El silencio de Just Mustard se vuelve música en su nuevo álbum, "WE WERE JUST HERE", via Partisan Records, mostrando los elegidos del post-punk y la no wave, un mundo paralelo bien trip hopeado, en el que se respiran tensiones terrenales y espirituales, que en su subconsciente, significa librar una batalla de ruido incondicional capaz de nublar la mente del más cuerdo, manifestando el juego de la guija en un muro de ruido catatónico, el cual navega por aguas turbulentas para honrar a unos My Bloody Valentine osadamente encerrados de forma claustrofóbica en sus pensamientos, en los que se alojan esas idas y venidas cordales que cortan la piel y vuelven todo de un rojo sangriento animado que transcurre por los terrenos maquiavélicos de t.A.T.u., provocando no solo un desprendimiento de la melodía tremebunda de sus vestiduras, sino que las rasgan y las echan al fuego, quedando un rastro negruzco que sigue latiendo con la pureza de la lírica, cuya voz orquestal baja a la tierra para hacerse humana, una autodestrucción de todo lo que Björk haya podido crear hasta ahora, lo que supone seguir remando a contracorriente de lo establecido, al tiempo que crean una historia que se saborea más en un entorno de agotamiento social, el perfecto biopic del fin del mundo llevado a la máxima expresión del viaje pedagógico de sus catástrofes.
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Softie - SOMERSAULT EP
Es darle al play al EP de Softie, "SOMERSAULT", via Cherub Dream Records, y el shoegaze actúa como antidepresivo en busca de esa oportunidad de dar el golpe final cuando la cosa se pone a tiro, pero mientras tanto, la lujuria instrumental atiende a las plegarias malditas de un grunge engendrado en los 90's, con el que llegan el garage y el slacker rock, meciéndonos ambos en un bucle de autodestrucción electrificada, en el que la voz se esconde en su cueva del ruido generado a su alrededor, acobardándose a sabiendas de que ello supone una recarga de pilas, la cual es utilizada para volver por sus fueros y mantener afiladas las cuerdas para terminar con un golpe de bajos andrógino, el cual manifiesta su devoción por My Bloody Valentine y una pasión por la insonorización en caída libre a través de un precipicio domado por todos aquellos pensamientos que se adhieren durante la caída.
Crate
La banda de Nueva York Crate debuta con el single 'Julia', con la promesa añadida en sus redes sociales de que, más pronto que tarde, llegarán más novedades sonoras que acompañen a esta catarsis de shoegaze noventero, en la que es fácilmente reconocible la figura de My Bloody Valentine como esperjo en el que mirarse, instrumentalmente, ya que vocalmente, los ríos de lava cordales que dibuja el trío, pasan por encima del micrófono al estilo DIIV, argumentando igualmente esas reverberaciones que elevan por los aires la intensidad vivida por la lírica, rompiendo la barrera del sonido no por azar, sino en consonancia con esa aflicción envalentonada desde hace mucho antes de discernir el final, frente una situación perfectamente idílica rota de la noche a la mañana.
After Care - crime // punishment
El primer doble single de After Care, "crime // punishment", envuelve al cuarteto de Atlanta en una vorágine de dream-pop a lo DIIV, consumida por una ola enfermiza de altas frecuencias y desesperación vocal, encolerizada esta última en torno a un screamo de manual en consonancia con Chester Bennington (Linkin Park), con el que Benjamin Lande (voz, guitarra), Joseph McMichen (voz, guitarra), James Cramer (voz, bajo) y Matt Karoglou (batería), muestran un descenso a los infiernos, cruel y grunge, capaz de estrangular con ambas manos cualquier atisbo colérico de cambiar el tercio de la marcha, entonando una rebelión hecha shoegaze en el segundo tema, por la que uno es capaz de visualizar a My Bloody Valentine, dándole ellos un toque cordal reverberado y casi psicodélico, el cual comulga en tiempo y forma con la elevación divina cimentada desde el micrófono, ganándose un cielo alternativo en el que la angustia anterior sigue muy patente en su estado emocional.
