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Tropical Fuck Storm - Moonburn EP

Tras disfrutar de Tropical Fuck Storm en el Primavera Sound, apetecía saber que estaban cociendo en el estudio, siendo el resultado el EP "Moonburn", via Joyful Noise Recordings, contenedor de dos píldoras y dos covers, empezando el tema que da nombre al álbum de una forma muy calmada y dramática, caracterísitica que sólo se da vocalmente con los también guitarrsitas y bajista, Erica Dunn, Gareth Liddiard y Fiona Kitschin, respectivamente, provocando las baquetas de Lauren Hammel que el calor se apiade de ellos y de las cuerdas, alcanzando ese clímax garagero y psicodélico con el que siempre logran cautivarnos, tendencia suicida que aquí se retrotrae conscientemente para explorar los entresijos de 'Aspirin (Slight Return)', discordante veneración folk a la que se le caen los anillos al ser el último cadáver que se esperaba de ellos, manteniéndose levemente al micrófono mientras la música les da sepultura, de la cual se aleja 'Ann', cuyo original corresponde a The Stooges, versión omnipotente más acelerada y sexualizada si cabe, saturando los niveles hasta el punto de presentarse la policia y arrestarlos por exaltación pública, experimentación teatral a la que también acude su versión de 'Heaven' de Talking Heads, excitándola con golpes secos de batería, reverberaciones y delays varios, para que no reproduzca la seriedad de sus orígenes y sí se atribuya un efecto demoledor con el que poner el broche final a su parafernalia.

Delivery - Yes We Do EP

No hay mejor empresa que Delivery para el reparto a domicilio de post-punk transatlántico, surcando las aguas de Melbourne con su primer EP debajo del brazo, "Yes We Do", publicado en 7" via Spoilsport Records, tocada 'Floored' por la varita mágica de los The Stooges del 'I Wanna Be Your Dog', lo que significa que Rebecca Allan (Gutter Girls, Blonde Revolver), James Lynch (The Vacant Smiles, Kosmetika), Lisa Rashleigh (Soursob), Daniel Devlin (Heir Traffic, House Deposit) y Seamus Whelan (The Vacant Smiles), dotan al tema de una dinastía de rock salvaje, cariacontecido por unos vocales que frenan a su antojo el garagismo perpétuo en el que vive la instrumentación, la cual se acopla a estos y a 'The Explainer' para no vivir acomplejadamente por ello, soltándose la melena con un estilo que envuelve de forma sintética, robótica y en la pista de baile, a la familia Addams en un ambiente de indie español, suspirando 'Rubber' por esa forma de cederle el micrófono a ellas, quienes manejan las serpentinas setenteras de su alrededor a su antojo, con un manto de brillantina cordal que les pone en el mismo tono de L I T H I C S, adelantando su ritmo para estar a la altura emocional de su 'Brickwork' emocional, el cual les condena a una ambientación industrial amenizada poperamente con un fuzz groove bendecido por la distorsión.

CLAMM - Beseech Me

La disposición en vinilo del álbum debut de CLAMM, "Beseech Me", via Tin Angel Records, se ha pospuesto más de lo esperado, tanto que la formación original del disco incluye a Luke Scott al bajo y no a la actual bajista, Maisie Everett, completando el trío el cantate y guitarrista Jack Summers, así como Miles Harding a la batería y los coros, quienes exploran en 'Liar' la locura distorsionada de Bad Breeding, contrariada esta por el empaque garagero de HONEY, cuyo vaivén de guitarras no deja de alterar el espacio sónico a través del maltrato que sufren, obteniendo como recompensa una convulsión fuzz a la que Slaves dan su OK más (con)sentido, jugando 'Repress' la carta de los ramalazos stoner electrificados, aparentando así oscurecer un estudio que ya de por sí carece de alumbrado sonoro, siendo el punk vocal la gota que colma el vaso para que 'Dog' se haga fuerte en los 70's, explorando los terrenos de The Glücks y Modern Technology, aplicando la fiereza de IDLES y TV Priest al micrófono, a lo largo de ese último resquicio antes de que el tema que da nombre al álbum se haga fuerte enalteciendo un muro de contención sonoro que vuelve avisar del peligro que gastan los de Melbourne, quienes lucen estroboscópicamente a 'Confused', frenesí que congrega a The Stooges y provoca la rotura estrambótica del género, en beneficio de la enajenación mental y los contorsionismos imposibles en la pista de baile, enmascarando 'Sucker Punch' a Iggy Pop mientras le sacuden garage y surf rock, de los que se prendan antes de volver a llamar a la vieja guardia inglesa.

