mundo de su parte, llevándolo a cabo a través de un rock que despide un garagerismo intermitente cuya cordalidad queda encerrada entre las seis paredes de la caja tonta que es la 'T.V.', no así el tema que da nombre al álbum, donde la libertad de la que goza líricamente, enmarca su futuro consigo mismo, o su pasado si tenemos en cuenta a 'History Lesson' y su aceleración invertida, dotándoles de un punk de machitos que saca su vena más cabrona hasta dejar un reguero de sabiduría que posee una palabrería que hace añicos a las acciones, ausentes hasta que entra en juego '6 Ft. Hole', oda al acoso y derribo mental por el que nadie debería pasar, pero si sucediera algún día, pues a sacar a pasear el dedo corazón con la misma excitación corrosiva que provocan Ty Segall & The Muggers.
Ethers
Ethers es el supergrupo de Chicago por excelencia, en formato cuarteto y cuyos miembros se reparten entre Heavy Times, el caso del frontman Bo Hansen y el bajista Russ Calderwood, viéndose este último también involucrado en Runnies, formación que comparte con su mujer, aquí presente a los coros y el órgano, dejando la batería en manos de colegas de profesión no especificados, sonando todos juntos en 'Rip Off', primer single de lo que será su álbum debut, y homónimo, el próximo 24 de Agosto, via Trouble In Mind Records, en el cual muestran un rock garageroso pero cauto, que presenta guerra en los círculos más cerrados del viejo oeste cuando le llega el turno al estribillo, lo que anima a su comandancia a seguir dando cuenta esa encíclica que se aferra a los burdeles de la vida, envuelta en una rocosidad tal que no se podía sospechar al principio del tema, aferrándose a ella para presentar la primera batalla de las doce que tienen preparadas.
Headroom - Head In The Clouds
Headroom tiene los instrumentos bien puestos, y lo demuestran en su álbum debut "Head In The Clouds", via Trouble In Mind Records, predicando con el ejemplo de la experimentación más adherida al concepto de rave y libertad, de ahí que solo 5 canciones lo compongan no sea un problema, ya que el libertinaje está en el interior de ellas, montante que toma forma desde primera hora con 'How To Grow Evil Flowers', psicodelia delirante en mano que se pega un viaje largo e intenso, organizándose los de New Haven en torno a un jazz diligente que a su vez fomenta un rock pasivo que se alimenta en loop de la pedalería de las guitarras de Kryssi Battalene y Stefan Christensen, siendo el punto de sustento, creando el bajo de Was Nelson y la batería de Dave Shapiro, una portentosa desiluminación onírica mientras los barridos sonoros abstractos provenientes del omnichord de Andrea Belair se posicionan como nexo de unión de la familia, ataviándose por ello con sus mejores galas mientras la impureza del resto intentan atraerle al lado oscuro, penetrando cual Venom por la mente, moldeándola para hacerse con su control, suicidándose no voluntariamente en su final a base de un fuzz que pernocta hasta el último suspiro del tema, tambaleándose derrocado y sin aliento.
'Millers Pond' aumenta la relajación con un baile de sirenas que vive nuevamente del jazz en la instrumentación y del pop en los vocales, con las cuerdas insatisfechas hasta el punto de tener que caracolear por las entrañas de la banda sonora de la serie de Hannibal Lecter, dejando espacio para soñar con la libertad que desprendía el tema en sus inicios, enlazando el impás de su final con las prisas de 'The Second Blazing Star', las cuales se aglutinan en torno a un fuego ponderado por chispazos desatados de fuzz que pretenden despertar el letargo de brasas que puedan conformarse con los ritmos del cielo en vez de los del infierno, pretendiendo con ello retorcer todo aquello que se presente rectilíneo.
Mountain Movers - Mountain Movers
Los chicos de Connecticut nombrados a si mismos Mountain Movers, editan su LP debut homónimo para Trouble In Mind Records, con 'I Could Really See Things' siendo una vuelta al pasado en toda regla, con un minutaje ensordecedor que incluye una maraña de ruido construida a base de psicodelia, fuzz, garage y rock enfundado en vino añejo, de ahí que pudiera pasar perfectamente como material de Fuzz Club, gracias a esa historia que alterna picos de poder con los de jeringuilla en el brazo, lo que da para momentos de exaltación y momentos para estar en el fango más absoluto, siendo aquí el jazz el que los salvará de las pesadillas creadas por unas cuerdas que tienen nombre propio, Kryssi Battalene y Dan Greene en las guitarras, con Rick Omonte al bajo, uniéndose Ross Menze en esta aventura a los mandos de la batería, todo ellos culpables de que un halo de luz psicodélica se abra en 'Everyone Cares' entre la cortina de vegetación que tapaba el bosque frondoso de su predecesora, con los vocales de Dan todavía impregnados de una tinta de calamar que poco a poco se vuelve a hacer con el control de sus entrañas, echando un fuego corrosivo por los amplis.