Night Lunch - Table For Two EP
El renacimiento de Night Lunch en "Table For Two", su EP debut de estudio, encuentra la paz entre lo que los neozelandeses denominan crustpop, electropiss y doom gaze, aferrándose a esta cruzada 'Stop Spots', desde un submundo de ultratumba donde los doom dooms de Liam Dorf y los boom booms de Liam Hoffman, se encabronan con los de ahí arriba, reverberando estos en consonacia con IDLES para encarrilar 'Hot Cops', obra de azada y cuchillo en los dientes que baila al ritmo de unos The Black Keys electrificados metálicamente para sobrevivir al loop de sobrecargas martirizadoras de las cuerdas, alargándose el mismo hasta sacar las entrañas a 'Scary Car', obra de caridad que recibe el golpe con un órgano pedaleado para garantizar que el tinitus de My Bloody Valentine quede en peccata minuta, atendiendo esto a una debilidad por la industrialidad, la cual se empieza a materializar en su ADN mientras la instrumentación y el micrófono desollan los rangos frecuenciales de instrumentación y micrófono para crar el caos relativo más absoluto, guerra en pie que continúa 'Haunted Mill', sumándose a la saga de terror con la misma rabia inusitada que su antecesora, deshaciéndose 'House Full Of Shit' en elogios hacia lo que serían black midi si aumentaran su dureza contemplativa, decidiendo cortar por lo sano en ciertos momentos para que la lírica alcance su plenitud en este momento, crucial para desbarataresos jueguecitos cordales de altos vuelos con los que uno puede respirar la sangre en el ambiente, haciendo de su tortura sonora un lugar del todo apacible, más aún cuando el grunge asoma por la trituradora de 'Brown Tinsel'.
Waves Of Dread - II EP
Tras su EP debut homónimo, Waves Of Dread presentan el segundo, "II", dejando que 'Foregone' haga de preludio, un tanto navideño en sus comienzos, aunque rápidamente se deja arropar por un frío helador cuyo vaho le permite, al ahora trío, relamer sus heridas de cara al dream-pop venido de la misma nube de verano en la que viven Bruises, y por la que tanto sacrifica 'Artless Hearts', léase lo-fi, cuerdas humeantes y una guía de altas frecuencias inesperada venida de ese invierno perpetuo en el que parecen encontrarse la mar de cómodos, etiqueta de la que 'Motion' se despega a través de un rock virulento noventero, post-punk y shoegaze hecho a medida, emparejado con los clásicos de las diferentes épocas, gracias a los cuales, se ponen borrachos de gloria y dan una vuelta de tuerca al ganar en estridencia garagera.
Mavourneen – Carnivore Sky EP
Hans y Benedicte, esta última como batería a todos los efectos, llevan su proyecto Mavourneen a los altares del rock más oscuros en su EP debut, "Carnivore Sky", via The Orchard, tal y como cualquiera pudiera haber apreciado tras escuchar su single debut 'Bliss', aunque su terreno queda preparado por 'Remember' para introducir a los rezagados y así acostumbrarlos vocalmente a esa voz rota rodeada de garage setentero y maestría seductora que aquí acaba en distorsión y paranoia subjetiva, olvidándose del grunge en su carta de presentación, ese al que Steve Shelley (Sonic Youth) presta su manos a las baquetas, siendo lo normal sabiendo que Hans actuaba todavía por su cuenta y que los temas fueron grabados en el estudio de la banda neoyorquina.
