El quinteto de Londres Squid da a conocer digitalmente el single 'The Hearth and Circle Round Fire', tras aparecer de forma exclusiva en la edición del LP deluxe y el CD japonés de su último álbum "Cowards", via Warp Records, siendo lo primero que a uno le viene a la cabeza, es preguntarse el porqué de que el mismo no fuera incluido entre los nueve cortes de su versión originaria, ya que la locura multisonora y sensorial, es uno de sus mejores reclamos hasta la fecha de la banda, haciendo que la expresión corporal abandone su forma etérea antes de que el jazz experimental y su combinación con la instrumentación viento-metal, nos lleve a un clímax solo superado al concentrar las sensaciones alargadas en su versión editada, una delicia que no abandona la lujuria vivida.
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Humour
La banda de Glasgow Humour aterriza de pie en el universo musical con el single 'yeah, mud!', via So Young Records, una suerte de post-punk acelerado por los miedos que pueda traspasar la lírica, los cuales, cuando se producen, se ven atropellados por la instrumentación, varada a su vez en un rock que marca el sendero de los recuerdos, vívidos y en primera persona, alucinógenos ante su presunción de inocencia para evitar que se repitan, intentando no cruzar esa línea roja en la que el teclado se vuelca para cambiar las tornas, provocando una ensoñación que no muestre el reflejo de esa persona que no desean ser y con la que seguramente van a tener que rivalizar quieran o no, poetización consejera del vocalista Andreas Christodoulidi, quien detona con un tono Squid-esque capaz de alimentar el monstruo experimental de sus posteriores creaciones.
Minor Conflict
Desde Bristol llega el atípico trío Minor Conflict y su single debut 'Office Block', via Slow Dance, una perfomance de origen clásica y electrónica que nos suena de BRAIDS, sacada adelante por la voz y el arpa de Natalie Whiteland, el bajo y sinte de Josh Smyth, así como la batería y trompeta de Robbie Warin, reverberándose en bucle mientras la alarma final no deja de anunciarnos un final, el cual se evapora en un agujero negro que da origen a un post-punk cuyo intercambio de golpes al micrófono y semiarritmias instrumentales, concuerda con la filosofía interpuesta por BODEGA, espejismo ante un desenlace en el que él se pone en modo Squid utilizando un tono King Krule, para que su discurso, referenciado al título, cale hondo antes de que otra nueva macroconstrucción les vuelva a sacar del estudio.
Pop Vulture
El directo en el Mabgate Bleach en su Leeds natal con el que Pop Vulture nos sorprendieron el año pasado, nos mostraba al trío formado por Sam Curwen y Luc Gibbons al micrófono, también bajista y batería, respectivamente, así como el guitarrista Jacob Tresidder, ataviados de un post-punk cuya furia contenida hardcoreada se corresponde con la de KEG o Viagra Boys, mostrando momentos de la industrialidad de Girl Band, y también de calma, las cuales relatan pesadillas vocales que jamás debieron de ocurrir, atisbando la distorsión, los riffs y el noise, un reclamo popular con el que la ciudad que los vio nacer va a pernoctar de madrugada, dando por vencedora a su proclama sus puñaladas a altas frecuencias, encadenándolo con una perdida de dientes que torea al sudor del pogo que se organiza a su alrededor, emprendiéndola a golpes con una peregrinación a lo que es un punk garagero de armas tomar, algo en lo que no pretende convertirse su single debut, 'False Alarm!', donde suman a Ben Udin a la guitarra y percusión, desarbolando con él el protagonismo de Yard Act para dárselo a Squid, Delivery o Geo, estímulos que propagan lo que es el egg-punk de The Krimis o The Cool Grenhouse en sus momentos más íntimos, mostrando el Dr. Jekyll que habita en su interior, en consonancia con una lírica que desgrana la resistencia a las cosas que ayudan a salir de la rutina y la sensación ingenua de no saber a dónde acudir.