P.E. - I Wanna Be Your Dog, Boy

Los Brooklyneses P.E., autores del último de los dicazos pre-COVID, y LP debut para ellos, "Person", via Wharf Cat Records, vuelven al estudio para deformar dos clásicos como son el 'I Wanna Be Your Dog' de The Stooges y 'I Wanna Be Your Boyfriend', de los Ramones, polos opuestos que el quinteto atrae haciendo ambos temas suyos, hasta el punto de intercambiar los perros de presa iniciales por unos chihuahuas de armas tomar, excelencia que alcanza su nivel máximo metiendo por medio el jazz de Murphy encías sangrantes antes de que Veronica tome el micrófono para deleitarnos con una sobriedad solo equiparable a la de Kim Gordon, en detrimento del vocal de Iggy Pop, incitando la parte perturbadora del de Michigan a que la banda base su recorrido en una electrónica superlativa que juega solo con la primera parte y estribillo del tema original, alargándolo con una magestuosidad y elegancia, que chocan con la crudeza con la que fue creado el tema en 1969, única semejanza con los de Queens, aunque aquí la verdad, su punk rock se ve mermado por el amor teenager, lo que permite que el cover tenga momentos más sosegados, mostrando una psicodelia carnal de reverberaciones líricas que provocan que el saxofón sea un elemento sexual más ochentero, en este homenaje de armas tomar.

Eyesore & The Jinx - The Exile Parlour EP

Los de Liverpool por fin ven hecho su sueño realidad y su EP debut, "The Exile Parlour", ve la luz en formato 10" gracias a Eggy Records, apostando así por una de las bandas más prometedoras de la escena inglesa, y lo son por temas como 'Leisure Time', una balada semi (in)consciente de rock en parada cardiaca que busca en la noche hacer de las suyas, de ahí que el propio Josh se muestre juguetón al micrófono y al bajo, dejando que la Fat White Family más Addams, lleve el ritmo y no las explosiones gargeras de las que también participan Liam y su guitarra, así como Eoghan y sus baquetas, y aunque se mueven en círculos a baja velocidad, les da para organizar una catarsis noise que supone los fuegos artificiales del tema, lección aprendida por 'Nightlife', donde el post-punk de estridencias cordales cuenta con la repetibilidad estrictamente austera de L I T H I C S, la que corta el aliento del punk vocal provocando que shame salgan de su escondite y enseñene la patita por debajo de la puerta, lo que les lleva a alcanzar un estado catatónico en el que el ruidismo vuelve a ser su antídoto personal.

Spoon Benders - Dura Mater

9 meses de vida son los que atesoran Spoon Benders, la formación de Portland que está integrada por la vocalista y guitarrista Katy Black, la otra guitarrista, Buffy Pastor (Toast Ghost), Phoebe Grieves al bajo y AJ Herald a la batería, los cuales publican su disco debut "Dura Mater", donde 'No Exit' presenta al cuarteto como Deap Vally pero conteniéndose las ganas de reventar todo, con las cuerdas como dueñas y señoras de ese garage fuzzeado, sobre el que la batería parece decorar el daño de la lírica, y es que una vez pasado el tren de Black Sabbath, se viene el noise depresivo de 'Voyeur', atacando con una demencia sonora que el micrófono profesa un profundo malestar, que les sirve como aliciente para dibujar unas pinceladas psicóticas, las cuales sostienen la repetibilidad de sus palabras para infligir ese daño que el punk de los 70's hace irreversible y cuyo efecto es una parálisis permanente que se alía con los riffs de Jimi Hendrix, sobreexcitación que denotan los cuatro poros de 'Nation', sobre la cual irrumpe el corte inglés en su discurso, léase shame, acompañado de un uranio empobrecido que (Thee) Oh Sees aprovechan para orquestar un rock que tiende todavía a vivir del pasado, aunque también derrocha perlitas mensajeras a lo The Black Keys para definir su parte más Dr. Jekyll, ya que tras esta, el dramatismo de Mr. Hyde lo inunda todo y la sangre hace acto de presencia sin tan siquiera abrir la boca, dejándose acompañar de una acidez ecléctica que vuelve a juntar sus dos partes en un solo yo cuyo tono amenazador infunde el miedo que tanto ansiaban.