Mavourneen
Mavourneen empezó siendo el proyecto en solitario de Hans Gustav Bjørklund Moulvad, quien incluso ya ha grabado las canciones de lo que será su álbum debut en el estudio de Sonic Youth en Nueva York, las cuales contarán ya en directo con la presencia de Benedicte Pierleoni-Nielsen, que le acompaña a la batería para dar vida al post-punk que se traen entre ambos, del cual solo hay muestras de sesiones en directo, correspondiendo la última a 'Bliss', que empieza con un ambient shoegazero en un acústico de las cuerdas, que cuando rompe, es objeto de culto por una batería que marca el camino de la lucha mientras que el suyo es el de la redención más absoluta, instrumental y vocalmente, alcanzando el estatus de (espero) una de sus referencias, Elias Bender Rønnenfelt (Iceage, Marching Church), quien no desaparece del radar en 'Burst', gozando aquí de unos riffs que hacen apología de la reverberación y el delay por antonomasia, recreándose con un infierno catártico creado a base de garage y grunge al que el post-rock de las baquetas intenta sobrevivir, viéndose abrumado por una nube inconsistente de distorsión que toca hueso en sus momentos álgidos.
Kopper - Fading Fires EP
Kopper es el proyecto de un Jon Williams (voz y guitarra) que puso rumbo a Londres desde su Kent natal para traerse algo más fuerte, más feroz y más antémico (eso es que todavía Slaves no debían de rondar por ahí que si no...), y en su búsqueda del nirvana, se ha encontrado por el camino a Tim Robins (batería) y Ed Smith (voz y bajo), naciendo de esta unión "Fading Faces", EP debut cimentado a base un sonido sucio que incluye rock de alto voltaje, post-punk, salidas psicodélicas, grunge católico con su sermón y mucho punk, erupcionando de forma británica en los anales del tema que da nombre al álbum, mamando de YAK y de las estrellas de rock mainstream más infimas, desfasando garageramente como unos The Parrots en plena ebullición tourística, tirando de la desfragmentación terrorífica de los cambios de ritmo para mostrar su versión Dr. Jekyll y Mr. Hyde, una de las cuales busca el aplauso fácil como forma de estar en un candelero en el que quiere permanecer 'Sysiphus Smile', aunque las contínuas llegadas a la cima de shoegaze y noise, y sus posteriores caídas al autocomplacimiento, llevan a los reyes de Corinto a buscar soluciones en 'Empty Stores'.
Waves Of Dread - Waves Of Dread EP
Tras Luxury, Newcastle Upon Tyne suma otra nueva banda más a tener en cuenta, Waves Of Dread, cuarteto cuyo nombre radicaliza su EP debut homónimo, ya que en él, en contra de lo que uno pudiera pensar, su camino discurre entre bosques frondosos ambientales, dream-pop, shoegaze, siendo 'L.D.W.' su principal valedora, mostrándose como la reina del despiste al ejecutar una entrada centrada en iluminar con un solo foco a su cantante, pasando los minutos hasta descargar su fuerza con un muro noisero que My Bloody Valentine solo se atreverían a ejecutar desde las sombras, haciendo que la exasperación y el nerviosismo apriete como un cosmos reducido al paraíso, nutriéndose de esta performance los vocales, los cuales descubren un paraíso virgen... que no dudan en mancillar con esa tormenta de energía cuyas consecuencias se dejan notar también en 'Forevermore', a la que acompaña un rock de riffs más propios de uno de sus ídolos, J Mascis, siendo los otros dos Neil Young y Kevin Shields (Tame Impala), representados ambos aquí junto a un lo-fi que se relame las heridas del mundanal ruido que prevalece en su capa exterior, dejando así Nick, Robert y Jakko, inhabilitado el pop inicial y final en el que parecía que iba a quedar todo.
Deepdiver
Deepdiver van despidiendo el año colándose como una de las revelaciones a tener en cuenta desde ya con 'Joyrider', un single debut que seguro es el primer fascículo de una venidera colección de éxitos, y es que el cuarteto de West Yorkshire formado por Stanley Marsland, Ciaran Lockwood, Ayden Polley y Rowan Morill, despiertan a partes iguales nostalgia por los 90's, gracias a vorágine de grunge y shoegaze de carácter británico (My Bloody Valentine) que logra llenar el estudio de oscuridad, siendo la cal o la arena esa ilusión por como puede sonar el 2019, donde el dream-pop cordal de DIIV se entromete en un camino reverberado y delayado vocalmente, el cual no se inmuta pese a los incendios que su estilo va generando a su alrededor, con una forma de tratarlo, a su vez instrumental, que homenajea y llora la pérdida de otra de las bandas más prometedores del panorama internacional, Viola Beach.