KEG - Assembly EP
Los grandes ausentes del festival Left Of The Dial de este año, debutan con el EP "Assembly", via Alcopop! Records, ensañándose 'Presidential Walk' con un post-punk superlativo que roza los albores maniaco-depresivos del egg-punk de The Cool Greenhouse y la teoría de la felicidad que gira en torno a Squid y a Viagra Boys, entablando, el septeto formado por el vocalista Albert Haddenham, los guitarristas Frank Lindsay y Jules Gibbons, el bajista Joel Whitaker, el teclista sintetizado Will Wiffen, el trombonista y caracolista Charlie Keen y el batería Johnny Pyke,
puntadas de garage entremezclado con jazz, dream-pop y cobertura noise, despegando 'Breaking Rocks' con dicho subidón hacia una jam session cuyo transformismo futurista, idas y venidas inesperadas, así como su puesta en escena interespacial, les otorga un aire de juerguistas que les eleva por encima del resto, confirmación que llega a través de la archiconocida 'Heyshaw', donde dibujan líricamente un viaje familiar que se desata con una emoción fuzzera, ochentera y psicodélica, tal, que es capaz de llevarlos a un estado catatónico del que 'Farmhands' va a ser difícil que se recupere, aunque el tema lo intenta por todos los medios, no así sus melodías, las cuales evalúan un daño irreparable y prefieren quedarse en un estado zen que acepta sus riffs sugestivos como ramalazos para volver a despertar, elugubrando así un viaje que ya quisiera para sí King Gizzard & The Lizard Wizard, militarizando el paso 'Kilham' para dedicarle una buena salve al disco que han construido.
Yard Act - Dark Days EP
Uno siempre tiene debilidad por ciertas bandas, y para mí, una de ellas tiene nombre propio, Yard Act, lo cual quizás venga ligado a que Ryan Needham sea un viejo conocido del blog, Menace Beach, sea como sea, el caso es que el cuarteto de Leeds presenta su EP debut, "Dark Days", dándole el post-punk al tema homónimo al álbum, el crédito necesario para cerrar filas en torno a unos Squid que se muestran esperanzados de recibir el respaldo de Fat White Family, aunque al final acaban encontrando el de black midi y Black Country, New Road, lo que para 'Peanuts' supone un subidón que, tras unos cuantos riffs encumbrados y reverberados, se convierte en una declaración intimidatoria que tiene morriña de lo que significaba la palabra libertad, en formato spoken word eficiente y paliativo, tras el que la expectante instrumentación, apoyando el mensaje, rompe de nuevo con los paisajes de L I T H I C S a lo que nos tienen más que acostumbrados.
LICE - Wasteland: What Ails Our People Is Clear
Bristol sigue posicionándose como referente inglés al sumar en este 2021 uno de los discos que más lo van a petar, si no el que más, el debut en largo de LICE, "Wasteland: What Ails Our People Is Clear", el cual se publica a través del propio sello de la banda, Settled Law Records, con la particularidad de que en él han utilizado su singular versión del Intonarumori, instrumento construido originalmente en 1913 y que reproduce una versión abstracta de los sonidos rítmicos realizados a los de las máquinas, dando buena de ello los anales de 'Conveyor', protagonizando una rayantura nivel Girl Band antes de que los riffs de IDLES se suman a la fiesta, y qué hay de los vocales? Spectres al habla, todo ello magnificado por ese embrujo endemoniado que está lejos de acatar sus propias consecuencias y en los que se dibuja el universo que debería haber sido propiedad de Cyberpunk 77, momento en el que entra cabalgando sobre su Red Dead Redemption más personal, 'Imposter', fina línea entre el apocalipsis y la versión cordal más atrevida de los primeros Arctic Monkeys, estableciéndose una conexión vocal con Squid y Black Country, New Road, o sea un tejemaneje que se vuelve interstelar hasta el punto de que 'Espontáneo' llega al Upside Down de Big Ups, mostrando un pasaje que tarda tiempo en establecerse instrumentalmente a su nuevo hábitat depresivo, desarrollando a su vez un spoken word fantasmagórico que representa al Joker en segundas nupcias, lo que retroalimenta su ego carnívoro.
