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Die! Die! Die! - I Seek Misery / 450

Tras su envite en la primera compilación de Buzzhowl Records con 'Bite My Lip', ambas partes tenían claro que su colaboración no quedaría ahí, y más cuando la banda se reformó con su formación clásica y por fin volvieron a ser el vocalista y guitarrista Andrew Wilson, el bajista Lachlan Anderson y el batería Michael Prain, así que tras permanecer la publicación de "O" en tierras neozelandesas, el 7" formado por 'I Seek Misery' y '450', ve la luz también en Europa, demostrando que la conexión que los enlazaba sigue su curso a través de un post-punk empoderado en rabia vocal, que electrificadamente en base a METZ, recorre los caminos de un garage fuzzeado cuya premisa es dar otro jodido golpe en la mesa, como el que acompaña la foto de esta reseña, de ayer mismo, reuniendo la esperanza que uno necesita para pensar que en nada todo va a volver a ser como antes, creencia que está más cerca cuando la cara b de este disco se mete en el terreno de Spoon Benders, soltando adrenalina apocalípticamente en un tono más macabro de lo normal gracias a respirar un stoner- y prog-rock, que son la piedra angular del punk por el que se decanta el micrófono, necesitando de su retroalimentación para volver a ese punto álgido que requiere la segunda parte del tema, donde la desnudez creada es la reivindicación que le quieren dedicar al sistema. 

Sweeping Promises - Hunger For A Way Out

La misma gente que forma Mini Dresses y Dee-Parts, Lira Mondal como vocalista y bajista, el guitarrista Caufield Schnug y el batería Luke Brandfon, se reinventan este 2020 con Sweeping Promises, dejando de lado el pop soñador de los primeros y el minimalismo de los segundos, para entrar su álbum debut, "Hunger For A Way Out", via Feel It Records, en un plano donde la modestia es algo que ahora no les falta, plantado la semilla de su alteración post-punkiana el tema que da nombre al álbum, en un acto de celebración que derrocha momentos sintéticos pertenecientes a NOTS y los mete en una máquina del tiempo recelosa de la actualidad a la que 'Cross Me Out' calma al llevar el pop a la extenuación del punk cuando sus 'aha', en formato más HAIM hormonado que Jehnny Beth, se repiten hasta la saciedad, lo que, junto a la instrumentación, hace que entren en el terreno brujeríl de ILL, con su versión setentera de manual no permitiendo que el caballo de la psicodelia o el garage se desboquen, a pesar de los constantes punteos y riffs de las cuerdas por despuntar en este sentido, aunque ni con L I T H I C S pueden derribar ese muro.

Spoon Benders - Dura Mater

9 meses de vida son los que atesoran Spoon Benders, la formación de Portland que está integrada por la vocalista y guitarrista Katy Black, la otra guitarrista, Buffy Pastor (Toast Ghost), Phoebe Grieves al bajo y AJ Herald a la batería, los cuales publican su disco debut "Dura Mater", donde 'No Exit' presenta al cuarteto como Deap Vally pero conteniéndose las ganas de reventar todo, con las cuerdas como dueñas y señoras de ese garage fuzzeado, sobre el que la batería parece decorar el daño de la lírica, y es que una vez pasado el tren de Black Sabbath, se viene el noise depresivo de 'Voyeur', atacando con una demencia sonora que el micrófono profesa un profundo malestar, que les sirve como aliciente para dibujar unas pinceladas psicóticas, las cuales sostienen la repetibilidad de sus palabras para infligir ese daño que el punk de los 70's hace irreversible y cuyo efecto es una parálisis permanente que se alía con los riffs de Jimi Hendrix, sobreexcitación que denotan los cuatro poros de 'Nation', sobre la cual irrumpe el corte inglés en su discurso, léase shame, acompañado de un uranio empobrecido que (Thee) Oh Sees aprovechan para orquestar un rock que tiende todavía a vivir del pasado, aunque también derrocha perlitas mensajeras a lo The Black Keys para definir su parte más Dr. Jekyll, ya que tras esta, el dramatismo de Mr. Hyde lo inunda todo y la sangre hace acto de presencia sin tan siquiera abrir la boca, dejándose acompañar de una acidez ecléctica que vuelve a juntar sus dos partes en un solo yo cuyo tono amenazador infunde el miedo que tanto ansiaban.