Putzy
Putzy han puesto su nombre en el candelero con 'Ads!', primer single de lo que el próximo 30 de Noviembre será su álbum debut, "Curses", y en donde seguro no faltará esa mezcla de post-rock y oscuridad árida eterna del post-punk primerizo, al que les sigue un rastro de coldwave, que guiado por los riffs guitarreros y bajeros de RY y CB respectivamente, acometen un baile synthético teñido de sacrilegio por su estilismo, lo que se torna en un viaje experimental basado en la espacialidad ochentera al que las teclas llegan por si mismas, aunque no dudan en invitar a sus acompañantes al escenario para provocar que el vendaval shoegaze de My Bloody Valentine casi se muestre en su máxima expresión, solo falto de ruido para darle la vida que les gustaría a los irlandeses, con lo que el dúo peruano opta por dejar un regusto auditivo amargo, por aquello de tener que esperar todavía dos meses para recrudecer esa parte del oído que demanda la escucha del disco en su totalidad.
Nova Flares
Nova Flares es el proyecto en solitario de Jason Wagers, cuya banda The Corridors, estuvo en activo hasta que el rock eléctrico que creaban, unido a problemas legales con el nombre de la banda, se estableció a un lado con respecto a las atmósferas que habitaban dentro de la cabeza del artista, plasmadas con maestría en su single debut, 'Gut Splinter', las cuales se reparten entre dream-pop, surf, garage, neo-psicodelia y un baño de riffs rockeros, que de forma instrumental, lo elevan al sonido de bandas como Beach Fossils, Alvvays o Holy Wave, no faltando el lo-fi para glorificar esos momentos donde la cosa se pone más ruda de lo normal, desplazándose el sonido hasta un shoegaze setentero que opta por volver al redil anterior en vez de dejarse llevar hasta un muro de ruido made in My Bloody Valentine, dejando con la intriga de como sonará ese EP debut dispuesto para algún momento, más pronto que tarde, de este año.
Party Hardly
A veces una sola palabra dice más que nada, y Party Hardly con dos, lo dicen todo, ambas contenedoras de un sonido que se debate en varios frentes, aunando rock en los riffs de su último single, 'Living In Moths', lazarillo de una lírica que atiza a los tabloides basura de la TV, encerrando tras de sí un compendio de grunge y dream-pop que se nutre del populismo ochentero de los monosílabos como estribillo, contrapunto a las primeras líneas escritas anteriormente, aunque su texto no escurre el bulto y también tiene para el modernismo tecnológico, en formato The Wytches, abandonándolos por la retarguardia nirvanera de 'Mindcharger', la cual ha mantenido la incertidumbre en sus primeros compases, pero una vez arrancada, Tom Barr, Lachian Banner, Matt Pownall y Stanley Braddock, se ponen el mono de trabajo con una pose de transfondo TIGERCUBiano acelerada por querer empalmar su noche de fiesta con 'Have We Got Time', desinflándose los vocales al querer hacer sombra al telón de fondo que los acompaña, siendo éste demasiado generoso al querer beneficiarlos de una acidez que les de el último empujón.
Su batería de singles acabará en 2018, cuando publiquen su EP debut, en donde se esperan que los nuevos temas contrasten el terreno de por ejemplo 'Oh My God', brit-pop noventero que juega con la ironía al micrófono, llevándose a cada rato las manos a la cara como si de Macaulay Culkin se tratara, acechando a 'Friendly Feeling' para hacer el mal que en sus comienzos solo se ceñía a un fuzz encaramado al muro de ruido puntual que doblaba por la mitad 'Jobs', con su cambio radical dirigido hacia un pop surfero que mira a la cara a My Bloody Valentine que osa incluso a psicodelizarse antes de su último adiós.