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Sergio
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Adulkt Life - Book Of Curses
Den paso a otro nuevo giro de tuerca estilística en la que el sello What's Your Rupture? está involucrado, gracias al álbum debut de Adulkt Life, "Book Of Courses", estrenándose en primer lugar 'County Pride', lo que supone tener a mano la esencia de Squid desvariando sobre una rayantura, la cual tiene trazos de un dream-post-punk que intenta sobrevivir a la coyuntura que las cuerdas le tienen guardado a través de un ritmo perturbador, capaz de canalizar su locura con un jazz de miras bucólicas y ataviado de unas altas frecuencias, capaces de hacerle frente al miedo que ellas mismas pudieran ocasionarse, lo que deja a 'JNR Showtime' como salvador, aunque la religiosidad inicial es tirada al traste debido a una psicodelia vengativa que parece tener encerrado el espíritu de (Thee) Oh Sees en su interior, saliendo por patas de dicha situación con un garage rockero electrificado que incita a 'Whistle / Country' a celebrar con risas la victoria, aunque manteniendo una dureza acorde con no bajar los brazos, cuyo tono a lo TRIGGER CUT, les obliga a dirigirse por un camino de espinas baterísticas que están ahí precisamente para hacerles ver que no es hora de rendirse.
Bollard
El último pelotazo de Bollard se llama 'Ziggurat', y su culpabilidad al respecto reside en ser la resaca perfecta al concierto híbrido montado a partes iguales entre Big Ups y bandas sacadas a colación por Speedy Wunderground, como Squid, siendo los primeros culpables de ese rock de tranquis que cuando llega el momento, se endiabla y alcanza un punk que juega a dos bandas, la instrumental y la lírica, entrando los segundos a escena cuando se trata de llevar ese momento a un estado de locura enajenada que Benton Ching, Luke Scott, Tom Walsh y Wes Faulkner, han recogido de los momentos de oscuridad reproducidos en los temas que componen "Beware The Atto Fox" y "Trawlers", donde la tensión cuantitativa queda enmascarada por riffs dream-poperos, la acidez se instala en las guitarras pero no se traslada al ambiente, acabando en jazz o nerdcore según el estado de ánimo en ese momento, algo que se ve desde fuera como una pausa que augura que el futuro nuevo disco de los de Melbourne sea conciso, catastrófico, generoso con las masas, recuperador del espíritu post-punk más salvaje, erudito de su éxito más práctico, prendedor de incendios difíciles de apagar y decenas de adjetivos más que se traducen en que será algo que echarse a los oídos sin dudar un ápice.
Squid - Sludge / Broadcaster 10"
Squid siguen a lo suyo en los dos nuevos temas que el próximo 26 de Junio formarán parte de un 10" publicado por Warp Records, deslizando 'Sludge' el zumbido de la mosca de las flores en su búsqueda por polinizar la siguiente flor, la cual se encuentra en los prolegómenos de un jazz de la motown cuyo nivel de psicodelia percusivo germina en TRAAMS, disociándose su krautpop post-punkiano a lo largo y ancho de un noise garagero capaz de calmar a las fieras con su picadura vocal, atendiendo su reacción alérgica grave a razones capaces de inmiscuirse en sus sueños, voltearlos a su antojo y crear un mundo paralelo en el que la ambulancia que se acercaba, ahora se divisa a varias manzanas de allí, y aunque no queda más remedio que aplicarse su propia cura, ellos prefieren que el veneno se apiade de ellos y les lleve a disfrutar del efecto psicótico que este causa, haciendo de 'Broadcaster' su antídoto malsonante por aquello de arreglar aquello que les ha dejado en un mundo paralelo, recuperando la consciencia a través de un trance que se aprovecha de la virtudes teclistas de Arthur Leadbetter, las cuerdas guitarreras y los coros de Louis Borlase y Anton Pearson, las cuerdas bajistas de Laurie Nankivell y el alud microfonal de un Ollie Judge que aquí deja prácticamente apartadas sus dotes de baterista, escuchando cuentos de sirena a su alrededor que poco a poco les hacen salir de la Boiler Room acuática en la que estaban metidos para mimetizarles con su entorno natural y provocar una reacción química donde el punk de cortesía es una manifestación violenta jamás vista anteriormente que acaba por absorberles toda su energía.