En 'Intro' vuelven a hacer apología del sedentarismo en sus inicios, una mala costumbre que arreglan con el añadido de consistencia al micrófono a través de reverberación, vocales a dúo femenino-masculino, con la mordiente siendo interpuesta nuevamente por las cuerdas, artífices una vez más de soltar a los malos espíritus por los alrededores del muro de ruido no pagado por los mejicanos, y esos pensamientos suyos iniciales para 'Angels Don't Worry', los cuales siempre van abocados al mismo final de perpetuidad mientras hablan de no tener preocupaciones, pasando las suyas por su juego de dos voces nuevamente, actuando el jazz otra vez como base, dejándose acompañar de noise y fuzz, este último yéndose de madre lisérgicamente hasta que una barrera colocada por las fuerzas armadas los hace desalojar ante sus propias ganas de seguir así durante horas.
RAYS - RAYS
El cuarteto de Oakland va en serio con su álbum debut homónimo, no solo por que lo publique Trouble In Mind Records, sino que además, RAYS saben adentrarse en terrenos pantanosos de los que salen indemnes, como en 'Attic', cuya primera imagen que asemeja el cerebro es la de The Parrots en sus inicios, y como si de la madre superior se trataran, la instrumentación es capaz de mantener la calma en todo momento, no así los vocales, que buscan su protagonismo entre la basura y la resaca de la garganta, que se mece sin ganas en las olas del dream-pop.
En 'Dead Man's Curve' el testigo microfonal pasa de manos de Eva a Stanley, manteniéndose él también en los trece de la desolación, haciendo ver, con una orquesta de repetición monal, que hubo tiempos mejores como aquellos en lo que las atracciones de la feria lo eran todo, pero el bajo junto a esas baquetas cargadas por el diablo, establecen un caos del que todos caen en su trampa, rebajándose su efecto con ese no pop no rock con el que 'Lost In A Cage' pretende endiosar a unos Sheer Mag sin mayores pretensiones que las de simplemente manifestarse.
RAYS
RAYS son un cuarteto que provienen de Oakland, les molan los 70's y los 80's, y por ende, todo lo que tenga que ver con el post-punk, estando 'Drop Dead' a la altura de las circunstancias mediante un sonido que entona ese deje que caracteriza a Preoccupations y Great Ytene en sus respectivos álbums debut, aunque a los vocales les ha pasado factura todo este tiempo, de ahí que para esconderlo las letras de su lírica se vean alargadas para no verse forzados.
Stanley Martinez, Eva Hannan, Troy Hewitt y Alexa Pantalone también tienen en la recámara 'Made Of Shadows', aquí yéndose, micrófono en mano, al lado oscuro del punk, desvariando en la pista de baile como si los 50's se encontraran entre sus despropósitos, con el garage pidiendo paso para embarullarlo de psicodelia espacial y fuzz, con luces de colores que brillan a su alrededor para anuncia la buena nueva de que su álbum debut homónimo verá la luz el próximo 31 de Marzo a través de Trouble In Mind Records.
Stanley Martinez, Eva Hannan, Troy Hewitt y Alexa Pantalone también tienen en la recámara 'Made Of Shadows', aquí yéndose, micrófono en mano, al lado oscuro del punk, desvariando en la pista de baile como si los 50's se encontraran entre sus despropósitos, con el garage pidiendo paso para embarullarlo de psicodelia espacial y fuzz, con luces de colores que brillan a su alrededor para anuncia la buena nueva de que su álbum debut homónimo verá la luz el próximo 31 de Marzo a través de Trouble In Mind Records.
Salad Boys
Obviando que Oceanía vive de la psicodelia de Tame Impala, hay muchos grupos que se salen de ese tiesto e intentan mostrar que hay más vida musical, tal y como hacen SKEGGS, Cleopold, WET BLANKETS,... o Salad Boys, que viene concretamente de Nueva Zelanda y está compuesto por Joe Sampson al micro y a la guitarra, Ben Odering al bajo y James Sullivan a la batería.
El trío se marcó en 2013 un mini-álbum en versión casera que aunaba rock lo-fi con alma de cantautor y extractos de desesperación grunge mezclada en ciertos momentos con una psicodelia de sintetizador, de la que dos años después no hay ni rastro.
Negative Scanner - Negative Scanner
El álbum debut homónimo de Negative Scanner, via Trouble In Mind Records, es una odisea que mayormente concentra en su haber garage y punk, bien representados ambos en 'Ivy League Asshole', primer envite donde Rebecca Valeriano-Flores muestra la ferocidad que puede condesar al micrófono, y la guitarra, siendo esta última maltratada para conseguir unos riffs que también son obra de Tom Cassling, con Nick Beaudoin domando su bajo al tiempo que Matthew Revers calienta el ambiente a base de baquetazos, lo que aprovecha la vocalista para mantener a raya a la instrumentación y eregirse en protagonista en un primer plano de ordeno y mando al que 'Criticism' todavía se somente, pero no sin dejar un fuzz escondido que le vale a Savages para asaltar la banca mientras el rock permanece inalterable para disfrutar así de la llamas garageras que rodean el espectáculo riffero que se monta a su alrededor, acercándose 'Low' con el mayor de los respetos, con un post-punk que todavía sigue con un quemazón interior que no logra traspasar la barrera de su piel y propagarse al exterior, cayendo en vano los intentos de la lírica por auspiciar el espíritu combativo esparcido por las cenizas de sus antecesoras.
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