Weeping Icon - Eyeball Under EP
Las Sarahs, Sara y Lani, debutan con su primer EP, "Eyeball Under", editado por Fire Talk y Kanine Records, poniendo a Weeping Icon en la punta de la lanza del feminismo político más inconformista, comenzando los preparativos guerreros con '-', ataviándose de aquellos elementos que más puedan ayudarles en su lucha contra el capitalismo, haciendo que en 'Jail Billz', unas pocas cuerdas desentonen alienígenamente el punk que sale por la boca de una de las Sarahs, prendiendo una mecha que se asemeja a King Gizzard & The Lizard Wizard juntados en la misma sala frente a NOTS, siendo ya la repanocha, ese ruido del diablo que no le pierde la cara al tema en ningún momento, haciendo de dominanatrix para que no haya resistencia ninguna, ganando adeptos como 'Warts', la cual lanza sus doctrinas feministas a lo The Coathangers, las cuales causan los mismos estragos que sus pioneras, Bikini Kill, aunque el rollo de vaqueras en el oeste es de su propia cosecha.
'Inauguration' alza el puño en alto mientras la agitación garagera sin escrúpulos provoca estragos de terror, cuyos gritos hacen subir la temperatura, lo que provoca un aumento de la sensación de agobio, hasta el punto de hacerse indomable hasta para ellas, donde vuelven a dar señales el cuarteto de Memphis en 'Germs', hiperrealismo gutural grunge que sobrevuela los límites mentales a base de un garage que a la par es fuzz y noise, alcanzando el estatus de My Bloody Valentine, aunque dejando huecos sonoros en el perpetrado muro que hacen que se pueda seguir el ritmo con dislocación de cuello incluída, bajando '--' al fango para tomarse un respiro y visualizar esas primeras tribus que consiguieron ya ejercer su derecho a la música desde tiempos ancestrales.
Colour Of Spring
Y si el shoegaze volviera? Esa es la pregunta del millón que Colour Of Spring, quinteto de Leeds, quiere responder con un sí rotundo, y para ello hace que Pavement y Slowdive se encuentren por el camino, que ya se encargan ellos de forma holgazana de darle sentido a todo ello con por ejemplo, 'Echoes', donde Shane Hunter le pone voz al tiempo que hace modular las cuerdas de su guitarra, instrumento que comparte con Robin Deione, siendo Tom Gregory el encargado del bajo, March Rochman de la batería y por último, y no menos importante, Charlie Addison al teclado, creando una maraña de sonidos que se confabulan para tirar del tono pop inicial en el que parece que las cuerdas se instalan, pero la llamada del bajo provoca una tormenta de ruidismo que si no se para en seco, crea uno de los muros a los que My Bloody Valentine nos tienen acostumbrados.
Más recatados ellos que los irlandeses, abogan por unos vocales que alejan la intensidad de la instrumentación para centrarse en la belleza del dream-pop sobrecargado por alguna que otra sacudida en 'Frail', aunque 'Snow' o 'Pillow' no tienen nada que envidiarle, centrándose ambas un poco más en la grandeza del rock explosivo que suelta todo su confetti cuando está en lo más alto de la cresta, poniendo 'GREY' la oscuridad necesaria a lo Robert Smith, forzando a la quinta marcha a llegar a una saturación que borda la magistralidad de Cloud Nothings, todo ello anticipo de lo que el 23 de Junio será su EP debut (homónimo), via House Of Love Records.
Lunar Quiet
Inglaterra es el foco de la música independiente, en donde el hazlo tú mismo es el pan de cada día de las miles de bandas que salen como setas por toda su geografía, centrándome hoy en Lunar Quiet, un cuarteto de Brighton que tiene un año de vida, aunque no ha sido hasta los seis meses cuando se han sacado de la manga dos singles que ponen tierra estilística de por medio entre sí.
La estética oscura de Lena Pilshofer (vocales y bajo), Ben Thompson (guitarra), Tom Knights (vocales y guitarra) y George Miles (batería) devora el shoegaze de los primeros compases de 'Endless Migraine', haciendo honor a su título si uno no está acostumbrado a estos lares, aunque el post-punk cercano a Eagulls de los vocales de Tom, quitan hierro al asunto, ya prácticamente indoloro cuando DIIV se cruza en su camino, y quizás sea esto lo que provoca la rabia microfonal que los lleva de nuevo a la distorsión reverberada y de ahí al muro de My Bloody Valentine.