The Lounge Society - Generation Game 7"
Inglaterra y Speedy Wunderground, una combinación que ahora trae a The Lounge Society, cuarteto de Hebden Bridge formado por el vocalista y bajista Cameron Davey, los guitarristas Herbie May y Hani Paskin-Hussain, así como el batería Archie Dewis, cuya carta de presentación es "Generation Game", un 7" repartido en dos partes que comparten la filosofía llevada al sello por parte de bandas como Squid, Black Country, New Road o Black Midi, mostrando las tres su cara tras haber cultivado la banda un post-punk de riffs acomodados apoyados en una suave psicodelia, con los que logran atrapar al micrófono tras servir de alfombra roja para que se manifieste en todo su esplendor, aumentando la intensidad y la rabia en beneficio de un rock de nueva ola reverberado y delayado para que se produzca la explosión congénita de un noise controlado que noquea su adrenalina, la cual recogen del suelo en una segunda parte donde la lírica lleva todo el peso político de sus protestas, sin levantar la voz para irritar más a los más contrariados, lo que propicia que cuando elevan su tono, éste se propague como un puñetazo de punk en su puta cara, al estilo resultadista de shame.
Roxy Girls - A Poverty Of Attention
Roxy Girls vuelven por la puerta grande con su mini-álbum debut "A Poverty Of Attention", via Moshi Moshi Records, mostrando un desorbitado enfurecimiento instrumental en el interludio que es 'Two Dead Nuns', dejando la agresividad lírica para 'Who Is The Problem', donde el punk se asocia con los setentas menos aburguesados a través de un tono híbrido entre Eagulls y The Murder Capital, o sea, centrados en si mismos pero con una seriedad cuanto menos correcta, la cual evitan en 'Responsabilities', donde la ironía hace mella en un texto que se rodea juguetonamente de un garage de microsonidos a lo PINCH POINTS o Squid, cuyo rock fundador se hace notar cuando el micrófono toma las riendas y todo acaba en un post-punk de nueva era, en el que también se ven envueltos los sesenta cuando 'Trials And Tribulations' se pone al frente.
Squid - Town Centre EP
Lo de Squid empieza a pegar fuerte y eso que solamente estamos ante su EP debut, "Town Centre", via Speedy Wunderground, con 'Savage' siendo una metáfora en si misma ya que el tiempo se para gracias a la ambientación lúgubre e inconsistentemente piscodélica, cuyos intentos por reflejar la salvedad de lo que circula por sus venas, desaparece estratégicamente para que el jazz ponga calma antes de la tempestad post-punkiana que es 'Match Bet', adhiriéndose a esa corriente sin olas de su antecesora hasta que Ollie toma las riendas del micrófono y la fiesta sube de tono, momento en el que literalmente se mimetiza en Stuart Hopkins (TRAAMS), trayendo a su vez el sonido de los Chichester, saltando de sus estallidos punk a la nostalgia y rabia comedidas de black midi, quedando un cuadro muy británico en el que Laurie Nankivell pone la nota disonante con su trompeta, llamamiento a la coherencia vestida de negro.
Squid
La banda entre Brighton y Londres, con residencia confirmada en esta última, debutó en 2016 con 'Perfect Teeth', single emocionalmente abstracto que lleva la música clásica a las salas gracias a esos riffs made in DIIV, que a su vez cuentan con retazos de sabiduría sintética con los que el cuarteto formado por el vocalista y batería Ollie Judge, Luis Borlase a caballo entre el bajo, la guitarra y ayudas vocales, Anton Person a la guitarra y Arthur Leadbetter con las manos distribuidas entre el sinte y el chelo, desafiaban las reglas del juego hasta ahora establecidas, camino que "LINO" prestigia con su rollo Oscar And The Wolf en esa intro en la que oscuridad y deseo se dan la mano, ambos canalizados en 'Liquid Light', fuente de inspiración generacional para superar los retos de la vida, cayendo solamente en el rock jazzístico en su puesta en largo hacia adelante, lo que incluye a 'II' y esa forma suya tan personal de dejar ver que la psicodelia no tiene porque ser intensa ni depender del krautrock a la hora de voltear cabezas.
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