Honey Lung
Sin despegarme de Londres, pero si del surf-rock que mostraban BAD NERVES, Honey Lung vienen para demostrar que el estilo de cada uno puede estar compuesto por unos cuantos a la vez, haciendo casar a la perfección en 'Something', el rollo post-punk con dream-pop, dirigirlo emocionalmente hacia Pavement y con el añadido de un muro de ruido como los que han ido construyendo My Bloody Valentine.
Jamie Batten (vocales y guitarra), Omri Covo (batería) y Charlie Gardener (bajo), presentan un segundo single, 'End Of Time', el cual también formará parte del EP que sacarán a finales de este mes, "Kind Of Alone", a través de RYP Recordings, y en donde vuelven a dar una vuelta de tuerca a su sonido, ahora para dejar los 90's atrás en detrimento de Wolf Alice, garage y algo de grunge, infestado todo ello por un campo de minas en formato riffs eléctricos que dan calambres solo de escucharlos, al tiempo que Jamie al micrófono, va guiando a sus compañeros a través de unas letras nada halagüeñas que hacen chillar la instrumentación hasta su decaimiento total.
Kraus
Terrible Records (Oy, Spring King, Empress Of) es el culpable de que Will Kraus, de 22 años y procedente de Dallas, vaya a presentar su álbum debut el próximo 9 de Septiembre, titulado "End Tomorrow", y del que ya ha dado buena cuenta, presentando 'Three' para darse a conocer.
El tema es una descarga setentera de ruido mundanal, a lo My Bloody Valentine, y fuzz que emana adrenalina y psicodelia de madurez garagera, en donde Animal Collective quieren introducir su experimentación a horcajadas del muro de ruido que parece haber sido sacado del "Loveless" de los de Dublin.
El tema es una descarga setentera de ruido mundanal, a lo My Bloody Valentine, y fuzz que emana adrenalina y psicodelia de madurez garagera, en donde Animal Collective quieren introducir su experimentación a horcajadas del muro de ruido que parece haber sido sacado del "Loveless" de los de Dublin.
Basement Revolver - Basement Revolver EP
Basement Revolver es un trío de Canadá que sorprende en su EP debut homónimo con una experimentación en la que el rock, shoegaze y garage se ven envueltos, con 'Words' trayendo de vuelta a los The Cranberries de los mejores tiempos, aunque esta vez la banda la forman Chrisy Hurn al micrófono y guitarra, Nimal Agalawatte al bajo y al sinte, y Brandon Munro, el cual se encarga de que la sangre siempre llegue al río a través de sus baquetas y los platillos, teniendo momentos vocales que colocan a Raphaelle (BRAIDS) en el punto de mira del reverso del tema, cambiando de tercio 'Johnny', con un discurso más poppy, pero que al igual que Speedy Ortiz, los desgarros del rock llegan con la instrumentación, dejando entrever que los destrozos originados por éste, se producen por aquello de auspiciar a una lírica que más que nunca necesita salir del paso contando con todos los apoyos posibles, de ahí que de cara al final el ruido se apodere de su cordura, todo ello para hacer que el río de los malos sentimientos aleje cuanto antes este cauce que solo lleva al estancamiento.
Todo momento duro tiene su réplica con otro de hacer autocrítica, y 'Lake, Steel, Oil', llega para hacer justicia personal con ella misma y con su historia, limpiándose por dentro con un shoegaze reverberado que literalmente se come la voz para dejar todo lo que ya ha hecho daño atrás, afrontando 'Family' con una libertad que deriva en un garage tocado por la varita mágica de My Bloody Valentine, conteniéndose a la hora de liberar con ello todo el noise que corre por sus venas y que tiene un deje de guitarras a lo Preoccupations, aunque el post-punk ni olerlo.
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